Poder Popular | La huelga general feminista del 8 de marzo no fue ni mucho menos una excepción en el tipo de respuestas represivas que policia y judicatura dan a las protestas sociales. Durante la propia jornada de huelga se dieron varios episodios de violencia policial como las cargas en el rectorado de la UPV que explicamos en Poder Popular o la cargas policiales y detenciones en el Alcampo de Burgos que ya han supuesto citaciones judiciales:

Otro de los primeros casos de represión a raíz de la actividad de los piquetes de mujeres el 8M salió a la luz la semana pasada en Sant Cugat. El Comité de Huelga Feminista de esta localidad Barcelona denunció en rueda de prensa que 7 mujeres están siendo investigadas por los Mossos de Esquadra y que ya se habían personado en sus casas para que declararan en Comisaría. Los hechos por las que están investigadas son el corte de las vías de los Ferrocarriles de Generalitat de Catalunya en la estación de Sant Cugat a primera hora de la mañana del 8. Antes de que el piquete de decenas de mujeres recorriera la ciudad para extender la huelga a comercios y otros centros de trabajo y de que una manifestación multitudinaria pusiera el colofón al 8M a nivel local.

En la ocupación de las vías realizada para “parar un sistema que se sostiene gracias a todas nosotras”, según el manifiesto lanzado por el Comité, participaron unas 30 mujeres que recibieron apoyo en sus reivindicaciones incluso de parte de las personas afectadas por el corte de circulación ferroviaria. La acción tuvo que finalizar cuando los Mossos encapsularon a las huelguistas con presencia de la Brigada Móvil para expulsarlas de las vías. Se produjeron hasta 9 identificaciones entre las que se encontraban las 7 investigadas.

La rueda de prensa del Comité de huelga feminista de Sant Cugat pretendía denunciar que las autoridades pretenden “a través de la represión que dejemos de movilizarnos”, que las identificaciones a esas compañeras en concreto fueron puramente arbitrarias puesto que eran unas participantes más y que tienen “ocho mil motivos” para seguir movilizándose como hicieron en esa jornada contra un sistema que “acosa, maltrata, viola y asesina sin que pase nada”.

En ese sentido la denuncia de la represión ha ido combinada de reafirmarse en la huelga general feminista como “herramienta propia y legítima de la clase trabajadora” y que lejos del victimismo los colectivos feministas y las mujeres del sindicalismo anticapitalista van a seguir utilizando “todas las herramientas que estén en a nuestro alcance para combatir las opresiones y discriminaciones que sufrimos por el hecho de ser mujeres trabajadoras”.