Mariña Sánchez Testas | Entrevista a Isabel Serra, diputada de la Comunidad de Madrid.

 

¿Se han dado pasos en las instituciones para legislar en favor de los derechos de las mujeres?

Se están dando pasos importantes, pero son limitados por la correlación de fuerzas. Hay distintos ejemplos, como la iniciativa aprobada en la Asamblea de Madrid con los permisos iguales e intransferibles, la Ley para ampliar el concepto de violencia machista o el Plan de garantía habitacional inmediata. A pesar de que supongan un avance, ni el gobierno Estatal ni el de la Comunidad de Madrid están llevando estas iniciativas a cabo.

 

¿Puede ser el feminismo transversal, ir más allá de la ideología o la clase social?

Es necesario un ‘pacto de mujeres’ independientemente de la ideología, sí. El empoderamiento tiene que surgir de la lucha colectiva y desde la experiencia personal. Transversal también en el sentido de mujeres de diferente nivel de renta, racionalizadas o no, lesbianas o heteros. Pero el feminismo es también un proyecto de sociedad. Existen, por tanto, muchos tipos de feminismos. Por ejemplo, un feminismo neoliberal, que nos dice a las mujeres que podemos liberarnos individuamente y bajo la lógica de la meritocracia, o también un feminismo transformador que busca poner en jaque al sistema económico. Para acabar con la desigualdad y discriminación de las mujeres hay que explicitar la alianza entre patriarcado y capitalismo.

 

Recientemente Inés Arrimandas afirmaba que “Algunas de las protestas de la huelga del 8 de marzo van contra el capitalismo”. ¿Qué piensas sobre esto?

Las declaraciones de Arrimadas tienen buena parte de razón, ya que el movimiento feminista está poniendo sobre la mesa demandas que chocan con el sostenimiento del sistema capitalista. Tanto ella como Rajoy cuando dice “no nos metamos en eso” en relación a la brecha salarial, ponen en evidencia la disputa por la hegemonía en la lucha feminista. Ciudadanos teme quedarse fuera y por eso Arrimadas trata de llevar esa lucha a posiciones favorables: un feminismo individualista, que vende que una mujer sola se puede liberar. Pero eso es imposible, ya que divididas no se pueden romper con las condiciones estructurales de desigualdad.

 

Colectivos feministas, sindicatos y partidos llevan varias semanas preparando el 8M. ¿A qué podemos aspirar el próximo 8M?

De cara a la huelga del próximo 8 de marzo se han dado pasos muy importantes a diferentes niveles, tanto en lo que tiene que ver con visibilizar el trabajo no remunerado de cuidados realizado por las mujeres, como a nivel organizativo: es una huelga internacionalista que se está planteando en unos 70 países.
Los retos de esta movilización es que todo lo que se está avanzando en términos discursivos se convierta en organización estable para el futuro: redes de mujeres que apoyen a víctimas de violencia machista, que ofrezcan una alternativa habitacional…

 

Este 8 de marzo se plantea dar un paso más allá del paro y organizar una huelga ¿Cuáles son los objetivos de una huelga feminista?

La huelga es un avance en términos organizativos y discursivos, ya que pone en relación la violencia machista con la precariedad, la brecha salarial, visibiliza el trabajo de cuidados y amplía las demandas a distintos terrenos: desde la denuncia del abuso sexual hasta la injusticia patriarcal. La huelga pone en cuestión todo el sistema. La huelga pone en cuestión todo el sistema económico, político y social. Y trata de demostrar que, aunque haya un trabajo de reproducción invisibilizado, sin nosotras no se mueve el mundo.

 

Se habla mucho de la feminización de la política. Tú, como diputada de la Asamblea de Madrid ¿cuáles piensas que son los retos de las mujeres que hacen política?

No vale con poner más mujeres, si no más feministas. El reto fundamental es cuestionar los roles dentro de las organizaciones y diseñar espacios para potenciar el empoderamiento de las mujeres.

Las mujeres estamos constantemente superando obstáculos y tenemos que hacer el doble para tener la mitad de poder y de participación que los hombres. Es fundamental que las mujeres tomemos el poder y no nos lo den, ya que cuando nos lo dan es muy frágil; de esta manera dependemos de la persona que nos lo ha dado. Hay que asumir que ese poder es nuestro y que no debemos soltarlo.

 

 

Puedes leer éste y otros artículos en el número 5 de la revista Poder Popular:

Revista Poder Popular #5