Nacho Alcalde | El capitalismo no tiene dogmas. La única regla es el propio beneficio, así que si nos han repetido hasta la saciedad que lo mejor para la economía es la privatización de los servicios (en el caso que nos toca la subrogación como símil), cuando llega el momento en que los salarios y las condiciones de trabajo son tan miserables que es más rentable internalizar el servicio, no tienen reparo en desdecirse y entrar en conflicto con ellos mismos, se hacen cargo de la gestión directa y punto. Afortunadamente en ocasiones se encuentran con la dignidad de l@s trabajador@s en contra, cuando además de despedirl@s se saltan las normas más mínimas, tanto laborales como éticas.

Esto es lo que está pasando actualmente con el servicio de limpieza del Carrefour de Leganés, donde las personas que trabajan en la subcontrata están realizando concentraciones desde el pasado 19 de marzo y en huelga desde el día 1 de marzo.

Hablamos con Natacha Sánchez, integrante del comité de empresa y nos cuenta que todo comienza a principios del mes de marzo cuando se reúne el comité intercentros y Carrefour informa de que tiene pensado hacerse con la gestión directa del servicio de limpieza en 7 centros repartidos por toda España (el de Leganés es el único de Madrid), siendo parte del llamado plan Carrefour 2022. Aunque en el convenio de limpieza de la CCAA de Madrid viene estipulado que si cambian de empresa tienen derecho a la subrogación, no es este el caso si es la empresa matriz internaliza el servicio. Nos encontramos con la situación de que la empresa que tenía subrogado el servicio, Servimil, ha quebrado cuando le quedaban dos años más de contrato y es Carrefour quien se quiere hacer cargo del servicio de forma interna. Pero sin contar con l@s trabajador@s.

A partir de aquí es donde se han cometido, según las personas que limpian el supermercado, las irregularidades. Y es que Carrefour se ha saltado como decíamos las normas más básicas. Aunque se tenía que haber reunido obligatoriamente con el comité de empresa, lo que hicieron es enviarle un Whatssap a sus propios trabajadores informándoles del pronto despido del personal de limpieza e incentivándolos a quedarse con esos puestos de trabajo a cambio de lo siguiente: a las personas eventuales se les ofrece un contrato indefinido y a las que tienen contratos parciales subidas de horas. Una vez más el patrón juega con las necesidades más básicas para dividir a los trabajadores. Es entonces, siendo ya 14 de marzo, cuando el personal de la limpieza se entera de que se va a quedar sin trabajo, cuando los mismos trabajadores de Carrefour se lo comentan.

Dos días después se reúne por fin el comité de empresa, llegándose a una situación absurda, ya que entregaron el acta ya hecha, impidiendo a los representantes sindicales aportar nada. La persona con la que hablamos firmó “No conforme” ante lo surrealista de la situación.

Natacha le pregunta a un representante de Carrefour y éste le informa de que en caso de que no se cubran todas las vacantes con el propio personal del supermercado en ningún caso piensa contar con las personas de la limpieza que se quedan sin trabajo, aunque haya casos en extrema necesidad, como una limpiadora que tiene cuatro hijos a su cargo.

Todo está siendo un constante ninguneo al personal de limpieza, a día uno de abril no había habido ninguna notificación formal por parte de Servimil o de Carrefour para notificarles el despido y aunque los responsables del supermercado dicen que han enviado un burofax a la subcontrata notificando la internalización del servicio, los representantes sindicales no han tenido acceso a éste. También se suponía que iban a ser despedidas el 1 de abril, pero hipotéticamente se ha ampliado el servicio hasta el día 15, aunque no han cobrado la paga del mes pasado. Solo llegado el día 2 el subinspector de Servimil les dijo a la plantilla (todo de forma oral) que no iban a cobrar nada.

Es por esto, por saltarse todos los plazos y las normas más elementales que se le pide a Carrefour la subrogación o una indemnización subsidiaria. Tienen la ley y la razón de su parte y no van a parar las concentraciones hasta que se falle a su favor, aunque el cansancio después de dos semanas se nota y ya hay una compañera que se encuentra mal de salud.

Lamentablemente todo esto es el resultado de una política de subrogación brutal en la que las grandes empresas ponen unas condiciones tan extremas a las subcontratas (sin contar por supuesto con las condiciones de l@s trabajador@s) que en muchísimas ocasiones no pueden hacerse cargo del servicio y quiebran. Por poner un ejemplo, en los últimos 5 años han pasado seis empresas diferentes por el servicio de seguridad del supermercado, ya que la oferta sale tan a la baja que no es viable en el tiempo mantener el servicio. Como siempre, quien sale perdiendo principalmente son l@s trabajador@s, que terminan sin cobrar, como está pasando actualmente en Leganés.

Debido a la información de que la empresa no iba a pagarles las trabajadoras de Servimil han decidido realizar una huelga indefinida mientras se resuelve su situación, y estarán por la mañana y por la tarde reivindicando su derecho al trabajo en la puerta de Carrefour.

¡Os esperan, toda ayuda es poca!