Lorena Cabrerizo | Tras la exitosa huelga de la plantilla de la central logística de Amazon en San Fernando que tuvo lugar los pasados días 21 y 22 de marzo, con un seguimiento de 98% y 96% respectivamente, la empresa ha mantenido su línea de imponer un convenio colectivo que no hace sino profundizar la explotación de los y las trabajadoras. No contenta con esto, Amazon ha llevado a cabo represalias contra quienes ejercieron su derecho a huelga, especialmente contra aquellos que dependían directamente de ETT (Empresas de Trabajo Temporal) y que no han sido renovados sus contratos. La plantilla, lejos de amedrentarse, ha convocado nuevas jornadas de movilizaciones ante la negativa de la empresa a negociar. En este caso no sólo en el polígono de San Fernando, donde se sitúa la empresa, sino que trasladarán sus protestas y lucha hasta el centro de la ciudad de Madrid.

Para conocer de primera mano la situación actual, entrevistamos a Moisés Fernández, presidente del Comité de Amazon y a José Julio Bernal, delegado sindical, ambos de CGT. Moisés es trabajador de Amazon desde agosto de 2012, y José Julio, desde 2013 o “desde su quinto Peak”, que es cómo denominan la antigüedad, y que refiere a los “picos de navidad”.

Antes de entrar en la valoración de la huelga, conversamos sobre sus antecedentes. Hay dos departamentos en la empresa que marcan las condiciones, sobre todo, en los horarios: el de entrada y el de salida. En el de entrada, las condiciones eran mejores porque se pueden programar y se trabaja menos fines de semana y menos noches, lo que generaba enfrentamientos entre los trabajadores. Eso provocó que, lejos de igualarlas al alza, la empresa rebajara las condiciones del departamento de entrada, como el establecimiento de la “entrega 24 horas”, que hizo que los horarios de entrada y salida se fueran retrasando.

Realmente se han ido empeorando las condiciones de conciliación, estando cada vez más sometidos a la voluntad de la empresa que aprovechó el desconocimiento de los trabajadores para ir más allá, incluso, de lo establecido por la última reforma laboral. Como la flexibilidad sin preaviso (según el ET, debe notificarse con 5 días de antelación y no puede superar el 10% del tiempo del trabajador), la reducción del coste de las horas extraordinarias, las subidas salariales de apenas un 1% y el complemento por baja que depende del absentismo para que se cubra total o parcialmente. Conflictos que fueron poco a poco fragmentando y enfrentando a la plantilla.

En su opinión, además de la dos reformas laborales, hay que derogar la ley de Mutuas que está haciendo mucho daño. Ante una dolencia provocada por el trabajo (descalcificaciones, roturas de ligamentos u otras lesiones), la Mutua trata de derivar a la seguridad social porque alegan que están causadas antes de la contratación, lo que impide cobrar el complemento por baja de forma íntegra.

Poco a poco, y con la entrada de la sección sindical de la CGT –sindicato cuyas decisiones se toman en asamblea-, se fue informando de todas estas ilegalidades a los trabajadores. Esta forma de hacer sindicalismo, en estrecho contacto con los trabajadores y con un conocimiento riguroso de los procesos del almacén, les permite detectar los problemas a tiempo. En consecuencia, la sección de la CGT es actualmente la sección sindical mayoritaria en el comité, con seis miembros, seguida de CSIT, con cinco, y CCOO y UGT con cuatro.ç

 

Además, por el colegio de técnicos especialistas, hay cuatro jefes de área que son independientes.
En primer lugar, ¿podríais darnos vuestra opinión de la huelga vivida los días 21 y 22 de del pasado mes de Marzo?

M.F. Fue una huelga exitosa, teniendo en cuenta que se convocó en seis días. Era la primera que se convocaba y se organizaba en esta sección y no teníamos conocimiento; era la primera huelga que teníamos que organizar en nuestra vida y el sindicato se ha portado fenomenal echándonos una mano. Nos ha costado mucho trabajo y esfuerzo, y se han cometido errores pero ha sido un éxito con más del 90% de la plantilla apoyando la huelga.

 

Es muy satisfactorio ver cómo en 48 horas no sale ni un solo camión ni un solo paquete, a una plantilla que se está concienciando, que se da cuenta de que la empresa no hace más que recortar derechos.
Y hablando de la plantilla, ¿cómo es su composición?

M.F. Es bastante joven, lo cual tiene cosas buenas, como su disposición a luchar, pero también es una plantilla sin conciencia de clase, que no ha vivido una huelga, y cuando la convocamos, teníamos mucho miedo porque no sabíamos por donde iban a salir, era una incógnita. Queríamos una huelga limpia, que se bloquearan las entradas y salidas de camiones y con piquetes informativos que fueran poco a poco convenciendo a la gente. Y sí, nos llevamos una grata sorpresa al comprobar que no hubo ninguna actuación fuera de tono.

Hay trabajadores que, por su juventud, no se dan cuenta de que esto va a ser una batalla larga y muy dura; algunos se preguntan por qué, si ha sido un éxito la huelga, la empresa les impone un convenio, y cuestionan para qué ha servido. Y ahora toca explicarles que Amazon es una empresa muy grande y poderosa y que el conflicto es a largo plazo, que va a costar trabajo y que tienen que aprovechar las dos fechas clave para la compañía (prime day, en julio, y black friday, en noviembre) para lo que están trabajando ahora. En Alemania, donde los sindicatos están más unidos y son más respetados, les han hecho muchas huelgas y aún así Amazon no ha cedido en muchas de las demandas.

 

¿Cuál ha sido la respuesta de Amazon tras la huelga?

M.F. De momento no ha habido represalias directas, salvo con los trabajadores temporales, a quienes no se les ha renovado el contrato. Ahora estamos en periodo valle, que es cuando menos temporales hay (en torno a 800 de un total de 1.900 en San Fernando). Aunque ahora al pasarse al sectorial tendrán que acatar el máximo estipulado en el 25% de temporalidad anual, que es tramposo, porque al ser una media, pueden manejarlo según les convenga en función de la producción.

J.B. Salen en la tele diciendo que todo funciona con normalidad, cuando no llegó a un 10% de plantilla que entró a trabajar. Han implantado el convenio sectorial más el paquete Amazon y están tratando de vendérselo a los trabajadores como mejoras. Sin embargo, nos siguen aplicando la flexibilidad por encima de la legalmente estipulada, no han concedido aún las vacaciones, nos han quitado días de asuntos propios reduciéndolos a uno, y con obligación de justificarlo. La gente está muy desanimada y desencantada.

M.F. La gente ha perdido el interés en el trabajo, no hay motivación y se cometen más errores. Además, está muy enfadada del trato que les está dando la empresa, que un día antes de la huelga, intentó coaccionar a los trabajadores para que no votaran a favor, y sin dejar que estuviera presente el Comité. Sin embargo, ahora que ha impuesto su convenio sectorial, no ha perdido ni cinco minutos en explicarlo ni siquiera al comité. Sólo han informado a través de una comunicación en papel, donde muchas de las condiciones están redactadas de forma ambigua y no sabes a donde agarrarte. También han dispuesto unas horas, siempre fuera del horario laboral, para que el departamento de recursos humanos atienda sus dudas o a través de los propios jefes de área, quienes apenas saben dar respuestas aún siendo responsables de grupos de 30 trabajadores. Hay mucha tensión en el ambiente.

J.B. Cabe destacar que en los últimos seis meses, la empresa no ha convocado lo que llaman “all hands” unas reuniones con todos los trabajadores –y en su tiempo libre-, en donde se nos dice lo “buenos que somos”, la de “records que hemos batido”, pero que tenemos que involucrarnos más. Son tácticas [business culture] para hacernos creer que la empresa es nuestra y así pedirnos más esfuerzo.

 

¿Qué posibilidades hay de escalar el conflicto a otros centros de Amazon?

M.F. Hay cinco centros en la Comunidad de Madrid: Alcobendas, Getafe (2), San Fernando y uno de reparto ultra rápido (Prime Now) en Madrid ciudad. En el resto del estado, hay centros en Paterna, Sevilla, Barcelona, El Prat-Llobregat, Martorelles, Castellbisbal. Ahora abrirán otro en Illescas. Los dos mayores son el de San Fernando, en primer lugar, y el centro del Prat. Pero éste es muy reciente, está más robotizado y aún hay poca plantilla estable, lo que dificulta la acción sindical de cara a concienciar. A nivel europeo sí estamos teniendo contacto, sobre todo con el sindicato Ver.di de Alemania, que sí están dispuestos a continuar con acciones de solidaridad como la traducción a distintos idiomas de las movilizaciones. Lo que también vamos a trabajar a nivel europeo es el prime day, en julio, y tratar de coordinarlo, reuniendo en un papel las principales reivindicaciones de cada centro.

 

Y en lo inmediato, ¿qué movilizaciones estáis planteando?

M.F. Lo primero que queremos es prestarles nuestro apoyo a los trabajadores temporales, concentrándonos a las puertas de las ETT como ManPower y ADECCO, y exigiendo que readmitan a los trabajadores que no han sido renovados. Porque igual que ellos nos han apoyado, tienen que tener el nuestro, porque se lo debemos. Porque estas empresas son cómplices; no fue Amazon quien les indicó a los trabajadores por dónde podían entrar los días de huelga, fueron las propias empresas de trabajo temporal, además de negarles su derecho a huelga. Son cómplices de la condiciones de trabajo que hay en Amazon.

El siguiente paso, es ir a Madrid, a la sede central y hacer una concentración el viernes 20 de abril a las 12:00. Y si nos lo permite delegación de gobierno, hacer una manifestación desde Legazpi hasta Delicias.

 

Y ante la perspectiva de continuar el conflicto, ¿veis posible la convocatoria de una huelga indefinida?

M.F. La empresa está teniendo una actitud prepotente, y si sigue así, los trabajadores no van a dejar de luchar, pero ahora mismo, no estamos preparados logísticamente para una huelga larga, indefinida,. Estamos estudiando como hacer que el trabajador pierda lo menos posible haciendo el mayor daño posible a la empresa. Una huelga indefinida tendrá que esperar al final de año, en el cierre y como última opción.

 

Ampliando un poco la perspectiva, vemos como todas las semanas surgen nuevos conflictos laborales en el estado y en la Comunidad de Madrid. ¿Desde vuestro sindicato, cómo valoráis este resurgir de la lucha de los y las trabajadoras?

M.F. En general, estamos viendo que la gente se está uniendo ante la precariedad; ya no es que veas cortar las barbas de tu vecino, es que estás viendo las tuyas propias. Y cuando te involucras en un conflicto te das cuenta de que es necesario apoyar solidariamente a otros y otras compañeras, y ya da igual el sindicato en el que estén. El problema es que los trabajadores jóvenes no han conocido otra cosa que la precariedad y el recorte de derechos. Tenemos que concienciarnos de que no somos clase media, a pesar de que hace años se ganó mucho dinero a costa, en muchos casos, de abandonar la cultura y la educación. Todo eso ahora hay que revertirlo y hay que fomentar el apoyo entre trabajadores y que se sientan realmente clase obrera. Al descontento general hay que darle una ideología, pero una ideología de izquierdas. No podemos dejar que el descontento lo acaparen otros.

J.B. Lo que hay que hacer es pelear por los derechos laborales de todos, que hasta ahora no se ha hecho, bien por edad, por miedo, o bien porque, como “a mi no me salpica, no me mojo”. Ahora nos hemos unido todos, ni nosotros nos esperábamos de verdad el apoyo que hemos tenido.