Andrés García | Desde el mes de noviembre del 2011 hasta junio del 2014, miles de personas ocupan, participan y llenan de vida un viejo y abandonado edificio institucional en la ciudad asturiana de Uviéu. Pero solo 10 son imputadas por delito de usurpación. Diez personas que representan una imputación popular contra una inmensa parte de la ciudadanía ovetense, que disfrutó de este espacio de autogestión y autoorganización, más conocido como La Madreña.

Detrás del desalojo hay una trama política y económica de grandes beneficios materiales para esa minoría que sigue y siempre seguirá sin representarnos. Pero detrás del desalojo existe algo que no se puede permitir esa minoría; la conciencia altruista, autoorganizada y colectiva que genera otro modo de entender la existencia, y que estos últimos días se está volviendo a generar con la solidaridad surgida ante el proceso judicial que diez personas han afrontado con peticiones de multas por parte del fiscal que ascienden en algunos casos a más de 4.000 euros.

Olga Díaz, trabajadora precaria en el sector de la hostelería, actual portavoz de las diez imputadas de La Madreña, nos cuenta en esta entrevista cómo está siendo el proceso judicial, pero también el apoyo y la lucha de todas las personas que están acompañándolas desde las calles con el lema: “Yo también estuve en la Madreña”.

 

¿Cómo se origina La Madreña? Si no me equivoco la ocupación fue un acto para denunciar una operación de especulación urbanística en la que el gobierno del PSOE en Asturies estaba involucrado. Esa ocupación llega a convertirse en uno de los espacios sociales de autogestión más importantes de Uviéu, por donde han pasado, y que también han ocupado, miles de personas, no solo de Uviéu, sino de toda Asturies y también del resto del estado español. Pero os imputan sólo a vosotras diez. ¿Qué sentiste y pensaste al conocer que estabas imputada? ¿Es un juicio político, o hay hechos probados que demuestren lo contrario?

La Madreña surge a raíz del 15M. Yo aún no estaba en Uviéu, sin embargo, mis compañeros me cuentan que hubo tres motivos principales para organizar la ocupación. Por un lado, se cumplían ya 6 meses del inicio del 15M y se pretendía dar un salto cualitativo en las movilizaciones, se decide pasar de ocupar la plaza a ocupar un edificio público. Esto también responde a una cuestión práctica, ya que con la llegada del invierno se hacía necesario otro lugar de reunión, la plaza se empezaba a volver poco acogedora. Por último, se elige un edificio que tuviera una especial significación en la lucha contra la especulación inmobiliaria y la corrupción urbanística.
La Madreña era un edificio público, la antigua Consejería de Sanidad, que el Principado vendió irregularmente a la constructora SEDES, junto a otras parcelas públicas, para financiar en 2007 la ruinosa compra de las dos alas del “Calatrava” a “Jovellanos XXI”, propiedad de dos empresarios multimillonarios mimados tanto por el PSOE como por el PP, José Cosmen (fundador de ALSA), y el constructor Alberto Lago.

Como dices, tras la okupación se convirtió en un centro social de referencia en Uviéu y en Asturies, pasaban por allí centenares de personas y colectivos a las diferentes actividades. Por eso creemos que no pueden individualizar de manera fiable y no arbitraria la okupación sobre 10 personas que participaban en La Madreña como tantas otras.

Obviamente se trata de un juicio político, era un espacio que molestaba a las estructuras de poder, que incomodaba al Gobierno autonómico porque allí se creaba contracultura, se denunciaba la corrupción y se ofrecía un ocio alternativo y crítico. Se transformó un espacio abandonado en un lugar vivo y abierto a la comunidad, las personas que allí se implicaron no hicieron más que mejorar la vida en el barrio de Pumarín sin causar daños ni conflictos. No entendemos que se empeñen en castigar a 10 personas que hicieron uso del espacio como otras tantas, más aún cuando SEDES ya no ejercita acciones como acusación particular y pasados ya 4 años del desalojo.

 

Durante estos días de proceso judicial estáis recibiendo un gran apoyo por parte de toda la gente que participó, que ocupó La Madreña, y que podrían estar perfectamente en vuestro lugar como imputadas. ¿Estáis percibiendo la sensación que esa mayoría de gente que está leyendo y viendo el proceso a través de los medios, y que también estuvieron en el CSOA, se identifica con vosotras, y que están diciendo, “Yo también estuve en La Madreña”?

Estamos recibiendo un gran apoyo porque La Madreña fue muy relevante en la historia reciente de la ciudad y de Asturies, además existe una gran responsabilidad compartida porque el juicio tiene un carácter bastante arbitrario y, como bien dices, muchas personas saben que podrían encontrarse en nuestra misma situación.
Ante casos de represión, la solidaridad aumenta, por lo tanto, aunque confiamos en la sentencia absolutoria, sabemos que habrá una respuesta positiva a las acciones que se organicen para recaudar dinero para las multas o para sufragar los costes de la defensa. Es probable que pronto anunciemos las formas en que podéis colaborar con nosotras.

 

Las movilizaciones a las puertas del Tribunal que os está juzgando, a pesar de la hora tan temprana a la que se han celebrado los juicios, están teniendo una gran respuesta social. ¿Os ha resultado complicado después de 4 años de la desocupación por parte de la policía, volver a movilizar a toda esa gente que os está apoyando de una u otra manera? Tengo entendido que existe todavía una coordinación asamblearia de La Madreña.

Sí, notamos un gran apoyo, como ya te digo La Madreña fue muy significativa en la comunidad. Que haya pasado tanto tiempo desde el desalojo juega en nuestra contra, pero estos días volvimos a sentir el apoyo y la solidaridad de muchísimas personas tanto por las redes sociales, los medios de comunicación y en la misma puerta del Tribunal, algo que agradecemos enormemente.

A día de hoy la coordinación asamblearia de La Madreña se reduce sobre todo a las cuestiones relacionadas con las imputaciones, aunque también se conservan canales de coordinación entre muchos de los colectivos, organizaciones y personas que formamos parte del centro para apoyarnos, colaborar y cooperar, es decir, para mantener vivo ese tejido social que se gestó durante el recorrido de La Madreña.

 

Creo que el contrapoder cultural y la autoorganización popular que se origina en los CSOA son verdaderamente una herramienta para empezar a cambiar las cosas y que disputa y propone otro modelo alternativo de ciudad, al que impera por cualquier rincón de nuestras calles y barrios. A tu juicio, ¿qué aportan los CSOA para una sociedad tan individualista y jerarquizada como la actual? ¿Crees que hay una contradicción ideológica y material, entre la existencia de estos centros y las actuales estructuras de poder, es decir, crees que podría existir un CSOA en cada barrio sin oposición alguna por parte del estado y de los poderes económicos?

Por una parte, estas experiencias nos demuestran que hay otras formas de gestión de la cultura alejadas de las instituciones formales. Rompen con la concepción de sujetos pasivos o consumidores de cultura y de ocio que impera ahora mismo, y nos manifiestan que es posible la autogestión pues las personas implicadas en los CSOA están creando y poniendo a disposición de la comunidad una cultura alternativa y abierta, de forma voluntaria.

Nos abren las puertas a la posibilidad de crear otras formas de organización social no jerarquizadas, donde poder convivir y tomar decisiones de forma horizontal y asamblearia. Se fomenta el apoyo mutuo, la economía solidaria, la participación sociopolítica. Favorecen que las personas empiecen a tomar parte en la organización de su barrio, de su comunidad, creando un tejido social que se va ampliando según se va notando lo enriquecedor que es para la sociedad.

Claro, respondiendo a tu segunda pregunta, esta alternativa para vivir o para organizar la sociedad que se promueve desde los CSOA choca totalmente con el sistema capitalista cuyo propósito es tener individuos pasivos, competitivos y uniformes que se dediquen a consumir sin llegar a reflexionar ni a cuestionarse el modelo socioeconómico que están legitimando.

Es frecuente escuchar que estos espacios desde el momento de la ocupación están destinados a acabar; sabes que tarde o temprano van a intentar deshacerse de ellos porque molestan a los poderes públicos y económicos ya que son espacios de denuncia, de análisis, de reflexión y de cambio de la realidad.

 

Antes de hacerte la última pregunta, daros a las diez personas imputadas todo nuestro apoyo y solidaridad, y pase lo que pase, esperemos que sea la absolución, el juicio popular y vecinal, ya lo habéis ganado. Para acabar, ¿qué significo La Madreña para ti como persona, y para Oviedo como ciudad?

Muchísimas gracias por ese apoyo que nos transmitís. Para mí personalmente, La Madreña fue el primer contacto con el activismo social. Empecé a ir por actividades concretas como charlas y conciertos, pero pronto me di cuenta que aquello era algo más grande, era como salir de la ciudad de Uviéu y encontrarte un rincón con vida propia. Cientos de personas dedicaban parte de su tiempo de forma espontánea y libre para construir un proyecto común, para cuidar el espacio público y para tenerlo a disposición de quien lo necesitara a la vez que se ponen en práctica otras formas más justas, igualitarias, solidarias y libres de entender las relaciones humanas y la organización social.

Yo estudiaba Pedagogía en aquel momento y pensaba que la universidad tendría que parecerse más al CSOA La Madreña: que los y las estudiantes tuviéramos un papel más activo, que pudiéramos formar parte de la gestión y la organización de nuestras facultades para que estas se ajustaran a nuestras necesidades e intereses.

Al igual que yo, muchas personas que conocían el espacio por una actividad concreta, acabábamos implicándonos de forma más regular puesto que veíamos rápidamente el beneficio y las posibilidades que La Madreña ofrecía a los vecinos y vecinas del barrio, pero también a nuestra ciudad y a Asturies.

En Uviéu el CSOA también contribuyó a romper con la concepción de que estos espacios están vinculados a las drogas, los jóvenes, el ruido o las fiestas. Por el centro pasaban madres que participaban un grupo de crianza, los afectados por las preferentes de Liberbank, jóvenes que hacían uso de la biblioteca y el centro de estudios, niños y niñas que iban a disfrutar de talleres y cuentos, así como cantantes, profesores de la Universidad, actores; todo en gran armonía favoreciendo la creación de ese tejido social en la ciudad.