María Alonso | Enrique Álvarez Conde, catedrático de Derecho Constitucional que dirigió el supuesto máster de la presidenta de la Comunidad de Madrid, defendió por escrito ante el rector que Cifuentes había presentado su Trabajo de fin de máster el 2 de julio de 2012. Sin embargo, ha terminado por confesar que el documento que enseñó Cristina Cifuentes se elaboró tras la primera información de eldiario.es sobre las irregularidades.

A pesar de todo, el presidente del gobierno ha declarado que “son peores algunas de las cosas que están pasando”. Mariano Rajoy da a entender que son más graves otros casos de políticos que engordaron su currículum (como Pablo Casado, que su “posgrado de Harvard era un curso de cuatro días en Aravaca), atacando así a los partidos de la oposición y demostrando una vez más su táctica del “y tú más”.

Pero lo cierto es que es muchísimo peor la trama que ha montado la presidenta de la comunidad de Madrid para conseguir un máster. Hablamos de que nos están mintiendo a la cara con un cinismo que asusta, hablamos de falsificación de documentos oficiales y de procesos públicos y de colocar en determinados puestos a personas afines. Estamos viendo cómo se desmorona un sistema público fundamental y con ello, el “Estado de bienestar”.

Mientras el gobierno corrompió las instituciones, la financiación pública para las universidades cayó un 28% entre 2009 y 2015, con la consecuente subida de tasas y disminución de las becas. Así, numerosas familias no se pueden permitir una educación superior y otras tantas están haciendo verdaderos esfuerzos para intentar hacerse cargo de todos los gastos que conlleva estudiar en una universidad.

Desde que se acabó de implantar el Plan Bolonia en el curso académico 2010/2011, se calcula que el alumno debe dedicarse durante unas 40 horas semanales a hacer trabajos académicos, asistir obligatoriamente a clase, tiempo de estudio, prácticas, informes… para poder aprobar las asignaturas. Pero Cifuentes es una excepción, ella no necesitó ir a clase ni realizar exámenes parciales o trabajos larguísimos porque su capital social, su política de amiguetes, se lo permite. Se consigue de esta manera encuadrar al estudiante dentro de la disciplina del trabajo, expropiándole de un tiempo que podía dedicar a la autoformación, a la autoorganización universitaria, o a la vida asociativa y política.

Los grados universitarios se encargan de fabricar las piezas exactas que demanda el mercado laboral capitalista. El sistema educativo que quiere el Partido Popular sirve para convertir a la clase obrera en mano de obra barata con las habilidades y destrezas que demandan las grandes empresas, sin adquirir conocimientos y evitando que piensen por ellos mismos.

Necesitamos plantar cara de una vez a las instituciones para que su estructura no esté determinada por el mercado, sino por todos y todas las estudiantes que dignamente estamos pagando nuestras tasas y esforzándonos en cumplir todo lo que nos exigen los que consiguen títulos con la gorra.

Foto de al lado de la secretaría de la ETSIAMN (Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural, en la Politécnica de Valencia), donde se ve publicidad de Bayer, incluso la televisión está siempre emitiendo programas de esta empresa.

En esta escuela se imparten grados como Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural, Tecnología de los Alimentos o Biotecnología y diversos masters relacionados.

Requisitos necesarios para superar una asignatura de Ingeniería Agroalimentaria.
TS, trabajo PL, práctica laboratorio PC, práctica de campo.
PI, práctica de informática PA, práctica de aula.

 

María Alonso es activista de Abrir Brecha País Valencià.