Víctor de la Fuente | El pasado 5 de Abril daba comienzo la huelga de l@s trabajador@s del teatro Real y de la Zarzuela para evitar así la fusión.

La plantilla del Instituto Nacional de Artes escénicas y de la Música (INAEM) reclaman “un teatro público, accesible y de calidad” ante la privatización que esconde el intento de fusión de ambos teatros. Los paros se alargarán hasta el próximo 26 de Abril.

Hoy entrevistamos a Silvia, quien forma parte del comité de huelga del INAEM-MECD.

 

En primer lugar Silvia, ¿podrías explicarnos en qué consiste exactamente este proceso de fusión?

La Secretaría de Estado de Cultura pretende -aunque no nos han enseñado ningún proyecto por escrito sino un borrador de proyecto de ley- que la Fundación existente ahora mismo en el Teatro Real absorba al Teatro de la Zarzuela con todos sus bienes y recursos de forma gratuita. Además, todo el personal que ahora mismo son empleados y empleadas públicas del INAEM quieren que pase a formar parte de dicha fundación, por lo que consideramos que perderían esta consideración de empleadas públicas tarde o temprano.

 

Cuando oímos al Partido Popular, Cs y al PSOE de “flexibilizar y externalizar” siempre se nos enciende una luz que nos alerta de la razón que realmente está detrás, que no es otra que la privatización de un recurso público. ¿Cómo se ha venido desarrollando este proceso de privatización?

La forma más usual para privatizar un recurso público suele seguir las mismas pautas, primero se va haciendo una dejadez de funciones de los gestores que provoca que ese recurso no funcione tan bien como debería, para posteriormente decir que cómo no funciona bien, hay que privatizarlo porque es el único medio que tienen para su funcionamiento.

Lo siguiente es traspasar la gestión desde la Administración a la que pertenezca, a otros gestores sin que los ciudadanos sepamos nada, hasta que ya son hechos consumados. A veces, con el tiempo se suele acabar descubriendo la vinculación que tienen “esos gestores” con el partido político de turno.

En este caso en concreto, nos hemos enterado antes de que se haya realizado ese traspaso, que se pretendía hacer mediante la aprobación de un Real Decreto. Como suele ser habitual últimamente, no se ha realizado un proyecto en el que estuviesen todas las partes implicadas y en el que se dé voz a las asociaciones, sindicatos, representantes de los trabajadores y trabajadoras, expertos y expertas en el género de la Zarzuela, al Consejo Estatal de las Artes Escénicas… y por supuesto, en el que se siga un proceso de negociación y consenso.

 

¿Qué cambios traería este proceso de fusión para l@s trabajador@s del teatro Real y de la Zarzuela?

Ese es uno de los grandes problemas que tenemos. Según el Secretario de Estado de Cultura Fernando Benzo: “ninguno, ninguno”. Pero claro esto es un poco difícil de creer, y de sus afirmaciones nos surgen mil preguntas que no ha contestado ni siquiera en la comparecencia realizada en la Comisión de Cultura del Congreso.

Algunas de las muchas que nos hacemos, en el caso de que siguiera adelante esta privatización son las siguientes:

    • ¿Cuáles son los objetivos estratégicos concretos y el plan operativo de este proyecto que no se nos ha presentado?
    • ¿Cómo se mantendrían dos colectivos de personal con las mismas funciones y las mismas condiciones de trabajo pero distintos salarios, derechos y obligaciones, sobre todo, en los años posteriores a esa absorción?
      ¿Qué pasaría con todo el personal laboral temporal actualmente contratado para el Teatro de la Zarzuela de forma recurrente durante años?
    • ¿Cómo podrían convivir el personal de sala, taquillas y el Coro del Teatro de la Zarzuela que son emplead@s públic@s, con ese mismo personal que en el Teatro Real está cubierto por empresas privadas subcontratadas por la Fundación del Teatro Real?
    • ¿Quién velaría por los derechos de esos empleados anteriormente pertenecientes al INAEM?
    • ¿Cómo se haría la provisión de puestos vacantes que sucedan a partir de ese momento en el Teatro de la Zarzuela?
    • ¿Cómo se podría garantizar que no va a haber despidos por causas objetivas dentro de 2 o 3 años?
    • ¿Qué pasaría con la Orquesta de la Comunidad de Madrid, que viene prestando sus servicios en el Teatro de la Zarzuela, si en la Fundación del Teatro Real, la orquesta es una empresa privada?
    • ¿Qué puede pasar con el Ballet Nacional de España y con la Compañía Nacional de Danza que ya aparecen en el “Proyecto Operativo Anual 2017 del Plan Cultura 2020” que van a pertenecer a otra fundación que quieren crear?
    • ¿Cómo puede decir el Secretario de Estado de Cultura quela Fundación del Teatro Real es una entidad pública cuando la Intervención General del Estado en su informe de cuentas del 2015 la considera como una entidad privada de carácter cultural para poder acogerse a exenciones fiscales? ¿Es qué es pública para unas cosas y privada para otras?

 

¿Y con respecto a l@s visitantes y espectador@s que acuden a disfrutar de las actuaciones?

Solamente hay que ver las diferencias en los precios de las entradas y los abonos en el Teatro de la Zarzuela y en el Teatro Real, mientras la entrada más cara en el Teatro de la Zarzuela para cualquier estreno son 50 €, el precio en el Teatro Real son 390€.

 

¿Estáis recibiendo apoyos de otros trabajador@s de la cultura del resto del estado?

Sí, de este país y también internacionalmente. Hemos recogido hasta ahora más de 22.000 firmas a través de la plataforma change.org, más de 700 firmas de gente del mundo de la cultura entre los que se encuentran Mario Gas, Elina Garanca y el Maestro Chinchon, Carlos Álvarez, Ainoha Arteta y Emilio Sagi, entre otros. También estamos recogiendo firmas físicas en cada concentración y evento que hacemos y ya llevamos unas 6.000 firmas.

Además recibimos el apoyo de muchas personas y colectivos que se unen a nuestra causa a través de las redes sociales en #SalvemosLaZarzuela.

 

Ampliando un poco más el foco, ¿qué modelo de cultura entendéis desde l@s trabajador@s que sería realmente deseable en estos momentos en los que el neoliberalismo busca nuevos mercados de los que extraer beneficio? 

La cultura de un país enriquece a su ciudadanía, hace que crezcamos como personas y al igual que con la educación, el beneficio que un país obtiene de ellos, es el de tener un estado del bienestar. Pero ¿cómo medimos los beneficios de la cultura pública? No creemos que sean exclusivamente económicos, jamás se puede esperar beneficios monetarios de la cultura pública. Los montajes de calidad, a un precio accesible para la ciudadanía, se pueden garantizar en un Teatro de la Zarzuela público, como así sucede con la totalidad de las Unidades del INAEM. Últimamente con el neoliberalismo exacerbado que se está adueñando de este país, de Europa y de gran parte del mundo, el consumo de la cultura se está convirtiendo en un artículo de lujo.

 

Víctor de la Fuente es miembro del consejo de redacción de Poder Popular.