Vanessa Amessa y Gerardo García | El pasado sábado 7 de abril y domingo 8 de abril, en el Centro Cultural Casa del Reloj y en el contexto de la Conferencia La Filosofía tras la Revolución de Rojava, tuvo lugar la charla-coloquio “Más Allá del Estado-Nación. Confederalismo Democrático, Autodefensa y Liberación de la Vida”, mantenida por las siguientes ponentes: Yayo Herrero, David Graeber, Andrej Grubacic, Nazan Üstündağ y Havin Güneser. Este evento, celebrado el día anterior también en Barcelona, estuvo organizado en Madrid por Rojava Azadi Madrid, Ecologistas en Acción e International Initiative “Freedon for Öcalan – Peace in Kurdistan”.

La charla, celebrada ante un centenar de personas, en inglés y en castellano, trataba de ligar el proceso político que vive en los últimos años la citada región del Kurdistán sirio con distintos conceptos manejados por la filosofía política desde el origen de la misma y con las distintas corrientes teóricas y prácticas que se han ido sucediente mayormente en los dos últimos siglos, reflejando así la propuesta kurda para Oriente Medio.

Un primer elemento abordado en la charla fue el ecofeminismo, introducido por Yayo Herrero, primera persona en intervenir en el acto. Yayo expuso el ecofeminismo como principal arma a favor de la vida, doblemente atacada por el capitalismo y el patriarcado, en su sólida y letal alianza. También habló sobre un ecofeminismo desde el cual abordar la interdependencia y la ecodependencia del ser humano, recordando así la necesidad de establecer nexos de unión y de cooperación entre nosotr@s y con el entorno. No solo para nuestras actividades cotidianas, sino también para defendernos, sin excluir la violencia reactiva puntual, cuando es nuestra vida y la del planeta la que se encuentra en peligro.

El proyecto de emancipación de Rojava, nos muestra múltiples formas de cooperación que constituyen un buen ejemplo de la puesta en práctica de ciertos conceptos provenientes del ecofeminismo tal como lo vemos en las Unidades de Defensa de las Mujeres (YPJ) y las Unidades de Defensa del Pueblo (YPG), protectoras del Movimiento para la Sociedad Democrática (TEV-DEM).

La experiencia política de Rojava, no puede explicarse sin la apertura hacia el confederalismo democrático de las diversas organizaciones políticas comprometidas con la autodeterminación del Kurdistán, especialmente del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Este giro se acelera a partir de 1999, año en el que Abdullah Öcallan, fundador e histórico líder del PKK, es detenido y encarcelado en una isla del Mar de Mármara, donde permanece desde entonces.
Allí comienza la lectura de diversos textos a través de los cuales, aparte del confederalismo democrático, también se va acercando al feminismo o al ecologismo, siempre desde un prisma muy cercano a las posturas libertarias. Este acercamiento no tardará en plasmarse en sus escritos, un “cuerpo teórico” imprescindible para entender los distintos procesos políticos puestos en marcha (no exclusivamente) en el Kurdistán sirio.

Esta evolución hacia posiciones libertarias, apuntada por la activista de International Initiative Havin Guneser, también se refleja en el cuestionamiento del Estado-Nación y en el “Apoyo Mutuo”, ambos introducidos por el militante anarquista serbio Andrej Grubacic. A diferencia de una gran parte de las movilizaciones y reivindicaciones territoriales, las relativas a la autodeterminación del Kurdistán no devienen necesariamente en la conformación de un nuevo Estado. La noción de Estado se considera en último término como un instrumento que se amolda perfectamente a los intereses del capital y la herramienta “idónea” para reprimir y oprimir a los pueblos y sus deseos de autodeterminación, por lo que constituiría un elemento del todo incompatible con su causa.

El otro elemento proveniente de la filosofía política anarquista relacionado con el proceso de resistencia de Rojava sería el “Apoyo Mutuo”. Bajo este concepto, acuñado en un ensayo homónimo escrito por Piotr Kropotkin a principios del siglo pasado, redundaría en la capacidad de cooperación entre individuos de su misma especie, de distintas especies y de estos con su entorno como el factor clave para su supervivencia y evolución, al contrario de las tesis darwinistas más clásicas, centradas en la competición individual como factor selectivo. La proliferación de iniciativas colectivistas en los últimos años en esta región y el papel de esta en la resistencia ante los ataques de hasta cuatro Estados distintos estarían, pues, íntimamente relacionada con este concepto.

Esta noción de Apoyo Mutuo resulta especialmente importante para las mujeres kurdas, que no solo luchan contra ISIS o contra las fuerzas del régimen turco, sino que también ponen en práctica en su día a día el colectivismo a través de una economía ecológica y comunal. La “Jineology” (la ciencia de las mujeres, también conocida como “feminismo kurdo”), constituye así un ejemplo de lucha y de esperanza no solo para el movimiento internacionalista sino también y muy especialmente para el movimiento feminista de todo el mundo. Si Azadî significa “libertad” en kurdo y Rojava significa “oeste” (el territorio de mayoría kurda del norte de Siria), la “jineology” supone un pilar más en los fundamentos de la revolución social que está teniendo lugar en Rojava. Este pilar fundamental no supone solo una herramienta teórica para la emancipación de las mujeres kurdas sino también una filosofía y una práctica que se enseña en los centros comunitarios kurdos donde las mujeres aprenden sobre emancipación y autodefensa. Así, cabe destacar la ya famosa declaración de Öcalan: “Un país no puede ser libre a menos que las mujeres sean libres”.

En resumen, la filosofía tras esta lucha implica una alternativa siria cuyo fundamento es la igualdad, la justicia social, la democracia directa y las libertades individuales y políticas independientemente de las diferencias nacionales, religiosas o étnicas. Todo ello entendido más allá de las democracias liberales, pues pone en cuestionamiento el papel del Estado. Mientras el federalismo, el pluralismo, la autonomía y la auto-organización se colocan al centro de la fórmula política de la sociedad a la que se aspira.

 

Vanessa Amessa y Gerardo García son militantes de Anticapitalistas.