Nacho Alcalde | Finalmente las limpiadoras del Carrefour de Leganés han sido despedidas. Es duro aceptarlo, sobre todo cuando nos damos cuenta de que el responsable del centro puede saltarse a la torera, según la versión de las propias perjudicadas, el derecho a huelga con el apoyo de la misma policía de Leganés. Vivimos en un país en el que se persigue al débil pensando que el poderoso va a repartir sus migajas con los que lo necesitan. Maldita moral católica…

Como decíamos en el anterior artículo, las diez personas que trabajaban en el servicio de limpieza de Carrefour han sufrido la reconversión del servicio, que anteriormente estaba externalizado en la empresa SERVIMIL y que desde el día 17 de abril ha pasado a ser realizado por el mismo personal de Carrefour (según nos cuentan porque el convenio de limpieza es más beneficioso para las trabajadoras).

Lo más sangrante del caso no es ni siquiera saber si han sido despedidas correctamente, que eso lo tendrá que decidir un juez (el convenio de la Comunidad de Madrid obliga a la empresa matriz a hacerse cargo de las trabajadoras en el caso que ésta se haga cargo de los servicios mientras que el convenio de Carrefour no obliga a ello), sino el trato vejatorio que han recibido. A día de hoy todavía no ha sido notificado formalmente su despido.

En los dieciséis días que ha durado la huelga las trabajadoras han tenido que sufrir el desprecio de los responsables de Carrefour, ya que les impedían el acceso al supermercado hasta que se personara la policía, les daban largas para que las responsables del comité de huelga no pudieran entrar en el supermercado antes de su apertura cuando tenían constancia de que se estaban haciendo trabajos de limpieza, violentando así el derecho a huelga que les protege…

El punto de inflexión se produjo la noche del 4 al 5 de abril, cuando llegó a sus oídos que se iba a limpiar a fondo el supermercado. Según nos cuentan, faltando unos minutos para las doce de la noche, el responsable del hipermercado junto con otras tres personas (después se supo que dos eran trabajadoras pero el tercero no) entraron con la intención de limpiar (y de hecho así lo hicieron). Automáticamente las responsables del comité de huelga llamaron a la policía, con la sorpresa de que tras llegar casi diez miembros de los cuerpos de seguridad del estado, el mismo inspector le dio la razón al responsable diciendo que la huelga no estaba formalmente declarada (cosa que no es así). Además nos cuentan que tuvieron que escuchar cosas como “¿Tú no haces lo que quieres en tu casa? ¡Pues él puede hacer lo mismo en su supermercado”. Es realmente alarmante que la misma policía no sepa discernir la diferencia entre un domicilio privado y un centro de trabajo donde hay leyes que defienden a las trabajadoras. Al día siguiente pusieron una denuncia contra el responsable de Carrefour y la policía por vulneración al derecho a huelga que sufrieron.

Desde entonces han seguido luchando a diario, a veces con el apoyo de los trabajadores del Carrefour y otra veces con su ingratitud, pero lo que es seguro es que han demostrado que la lucha es el único camino cuando tratan de pisotear tus derechos laborales. El día diez dos inspectores de trabajo notificaron que se ha estado limpiando el centro con máquinas e incluso que había dos máquinas de limpieza más de las que había antes de la huelga. Seis días después, cuando se supone que terminaba su relación laboral con SERVIMIL (todo esto es un supuesto porque repetimos que no han recibido ninguna notificación oficial que así lo testifique) recibieron un documento de la empresa (sin ninguna validez legal, ya que incluso se podía modificar al ser un documento Word) en el que les informaban que pasaban a ser plantilla de Carrefour. Todo un despropósito. De tal manera que el día diecisiete presentaron una denuncia contra SERVIMIL y Carrefour para depurar responsabilidades.

En la actualidad se encuentran en una situación dificilísima, ya que no pueden acceder a la prestación por desempleo por no haber recibido la carta de despido, lo único que les han mandado es un certificado de empresa que está lleno de errores, no aparece la causa de despido y los días trabajados en todos los casos son inferiores a los realmente cotizados.

A la espera de que les paguen el dinero que les deben, están recibiendo muestras de solidaridad de los vecinos de Leganés, desde aquí les mandamos un sincero abrazo.

Suerte.