CANTO 35

Durante un breve lapso de tiempo
todo marchó bien;
el Infierno quedó atrás.
Vivíamos y amábamos en armonía,
decíamos siempre «nosotros»;
pero hubo un día
en que llegó un hombre corpulento
lleno de hambre y sed
y gritó colérico:
“¡Ésta es una ciudad de cerdos!
Quiero más,
quiero riqueza
quiero cables y máquinas,
quiero Lógica,
quiero Razón,
¡viva Plutón!
Quiero el humo que veo
llegar de las chimeneas de Auschwitz,
quiero poseerte,
devolvedme la electricidad,
devolvedme los centros comerciales,
devolvedme el Muro de Berlín.”
Yo soy A (y tú no eres A)
Yo poseo…
Yo deseo…
Cogito ergo inferno…
…otra vez…
…otra vez…
…otra vez…
…otra vez…
…otra vez…
…otra vez…
…otra vez…
YO

CODA:
Lo que llamamos el principio
a menudo es el final.
Y llegar al final es llegar al principio.
El final es el lugar desde donde partimos.

 

(Rolando Pérez)
(Traducción de Óscar Curieses)