Pepe Mejía | En un templo, a los pies de un crucificado, rodeado de un bufón, un teólogo, dos mujeres y dos actores compareció Willy Toledo para reivindicar la libertad de expresión y explicar su desobediencia a no presentarse a la segunda citación dictada por un juez porque “no he cometido ningún delito”.

La liturgia se inició con unas palabras del cura de Entrevías, Javier Baeza, quien destacó el compromiso de la parroquia con las precarias, desahuciadas y los perseguidos por ejercer la libertad de expresión.

El acto se ha desarrollado con dos especiales circunstancias. Por un lado, para hoy estaba citado Toledo a comparecer ante el juez, pero se ha suspendido la vista porque justo hoy hay huelga de jueces y fiscales. “Viva la huelga”, gritó un eufórico Willy Toledo. Y por otro lado, en medio de la rueda de prensa le cantaron el cumpleaños feliz. Y otra vez Toledo: “Buena manera de celebrar tu cumpleaños citándote al juzgado”.

Willy Toledo recordó que todo se inició por una crítica que hizo a una decisión judicial en contra de unas mujeres que procesionaron el llamado “coño insumiso”. El actor considera que no ha ofendido a nadie y que el mismo se siente ofendido por muchas cosas pero no se le pasa por la cabeza iniciar una demanda judicial, como lo ha hecho la Asociación de Abogados Católicos. “No me presento a esta segunda citación porque no he cometido ningún delito. La Constitución me ampara. No hay delito no comparezco”.

La nave central del templo fue literalmente tomado por los numerosos medios de comunicación, pero también por activistas de la PAH, del SAT, del MDD, madres contra la represión, feligresas del barrio de Entrevías obrero, borroca y empobrecido del sur de Madrid, a escasos 500 pasos de la sede del parlamento madrileño.

Estuvieron presentes la madre de Willy Toledo, el director de cine, Javier Corcuera, el actor Carlos Olalla, Leo Bassi, Alberto Sanjuan, Javier Bardem, Pilar Castro, Nathalie Poza entre otros y otras.

Inició la ronda de intervenciones, Endika Zuloeta, el abogado de Toledo, quien subrayó que en abril de 2004 se presentó en el Bellas Artes la obra de teatro “Me cago en Dios”, subvencionado por la misma Comunidad de Madrid. 17 años después se dice lo mismo y hay una denuncia judicial. “El 6 de agosto de 2017, la policía recibe la orden de revisar todos los mensajes que Toledo haya volcado a las redes. Esto no se debería permitir en un sistema democrático. El pensamiento no delinque. La crítica es sana y enriquece. El código penal no está para proteger religiones ni sentimientos”.

Por su parte, la profesora de Derecho, Isabel Elbal, señaló que la última condena por blasfemia se dio el 31 de marzo de 1979. Existió el delito de blasfemia hasta que se derogó en 1988. “Hoy existe un cajón de sastre que se llama ‘delitos contra los sentimientos religiosos’. En el caso de Toledo el juez no ha hecho un examen previo antes de llamar a declarar”. Para Elbal existe un retroceso en el ejercicio de las libertades públicas. “Persiguen a tuiteros, raperos, no creyentes y esto no se puede tolerar”.

Benjamín Forcano –que sufrió persecución de la Iglesia católica por escribir un libro y un largo proceso que duró 10 años- reivindicó la crítica y las frases mordaces: “Zorro de Herodes”, “cueva de bandidos”, “Viva el coño insumiso”. Finalizó su intervención diciendo que “En el Concilio Vaticano II el ateísmo es también consecuencia de una reacción a la crítica…la responsabilidad del avance del ateísmo es también de los creyentes”.

El multitudinario acto finalizó con las palabras lanzadas por una feligresa, de avanzada edad, quién desde los bancos del templo dijo: “Willy, viva mi coño y viva tus cojones”, en medio de aplausos de la concurrencia.