Andrés García | El Ministerio de Hacienda denunciaba este pasado mes de mayo ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) el presupuesto aprobado por el Ayuntamiento d’Uviéu por un déficit de 4,5 millones de euros desobedeciendo la Ley de Estabilidad Presupuestaria. La respuesta del Ayuntamiento d’Uviéu siguió dos vías: la institucional y el activismo en redes sociales con una ingeniosa iniciativa utilizando la imagen del Sr. Burns de Los Simpson como Montoro enmarcado entre bolsas de dinero y un edificio institucional bajo el lema “Montoro quiere tumbar los presupuestos más sociales de la historia de Oviedo.” Para argumentar una posible tercera vía como respuesta a Montoro es necesario entender por qué se produce este enfrentamiento entre el Ministerio de Hacienda y uno de los Ayuntamientos del “cambio.”

En 2011 el bipartidismo, que siete anos después ha perdido casi la mitad de su electorado, reformaba el artículo 135 de la Constitución Española imponiendo a todas las administraciones públicas anteponer el pago de la deuda a cualquier gasto en políticas sociales, es decir el Principio de Estabilidad Presupuestaria, la limitación del déficit público y de la capacidad de endeudamiento de las distintas administraciones: era la constitucionalización de la austeridad. A nivel municipal el 135 se plasmaría mediante la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera. Esta ley permitía al Estado intervenir aquellos Ayuntamientos que no cumplieran con la regla de gasto.

El 7 de noviembre de 2017 el Ministerio de Hacienda dirigido por Cristóbal Montoro imponía medidas de control financiero sobre las cuentas del Ayuntamiento de Madrid. Con una reducción de la deuda heredada del PP hasta quedar las cuentas prácticamente saneadas, con varias remunicipalizaciones de sectores privatizados por el gobierno de Esperanza Aguirre y una inversión social incrementada hasta en un 74%, el paquete de recortes podía traducirse en un ataque político de los poderes económicos europeos y estatales hacia uno de los Ayuntamientos de referencia para el entonces llamado bloque del “cambio”. Habiendo alternativas de lucha y tras aceptar varias veces el Plan Económico Financiero, incomprensiblemente, el gobierno de Carmena acabó cediendo ante todas las imposiciones de Montoro. El objetivo era claro: decirle indirectamente a todos los sujetos del cambio que no había alternativa, que no se podía. Meses después, la ofensiva política se dirigiría contra la ciudad asturiana de Uviéu.

En 2015 el PP, tras más de 20 años al frente del Ayuntamiento, dejo al gobierno entrante, un tripartito conformado por el PSOE, Somos e IU, una ingente deuda generada principalmente por el trasvase de servicios públicos al sector privado y mediante la venta de suelo público al capital inmobiliario y financiero. Aunque la alcaldía recayó en el PSOE ha sido Somos, con 6 concejalías, quien ha llevado el peso del gobierno. Su inversión en políticas sociales para paliar la pobreza infantil y la pobreza energética, su apuesta por la defensa del asturianu, la lucha contra las violencias machistas y en defensa de los derechos LGTBI, su compromiso con la memoria histórica, la remunicipalización del Servicio de Recaudación o su permanente denuncia de la corrupción del PP ovetense, le llevó a convertirse en uno de los Ayuntamientos del “cambio”, siendo uno de los pocos que apostó desde el principio por desobedecer la Ley de Estabilidad Presupuestaria. A través del Manifiesto de Oviedo reunió a cientos de representantes políticos y municipales de todo el estado para luchar contra la austeridad, en lo que fue la génesis de la actual Red Municipalista contra la deuda ilegítima y los recortes en la que participan miles de activistas del municipalismo, ayudando a que la iniciativa de “Montoro quiere tumbar los presupuestos mas sociales de la historia de Oviedo” se conviertiese en una acción viral.

Tras la demanda interpuesta ante el TSJA este pasado mes de mayo, a instancias del PP de Oviedo, por incumplimiento del déficit público, el Ayuntamiento tuvo que hacer una modificación para garantizar la estabilidad y el cumplimiento de las imposiciones de Montoro, destinando 17 millones de euros a la deuda de los negocios urbanísticos del PP. Parece que se inicia un pulso entre otro Ayuntamiento del “cambio” y el Ministerio de Hacienda.

Resaltar la palabra cambio tiene un sentido. El problema de una estrategia municipalista muy orientada al trabajo institucional, cultural y comunicativo, es que a medio plazo todo derecho que los representantes municipales consigan para la mayoría social serán liquidados por medidas estructurales capitalistas como por ejemplo la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, que es la traducción del articulo 135 aplicado a los Ayuntamientos. Por eso repensar este tipo de estrategia municipalista es más que necesario, y ahí es donde podría abrirse una tercera vía: la de la autoorganizacion barrial y vecinal por la defensa y recuperación de los servicios públicos y la inversión en políticas sociales que los poderes económicos europeos y estatales quieren arrebatar a la gente humilde, oprimida y trabajadora. Solo así se puede alcanzar el objetivo de tumbar la reforma del articulo 135 y devolver la soberanía y autonomía municipal y así redistribuir y democratizar las ciudades, desde los poderes económicos a los barrios y la gente trabajadora.

Lo peor que puede hacer cualquier proyecto de cambio es creer que se puede derrotar a las elites solamente desde las instituciones. A corto plazo puedes alargar la espera de la derrota, pero a medio, o te acabas adaptando formando parte del recambio de élites, o te vuelves a casa creyendo otra mentira, como es la de que no hay alternativa. Pero sí la hay, desde arriba, desde la disputa cultural y comunicacional, pero sobre desde la tercera vía, la de dende abaxo, la de un enorme movimiento vecinal y barrial autoorganizado desobedeciendo leyes injustas como son las de Montoro, de ese modo, está claro quien ganará la batalla MontoroVSOviedo.