ÁGORA

Hoy, ha podido llover Bajo la capa del progreso
el amor guarda silencio Los niños meriendan
rebanadas de pan untado en alquitrán

La codicia es un consejo de ministros
y el quicio de la puerta en una democracia estrecha
llena de policía, membretes y estorninos

Cabe un banco y la extremaunción Cabe el humo
de un cigarro Una oropéndola y dos ancianas
resistiéndose a un desahucio
De entrada, ya no hay gatos sobre las nubes
Digamos que no solo basta con ser extranjero

En la cerradura, como ves, hace mal tiempo

Hay una puerta El libro enjuto y cubos de masa
Somos los hombres del mundo Mujeres del mundo
y los niños de nieve Exactas necesidades
del mercado laboral, donde entra la desidia
y el dios del vientre, jaulas con pájaros
y el oro de los ribetes del vaticano

Hay un ajuar de herramientas afiladas
encima de la mesa y tanto espanto
que cualquiera desfilará por las comisarías
lleno de moretones Tenemos tanta arcilla
en nuestro suelo como pequeños cortes
en la lengua

Vamos a enlucir de negro vuestros palacios

Hoy, ha podido llover Lejos de rumores
viene siendo realidad: vuestras cadenas
vuestros alacranes del miedo
Vuestras epidemias vuestras infecciones
vuestros gusanos caníbales
Vuestros copagos, vuestras amputaciones
vuestras alucinógenas serpientes
Vuestras imposiciones vuestras leyes
vuestros héroes vuestras distancias
vuestros mensajeros de dios, vuestras armas,
vuestras armas, vuestras armas:

Vuestra gangrena

Hoy, ha podido llover Despliego mi paraguas
como un ánfora antigua: me defiendo
Camino hacia el fondo de la avenida
Desemboco en una plaza y tomo asiento
Y tomo la palabra

La asamblea escribe este poema
Enseguida te llenan la boca de algodones
y soporto como una aguja púa en el hocico
Aguanto la respiración Consigo desjuntar
el apósito a mis retinas y concibo, frente a mí,
una montaña Es el viento quien no posee cuerdas

un expropiado más El que elabora los murmullos

No te voy a mentir Hay agua sobre las aceras
En los manicomios y en las casas de acogida
En los centros de internamiento para inmigrantes
En los sanatorios Y en el plástico de las tiendas
de campaña

Hoy, ha podido llover Está escrito en el barro
en la suela de un zapato En las alacenas del tiempo
y en los ojos de un perro:

 

(Gsús Bonilla)