Xaquin Pastoriza | El Festival de Cine de Ourense, que lleva 22 ediciones celebrándose, se ha convertido en el más importante evento cinéfilo de los que se celebran en Galiza, con más de 77 películas y 7.500 asistentes y uno de los que tiene más impacto a nivel de Estado, apostando especialmente por el cine iberoamericano de autor. Sin embargo, este festival se encuentra al borde al borde de la desparición. La 23ª edición corre serio riego de no celebrarse, debido al desgobierno del PP al frente del Concello de Ourense. La nueva normativa de contratación publica, aprobada en noviembre pasado y que entró en vigor el 8 de marzo, obliga a convocar un concurso para elegir al equipo gestor del evento. Sin embargo, de este concurso no se aprobaron aún las bases, por lo que nunca se resolvería antes de finales de noviembre, más tarde de la fecaha prevista para la realización del festival. El caso es que el equipo gestor de las pasadas ediciones ya había comenzado a trabajar y de hecho, tenia la mitad de la programaicón ya cerrada, sin que el Concello les hubiera comunicado las gestiones para la licitación de la contratación. La desidia demostrada por el gobierno municipal del PP con el Festival de Cine es una muesca más de una desastrosa política cultural (el cartel de las fiestas de este año puede quedar desierto, la Banda Municipal de Música desaparecida, el Museo Arqueológico Provincial cerrado, el veto a libreros en el Día de las Letras Galegas, los impagos a proveedores en el festival de Cine del año pasado). A esto se unen los retrasos en la concesión de ayudas, la ausencia de apoyo al tejido asociativo cultural, el abandono de la Casa da Xuventude o la falta de espacios de difusión, situaciones denunciadas reiteradamente por Ourense en Común( la marea local que cuenta con 3 concejalías). Parece que para el Concello, la mejor política cultural es la que no existe.

Ourense es la única ciudad de Galiza gobernada por el PP, y un ejemplo más de las nefastas políticas del PP, supuesto adalid de la buena gestión y la competencia. Sin embargo, se trata también de la única ciudad que no cuenta con presupuestos aprobados, ya que llevan prorrogados desde hace la friolera de 4 años! Por si fuera poco, la incompetencia del gobierno local puede llevar al cierre de la Casa de Acogida a Mujeres víctimas de violencias machistas, afectada también por el retraso en aplicar la ley de Contratación y gestionada transitoriamente por una organización religiosa.

En esta fotografía están Jesús Vázquez (alcalde de Ourense) y Alberto Núñez Feijóo (presidente de la Xunta de Galiza).

Y para el presidente de la Xunta, Núñez Feijóo, “Ourense es un ejemplo de estabilidad”. Si este es su ejemplo de gobierno, que podemos esperar de las políticas de Feijóo en la Xunta(o de sus aspiraciones a liderar el PP estatal)Por ello resulta espacialmente hipócrita que el ínclito Feijóo contraponga Ourense a los concellos gobernados por las mareas gallegas que, con sus dificultades y limitaciones, representan un modelo político opuesto, al servicio de las mayorías sociales y no de intereses mercantilizadores.

La desaparición del festival de cine supondría dejar a Ourense fuera del mapa cultural gallego y estatal, así como la desaparición de un punto de referencia fundamental para el audivisual gallego,y por tanto, para nuestra lengua y culturas, por cuanto el año pasado los filmes de apertura y clausura fueron gallegos. Por eso es necesario poner el foco en el desastre de las políticas neoliberales que dejan la cultura convertida en un erial, exigir responsabilidades y movilizarse en defensa de un festival emblemático que es patrimonio de todas. Más que nunca, ¡hay que echarlos!