Víctor de la Fuente | Entrevistamos a la Asamblea de Inquilinas de Hortaleza, nodo del Sindicato de Inquilinas en Hortaleza. Recientemente publicábamos en Poder Popular un artículo analizando la situación de la vivienda, y concretamente el caso del alquiler, con motivo de las manifestaciones convocadas el 12 de Mayo en defensa de los barrios y de las ciudades frente a la privatización y mercantilización de los bienes públicos.

Hoy entrevistamos a Raquel, activista del nodo del Sindicato de Inquilinas en Hortaleza en Madrid. Vecinas y vecinos que se han organizado para defender su barrio y sus casas frente a la ola mercantilizadora que este nuevo ciclo inmobiliario impone.

 

Estamos viendo como en Madrid han nacido nuevos espacios de defensa vecinal concretamente dentro del marco del mercado del alquiler ¿de dónde nacen? ¿Y el caso concreto de vuestro sindicato?

Surgen para defender nuestras vidas y reivindicar nuestro derecho a techo.

Nuestra asamblea nace en un barrio del distrito de Hortaleza, Santa María. Un barrio que, desde su construcción a finales de los 60, ha sido mayoritariamente un barrio de inquilinas, con un gran propietario: la familia Miarnau-Banús, actualmente Grupo Reside. En 2015 uno de los herederos, Jorge Miarnau, vende todas sus propiedades en Santa María y San Miguel a un fondo de inversión capital a través de 2 empresas Picton Investiments SL y Ponca Investiments SL.

El negocio de este fondo consiste en comprar paquetes de muchas viviendas, sólo en nuestro barrio fueron en torno a 800, la mayor parte de ellas habitadas. El negocio tiene una rentabilidad asegurada (todas las familias que ya pagan un alquiler) y con muchas posibilidades para aumentar la rentabilidad re-vendiendo las viviendas adquiridas o alquilando a precios muchos más elevados que los actuales.

Este negocio choca con la vida de muchas de nosotras que no podemos o no queremos comprar nuestra vivienda y que tampoco podemos pagar más por el alquiler de nuestras casas. Nuestra asamblea surge para defender colectivamente el derecho a vivir en nuestras casas y en nuestro barrio.

En mayo de 2017 decidimos sumarnos al llamamiento e incorporarnos al camino hacia la creación de un Sindicato de Inquilinas en Madrid para “poder vivir en nuestros barrios con garantías y derechos, para demostrar una vez más que la unión hace la fuerza”

Al mismo tiempo estamos trabajando para construir lugares comunes con otros espacios que ya venían trabajando en el distrito por el derecho a la vivienda, como la Oficina de Apoyo Mutuo de Manoteras y con otras vecinas afectadas en nuestro barrio por la especulación inmobiliaria y la venta de patrimonio público a fondos de inversión.

 

¿Con que situaciones os encontráis en el día a día? ¿En qué situación se encuentran las personas que acuden y participan en el Sindicato?

Desde que se produce la venta en 2015, nuestros contratos de alquiler se mantienen en las mismas condiciones pero con un nuevo propietario, un fondo de inversión. La mayoría de nuestros contratos estaban firmados baja la ley de arrendamientos urbanos de 2013, que permite al propietario no renovar el alquiler pasados 3 años. Se acaban los contratos y el fondo empieza a no renovar contratos o a subir mucho el precio del alquiler. Muchas vecinas se han ido, algunas han aceptado las subidas.

Otras decidimos organizarnos en la asamblea de inquilinas para conseguir quedarnos en nuestras casas en las mismas condiciones que las actuales. Hemos negociado con el fondo de inversión para que renueven los contratos de las vecinas de la asamblea y hasta la fecha lo hemos conseguido para todas nosotras.

Ahora tenemos dos casos abiertos que no terminan de cerrarse bien y sabemos que, por desgracia, llegarán más. Aunque consigamos renovar ahora, en tres años, volvemos a la misma situación, el propietario tendrá la opción de echarnos o de subirnos el alquiler por encima del IPC todo lo que quiera.

Muchas de nosotras hemos tomado una conciencia clara de la vulnerabilidad e inestabilidad que significa no tener garantizado el derecho a la vivienda. Muchas somos mujeres, con familia a cargo, jubiladas o con salarios precarios, pero también con redes y raíces en el barrio, suficientes como para seguir defendiendo nuestras casas, nuestras vidas y el derecho a una vivienda digna para todos y todas.

En las reuniones con la propiedad nuestro mensaje de fondo siempre es el mismo: hacer dinero echando a familias de sus casas no es el modelo de sociedad al que aspiramos. Queremos vivir en Hortaleza y vamos a defender nuestras vidas y el derecho a la vivienda para todos y todas.

 

¿Cómo os organizáis, en que consiste el principal trabajo que se realiza desde el sindicato?

La asamblea de inquilinas de Hortaleza se convoca cada 2-3 semanas, en este espacio hacemos un repaso a los casos urgentes y valoramos las acciones a desarrollar en tres líneas principalmente. 1) Negociación con la propiedad 2) Trabajo con/de las instituciones 3) Como nodo del sindicato de inquilinas de Madrid

Los objetivos son dos, en primer lugar que todas las vecinas de nuestro barrio renueven sus contratos de alquiler cada 3 años en las mismas condiciones que las actuales y en segundo lugar cambiar la ley actual por otra que garantice el derecho a una vivienda digna a todos y todas.

Al sumarnos como nodo al sindicato de inquilinas apoyamos la construcción y fortalecimiento del mismo, participamos en las asambleas quincenales y en las acciones que se impulsan para defender los derechos del inquilinato.

 

Podemos ver como la nueva subida de los precios del alquiler está hinchando otra vez la burbuja inmobiliaria, afirmando el clásico “es más barato hipotecarse que alquilar”. ¿A qué creéis que se debe este aumento?

El actual pico de los precios de alquiler y venta se debe por un lado a la entrada de los fondos de inversión en el mercado inmobiliario ya que buscan rentabilidades muy altas para sus inversiones. Al tener muchas propiedades pueden controlar la oferta de viviendas en alquiler, el número de pisos en el mercado. La demanda es muy alta, muchas personas buscando un alquiler, una casa en la que poder vivir. La propiedad gestiona los pisos para sacar el mayor rendimiento, casi como en una subasta, al mejor postor. A esta subida, orquestada por los grandes propietarios, se suman con alegría muchos pequeños inversores y algunos particulares, contribuyendo también a la mercantilización de la vivienda. Nuestro mensaje siempre es el mismo, todos y todas, también los propietarios y no sólo las instituciones, estamos obligadas a defender o garantizar el derecho a la vivienda si está en nuestra mano.

Por otro lado, en muchas ciudades, en Madrid claramente, el auge en el negocio de los pisos turísticos en el centro de las ciudades especialmente pero también en las barrios más allá de la almendra central, está contribuyendo al encarecimiento de los precios para los residentes. Si miramos a ciudades como Ibiza podemos ver hasta que extremos el negocio de los pisos turísticos lleva al alza los precios de la vivienda para uso residencial.

Ante la inestabilidad de los precios y la temporalidad, algunas personas deciden hipotecarse, por la cultura de la propiedad que nos quieren vender pero también y sobre todo porque es fácil que una hipoteca compartida o incluso individual pueda conseguirse por menos dinero que un alquiler actual, también ante la perspectiva de tener que estar cambiando de casa cada 3 años hay quien decide y puede hipotecarse pensando en poder vivir tranquila en una casa los años que quiera. Nosotras sabemos que es una tranquilidad relativa ya que son muchas las familias que se hipotecaron hace años y que han sufrido desahucios y han perdido sus viviendas por no poder hacer frente al pago de la hipoteca.

¿Cuál es la relación del Sindicato con las instituciones, principalmente con el ayuntamiento y con la Asamblea de Madrid?

En la asamblea de inquilinas de Hortaleza estamos tratando de entablar una reunión con el Ayuntamiento. Partimos de la opinión de que el Ayuntamiento puede hacer mucho más de lo que está haciendo para garantizar el acceso a una vivienda digna a los vecinos y vecinas de Madrid.
Pensamos que las familias que están desahuciando en Madrid de las viviendas que el Ayuntamiento vendió, durante el gobierno del Partido Popular, tienen que ser una prioridad absoluta para el actual equipo de gobierno del Ayuntamiento. Defender a esas personas concretas por encima de todo.

El pasado 5 de junio nos convocaron a una reunión con dos asesoras del gabinete de alcaldía a la que decidimos no acudir ya que la reunión se solicitaba bien con la alcaldesa, bien con los responsables políticos de las áreas con alguna competencia en materia de vivienda. Mandamos un documento con nuestras preguntas y propuestas, les planteamos un trabajo conjunto y coordinado entre iguales, por un lado el Ayuntamiento y por otro el vecindario organizado. Estamos a la espera de que nos reciban.

En cuanto a la asamblea de Madrid, desde nuestra asamblea trabajamos en la ILP de vivienda que se llevó a la asamblea de Madrid y que ni siquiera entró a debate por que el partido en el gobierno, el partido popular, y ciudadanos votaron en contra. Como asamblea de Hortaleza decidimos no buscar, de momento, el apoyo de una institución gobernada por un partido que ni siquiera ha querido entrar a debatir la ley que proponíamos miles de ciudadanos para garantizar el derecho a la vivienda. Pero seguiremos trabajando en coordinación con la PAH, el Sindicato de Inquilinas y todas las organizaciones que trabajaron en la ILP para seguir promoviéndola y participando en las acciones que salgan de este espacio de coordinación en materia de vivienda en Madrid.

 

¿Qué medidas reclamáis en esta línea de la política institucional?

En Hortaleza reclamamos que las instituciones trabajen con la mayor intensidad posible para garantizar el derecho a la vivienda. Reclamamos que se cambien las leyes actuales por otras que garanticen este derecho.

 

Víctor de la Fuente es miembro de la redacción de Poder Popular.