Pepe Mejía | Una respuesta rápida y contundente para denunciar las vejaciones, violaciones, explotación y esclavitud en la que se encuentran mujeres moras en la campaña de colecta de la fresa en Huelva.

Cientos de inmigrantes, migrantes, personas racializadas, jóvenes, con abundante presencia de mujeres, activistas de diversos colectivos sociales, personas mayores, y a título individual, se concentraron ayer lunes 11 de junio frente a la sede del Ministerio de Trabajo e Inmigración, en corazón financiero de la capital en Madrid.

Las concentradas estuvieron –alrededor de dos horas- gritando consignas contra el hacinamiento en la que se encuentran “las hermanas jornaleras marroquíes” en las campañas de colecta de la fresa de Huelva.

“Mujeres –según el Manifiesto que se leyó en la concentración- que están siendo atravesadas por la brutal violencia del patriarcado y el racismo de Europa, a quien no le basta con explotarlas pagando poco por un trabajo duro y en malas condiciones, sino también violando sus cuerpos, dañando profundamente sus vidas”.

También se denunció que Europa sigue alimentándose de la explotación de los cuerpos migrantes, de su trabajo, de su energía y de sus vidas, gracias a mecanismos como la Ley de Extranjería, que permite utilizar y desechar nuestros cuerpos cuando estos ya no son necesarios.

“Mientras tanto Europa, siempre hambrienta e insatisfecha, saborea con cinismo los frutos que han crecido entre los campos de la esclavitud y los maltratos diarios”, señala el Manifiesto que ha sido firmado por más de un centenar de organizaciones sociales y políticas.

Las consignas que más se escucharon fueron: “España será antirracista o no será”, “Frutos rojos, sin explotación”, “No al racismo institucional”, “Vamos acabar con el sistema por racista y colonial”, “Hermana Mora yo si te creo”, “trabajo de interna, esclavitud moderna”.

Las portavoces criticaron a los “agentes disfrazados de una falsa cooperación al desarrollo, oenegés que sostienen la estructura para seguir alimentándose de la situación de pobreza que nos condena, impulsadas por élites económicas y políticas locales quienes permiten que continúe la esclavización de nuestros cuerpos; hoy tenemos la realidad de las hermanas moras jornaleras, poniendo -una vez más- en evidencia esta relación neo-colonial española”.

Antes de dar por finalizada la concentración se expresó el compromiso de seguir en las calles, luchar por nuestros derechos y exigir a los poderes públicos mayores garantías en el ejercicio de nuestros trabajos.