Llegaron los tiempos sin nombres
debajo de los felpudos
Apagaron los timbres de los rascacielos
y dejaron de sonar
teléfonos en los bolsillos
Es la era sin nombres
Ni esquelas en las plazas
no más cruces tumularias
pidiendo misas:
los sin nombres ya no necesitan el cielo
Se cerró para ellos
la puerta del purgatorio
En los tiempos sin nombres
nadie se despierta temprano
ni siquiera los chiquillos
ni los patos

Sin los nombres que nos acercaban
que un día nos reconocieron
hermanos
ya solo hay desayunos en un callejón
Se olvidaron los trayectos de hacerse
y se tapiaron los caminos
En la era sin nombres
dejamos de existir

Perdido todo:
el nombre
solo nos queda

la Lucha

 

(Alicia Es. Martínez)

(Fotografía de Demian Ortiz)