Andrés García | La Asamblea de Afectadas por los desahucios de La Camocha ha marchado en Uviéu este sábado 23 de junio para “visitar” las casas de varios de los implicados en la operación que pretende desahuciar a 37 familias, en su mayoría personas de muy avanzada edad, que llevan más de 50 años viviendo en este poblado minero, que, como muchos otros, tras cerrar las minas, están siendo víctimas de movimientos especulativos del suelo por parte de corporaciones privadas con la connivencia de las administraciones. Como nos ha relatado el presidente de la Asociación de Vecinas de La Camocha, la administración concursal “pide entre 90.000 y 100.000 euros por sus casas a personas que no ingresan al mes ni 500 euros, con el agravante de que la verdadera valoración de estas casas oscila los 15.000 euros, según hemos comprobado en el catastro y el registro de la propiedad”. Nos cuenta que el perito de la concursal “no ha visitado las viviendas, y las pocas a las que ha ido, ha sido de noche y a escondidas”. El objetivo parece claro: echar a todas estas personas de este poblado minero de acuerdo a un horizonte de grandes fines urbanísticos con beneficios multimillonarios para el gran capital financiero e inmobiliario, repitiéndose las relaciones económicas de la empresa de esta mina que cerró en 2008 con pérdidas, que ahora pretenden recuperar a través de la vida de las mismas familias que con su trabajo generaron los millones de beneficios que facturaron durante decenas de años, incluyendo la muerte y las enfermedades de varios mineros.

Pero la solidaridad y el apoyo con la lucha de los desahucios de La Camocha no deja de aumentar. Personas y colectivos de todo Asturies, pero también de Madrid y de Euskadi, acompañaron este sábado a las afectadas en una lucha que, como decía uno de los portavoces de la Asamblea: “no es individual. En un tiempo en el que nos dicen que organizarse, que unirse en asociaciones de vecinas, no vale para nada, que es mejor recurrir a abogados personales, en La Camocha estamos demostrando todo lo contrario”. Se está generando una pertenencia social y material de muchísima gente respecto a un problema y una injusticia que no es lejana ni se trata de un caso aislado: forma parte de un problema común de desposesión generalizado y sistémico de unos pocos contra la mayoría social.

La administración concursal que pretende echar de sus viviendas a estas 37 familias, es consciente de que lo peor que les podía pasar era que todas estas personas se juntasen, se autoorganizasen en la Asamblea de desahuciados de La Camocha y se comprometiesen a luchar, desde todos los frentes, pero sobre todo, como han hecho durante la marcha de Uviéu, desde las calles, en las que le han dejado un pequeño regalo a uno de los implicados. Un regalo que siempre nos traían los reyes magos de pequeñas por ser malas. Pero esta vez no han sido los reyes magos quienes han llevado su falso carbón a las familias humildes, sino la propia gente humilde, trabajadora y de verdad, quienes le han llevado auténtico carbón a los especuladores, las corporaciones y administraciones que negocian con derechos elementales como el de la vivienda.