Víctor de la Fuente | La plantilla de Amazon protagoniza una nueva huelga durante el Prime Day, la jornada con más ventas de la compañía superando incluso a Navidad y el Black Friday.

Tras semanas de negociaciones entre sindicatos y la compañía el acuerdo no ha sido posible. Amazon mantiene su intención de aplicar una severa rebaja en las condiciones laborales de los y las trabajadoras, por debajo incluso del convenio de la Comunidad de Madrid para el sector. Si en el pasado mes de marzo el seguimiento de la huelga superó el 90% de seguimiento en las dos jornadas que duró, la empresa no ha recapacitado a pesar del mensaje mandado por la plantilla. Entre cuyas reivindicaciones destacaban: gestión por parte del trabajador@ de los tiempos de descanso, acabar con la brecha salarial, garantías para las nuevas conversiones o contrataciones, etc.

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Como ya tratamos en anteriores articulos, los sindicatos vienen trabajando en una nueva convocatoria de huelga. Coordinados con otros centros logísticos del resto del Estado español y de otras partes de Europa, esta huelga incide en una de las fechas más importantes para la empresa. Situación que ha permitido a la plantilla trasladar el conflicto más allá de los muros San Fernando, donde se sitúa la central logística, para dar a conocer en los barrios de Madrid la situación que alli se vive. Entre otras, la ofensiva campaña lanzada por la dirección de la empresa con el fin de amedrentar y asustar a l@s trabajador@s si ejercían su derecho a huelga o falseando la información sobre el nuevo convenio. Así como la apertura de negociaciones por separado con los diferentes departamentos con el fin de dividir a la plantilla.

A esta situación debemos sumar la nueva estrategia puesta en marcha por la empresa: entregas 24 horas y repartos express. Lo cual además de ser empleado por Amazon para rebajar las condiciones laborales de l@s trabajador@s, la flexibilidad sin preaviso, la reducción del coste de las horas extraordinarias, las subidas salariales de apenas un 1% y un nuevo sistema de repartos a domicilio vía “falsos autónomos” similar al empleado por empresas como Deliveroo o Glovo. El boicot se vuelve de nuevo un arma que esgrime la plantilla en dos direcciones: afectar a las ventas de la empresa y externalizar el conflicto más allá de la plantilla.

La huelga se espera complicada, tres días en lugar de dos como fuera el mes de marzo, el cansancio entre la plantilla tras varios meses de conflicto y el alto nivel de temporalidad y los despidos entre algun@s de l@s compañer@s que ejercieron su derecho a huelga en la anterior ocasión. Ante ello, sindicatos como CGT llevan meses preparando un colchón que sostenga las capacidades de l@s trabajado@s charlas y cajas de resistencia se han ido poniendo en marcha en distintas partes de Madrid para recaudar fondos que permitan a las familias a afrontar en mejores condiciones esta nueva huelga.

 

Víctor de la Fuente es miembro de la redacción de Poder Popular.