Oscar Blanco | Hace tres semanas, el domingo 8 de julio, unas decenas de personas daban un paso adelante contra la especulación en Castelldefels. La recién creada plataforma Defensem el Castell decidía acampar en la Pineda del Castillo que da nombre al municipio para evitar el inminente inicio de las obras para urbanizar la zona y construir dos bloques de pisos. Los días previos una audiencia pública del Ayuntamiento para explicar las obras se había visto desbordada por el enfado de dos centenares de vecinos contrarios al proyecto y se había tenido que suspender. También se habían empezando a impulsar asambleas vecinales desde algunas personas del Ateneu Arreplegades que habían ido creciendo a un ritmo vertiginoso en cuestión de días y superado el centenar de personas después de la audiencia pública.

El proyecto urbanístico venía de lejos con una modificación del Pla General Metropolitano del 2007 que preveía la construcción de estos dos bloques situados en la calle primero de mayo y otros cuatro en la calle Piedad. La modificación del PGM era un acuerdo del Ayuntamiento con la constructora Vertix, estrechamente vinculada a la sociovergència metropolitana y que tuvo al actual conseller de Territori i Sostenibilitat Damià Calvet en su directiva, que había ido agrupando las pequeñas parcelas en las que se dividió el suelo de los alrededores del castillo en los 70 y pretendía construir dos bloques gigantescos en la pineda de la calle Piedad. El proyecto fue aprobado en 2007 con los votos favorables del gobierno municipal, PSC, ICV-EUiA y CiU y también del PP pese a la oposición vecinal articulada en torno a la Asociación de Vecinos de Can Vinader, el barrio más cercano al proyecto, y el CSO Rabart. Entonces llegó la explosión de la burbuja inmobiliaria y los planes para edificar en el entorno del Castillo cayeron en el olvido.

De golpe la alarma vecinal se reactivaba con rumores sobre la inminencia de la construcción. Un nuevo propietario mayoritario había adquirido los derechos de edificación y activado la junta de compensación para comenzar las obras. Se trata de Santiveri, un gran empresario local con un hotel de 4 estrellas en la ciudad y que se dedica al mercado del alquiler y al turístico. El lunes 9 de julio la plataforma Defensem el Castell ya había recogido 700 firmas contra el proyecto y a favor de proteger los pinos, algarrobo, palmitos y otras especies vegetales autóctonas. Actualmente ya tiene recogidas más de 3000 firmas además de algunos miles de adhesiones en peticiones on line. El Ayuntamiento – actualmente gobernado por PSC, Movem (que incluye a ICV, EUiA, MES i Equo), ERC, PdeCat i Castelldefels Si Pot – se ha escudado en la imposibilidad legal de denegar la licencia de obras o paralizarlas para abrir un proceso de modificación del PGM.

Además, su argumento principal para defender las obras es la construcción de 100 viviendas públicas de alquiler en la calle Piedad. Sin embargo, la plataforma replica que no se puede enfrentar la necesidad de ampliar el parque público de alquiler social con la necesidad de conservar las escasas zonas vírgenes del municipio, urbanizado en un 90%. Por eso proponen que se busquen solares alternativos en los que edificar y medidas para movilizar el parque de vivienda vacío.

La acampada se fue prolongado con dos asambleas diarias con una fuerte participación. Se trató de conseguir toda la información sobre el proyecto y abrir vías de negociación tanto con la administración como con el promotor inmobiliario. Ninguna de las partes se mostró abierta a modificar sus planes o siquiera congelarlos mientras se realizaba un debate con participación ciudadana para decidir el futuro del entorno del castillo, ya que la opacidad con la que se había llevado a cabo el proceso es otra de las denuncias principales de Defensem el Castell. Lo único que recibieron fue una avalancha de solidaridad vecinal y la amenaza de los Mossos: en el momento en que la propiedad interpusiera una denuncia y se diera la orden judicial serian desalojados y se les abriría una causa penal por tratar de impedir las obras. El viernes 13 los vecinos tuvieron una pequeña victoria al evitar el desalojo y el inicio de las obras.

Las activistas durante el fin de semana protestaron en las Fiestas del Mar de Castelldefels y estuvieron en estado de alarma permanente durante toda la semana por el inminente desalojo. Finalmente este llego el jueves 19 de julio. A las 7 de la mañana 8 furgonetas de los Mossos d’Esquadra, aunque llegaron a ser 10 en algunos momentos de la mañana, procedieron a iniciar el desalojo de la acampada mientras cerraban los accesos al resto de vecinas que acudían a solidarizarse. Durante el desalojo detuvieron a una activista acusándola de desobediencia por abrazarse a un árbol y estuvo detenida en la comisaria de Gavà hasta pasadas las 3 de la tarde. También retuvieron a otra activista y la amenazaron con llevarse su perro. Mientras se inició la tala de arboles con un total de 25 ejemplares en el primer día.

 

Ese mismo jueves había pleno municipal en el que se tenían que discutir diversas mociones que planteaban la paralización de las obras y que finalmente no prosperaron. Durante las más de cuatro horas de duración del pleno hubo una concentración, que llego en los primeros momentos a superar las 500 personas, que rodeó el consistorio con un ambiente muy combativo. Desde la mañana una línea de vallas se alzaba alrededor de la puerta del Ayuntamiento y por la tarde un dispositivo de la Policia Local y los Mossos de Esquadra acordonaba el edificio para evitar que los manifestantes pudieron acceder. El gobierno municipal abandonó el pleno escoltado y en vehículos de la Policia Local pasadas las 10 de la noche. Durante la salida de los representantes políticos se produjeron los momentos de más tensión por el enfado de las vecinas que les querían recriminar su comportamiento. Los Mossos de Esquadra llegaron a golpear y empujar a diversas personas para evitar que el cordón se viera desbordado provocando algunas contusiones sin gravedad. Uno de los vecinos concentrados recibió diversos golpes de porra en la cabeza y realizó un parte de lesiones en el servicio de urgencias del CAP del Castell.

Imagen tomada por un vecino

Imagen tomada por un vecino

La plataforma Defensem el Castell ha valorado en redes sociales el desalojo de la acampada y la tala de árboles como un duro golpe pero no se dan por vencidos. El mismo viernes se celebró una asamblea con más de un centenar de personas en el Edificio de la República y ya han programado una manifestación para la semana siguiente entre otras acciones de sensibilización de la población y de denuncia de los responsables de esta operación especulativa.