Pepe Mejía | Recientemente, el gobierno ha dado luz verde a la exhumación del cadáver de Franco. Después de cuarenta años, después de muchos gobiernos del PP y del PSOE, se empieza a remover situaciones anacrónicas. Adolfo Rodríguez, activista de los movimientos sociales en la sierra de Guadarrama y miembro de La Comuna, organización de ex presos del franquismo, lleva 21 años movilizándose en contra de ese monumento fascista situado no en el Valle de los Caídos sino en Cuelga Muros. Adolfo nos hace una valoración de esta decisión gubernamental.

 

¿Cuál es su valoración de la decisión del gobierno socialista de exhumar el cadáver de Franco?

Es positiva porque es un hecho significativo que impacta, más que en los medios, y crea una nueva situación. El franquismo y el conservadurismo están muy arraigados entre los jueces y el ejército. Ahora bien, valorando positivamente esta decisión también nos impacta que hayan tardado más de cuarenta años y que se haya mantenido, no solo la tumba del dictador en el altar mayor, sino que el lugar siga siendo el símbolo diseñado por el mismo Franco. Franco participó hasta en la decoración de este monumento, entre comillas, de rasgos fascistas, no ligado a ninguna arquitectura española o católica, que tiene un diseño del fascismo italiano y que está hecho para generar el culto a la muerte y a la figura del dictador.

 

Pero, detrás de la decisión de exhumar el cadáver, ¿existen cuestiones o temas de fondo?

Creo que sí. El PSOE ha gobernado 22 años y ha tenido oportunidades. En el 2007, en la sierra de Madrid, 13 personas comenzamos las concentraciones. Pues bien, el PSOE, en el 2010, permitió una concentración de la extrema derecha frente a nosotros y nos mandó a la guardia civil como si fuéramos grupos radicales. El PSOE ha eludido siempre este tema. Ahora es una victoria para Sánchez, no tiene coste político, no solo se trata de sacar los restos del dictador sino de resignificar el Valle. Al final, el PSOE o el Gobierno no quieren resignificar. Sánchez dijo que será un cementerio civil. No puede ser un cementerio civil porque está construido en una iglesia católica. Un cementerio con características religiosas. Ese monumento es la lógica del discurso fascista. Franco, la religión, la cruzada, el dios por España están en la creación del Valle.

 

Exhumar el cadáver ¿impulsa el relato franquista?

Yo creo que lo contrario. Por mucho de que los franquistas le den vueltas. En las visitas guiadas que hago lo percibo. Se pretende impulsar el relato franquista y sin embargo, al final, prevalece el relato antifranquista. La exhumación es un símbolo importante. Cuando los movimientos sociales y gentes de Madrid empezamos, hace 11 o 12 años, a concentrarnos frente al Valle, los fascistas dejaron de acudir. El franquismo no ha estado en la ultratumba sino en las instituciones, como la judicatura. Este es el mayor refugio de los fascistas que copan la judicatura junto con miembros del Opus Dei.

 

¿Por qué cree Usted que se ha tardado tanto en tomar esta decisión?

Básicamente porque al PP, Ciudadanos y a la derecha les ha interesado seguir rentabilizando el millón de muertos, rentabilizar el miedo que nos metieron, los cien años de paz para los poderosos y oponerse a cualquier cambio de ese relato en el subconsciente colectivo que cuestionara incluso la transición. Pero esto ya no entra en las nuevas generaciones. Al PSOE, para mantenerse como partido moderado, no le interesaba revivir elementos de la transición.

 

Dígame. ¿Valle de los Caídos o Cuelga Muros? ¿Por qué?

Nosotros estamos por recuperar la memoria pero hacemos un matiz. La memoria democrática y antifascista. No es un tratado de historia. Queremos recuperar la lucha de los y las trabajadoras, de las personas humildes. En esa memoria oficial nos impusieron el nombre de Valle de los Caídos. Ese valle se llamaba Cuelga Muros sepultado por el nombre oficial. Estamos por recuperar la toponimia. Regañamos a los que utilizan el término Valle de los Caídos porque en él hay un monumento fascista.

 

Después de la exhumación ¿qué? ¿Se pedirá la devolución de bienes requisados por Franco, su familia y allegados?

Eso sería lo ideal exigir esa devolución junto con otros colectivos y el Relator de las Naciones Unidas. Necesitamos, por salud social, revisar y condenar los crímenes franquismo, pero no solo la de los ministros como Martin Villa, sino del robo -que fue masivo- por parte de la familia Franco. No sólo fue un dictador y un genocida sino un ladrón. Lo ideal es que devuelvan lo robado y los intereses. En muchos pueblos los falangistas fusilaron a republicanos y robaron sus propiedades. Además de dictar penas de muerte exigían responsabilidades económicas. La lógica de la justicia es revisar todo esto. Las propiedades deben volver a sus legítimos herederos.

 

¿Cuál ha sido el papel de la iglesia católica en todo esto? ¿Cuál es su responsabilidad?

La iglesia actual es ultra reaccionaria en su jerarquía como no ha sido nunca. En la transición, al final hubo dos intentos de la iglesia católica de pedir perdón por participar en la guerra. Algunas de esas peticiones quedaron mayoritarias en esa iglesia de la transición pero posteriormente fueron revertidas por la iglesia reaccionaria. Los benedictinos, a diferencia del Abad de Montserrat que siempre ha estado vinculado a reivindicaciones sociales, en Cuelga Muros han sido cómplices directos de todo el boato y homenaje al dictador. Los benedictinos han prohibido hacer fotos en el interior. Te impiden que retires las flores de la tumba del dictador. Esos mismos benedictinos, hace ocho años, consentían que entraran desfilando con uniformes y banderas del fascismo italiano. Amenazaban a gente, los benedictinos echaban homilías hablando de que Franco liberó a España y que consiguió que sea “grande”. El actual responsable benedictino es Prior, no es Abad, porque sus propios compañeros le negaron los votos. El actual responsable benedictino fue militante de Falange, candidato en las elecciones, y es de ideología fascista.

 

El Relator especial de la ONU para la promoción de la verdad, la justicia y las garantías de no repetición, Fabian Salvioli, ha dicho –en relación con la exhumación del cadáver- que no es suficiente resignificar el Valle. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Efectivamente, es un paso importante, es un primer paso después de que concluyera el régimen franquista pero no es suficiente. Existe un debate intelectual e histórico, muy interesante, sobre si es posible resignificar el Cuelga Muros. Porque todo el monumento hace pedagogía del franquismo, sus símbolos, las estatuas, la bandera de falange, es un monumento tétrico de poquísimo valor artístico pero algunos pensamos que esa fealdad, esa monstruosidad, es lo que más se puede resignificar. Alguna gente se asusta porque lo que quieren es que te sientas pequeño, que te asustes. Existen dos grandes explanadas, en verano hace un calor horrible y en invierno un frío que pela, y se ha construido para hacer desfiles, y las escaleras para mistificar el ascenso. Todo un truco teatral. Hay que tener en cuenta que allí hay 33.800 personas enterradas aunque algunos benedictinos hablan de 60.000. La tarea es coger todo eso y darle la vuelta, un diseño social y arquitectónico, en donde se explique el trabajo de los presos, las empresas que se lucraron y participaron, la utilización de los ángeles y arcángeles para dar miedo. Entender lo que quisieron transmitirnos y convertirlo en recuerdo de las luchas contra la dictadura, utilizar sus símbolos para darle la vuelta y poner de manifiesto lo que era la dictadura franquista. Desde luego cementerio no, porque habría que desacralizar la basílica. Los movimientos cristianos nos apoyan. Ellos están porque se vuele la cruz, porque es un instrumento de tortura del imperio romano.