Redacción | Diferentes colectivos convocaron el pasado 16 de septiembre un encuentro amplio con el fin de aglutinar a las fueras antifascistas que vienen trabajando desde hace tiempo en el Corredor del Henares. Hoy lunes 1 de octubre celebran la segunda de las asambleas que pretenden consolidar este nuevo espacio. El éxito de la primera convocatoria sorprendió a l@s mism@s organizador@s. Entrevistamos a una de ellas, Soraya Corredor activista de UCFR (Unidad Contra el Fascismo y el Racismo) de Henares.

 

Al establecer UCFR Henares, ¿por qué os pareció necesario una plataforma antifascista en la zona del Henares?

Porque hay una crisis social urgente aquí, como en muchas otras partes. Yo provengo de la Plataforma Bienvenidxs Refugiadxs Alcalá de Henares, y creemos que una de nuestras funciones más importantes es la sensibilización. En este camino nos hemos topado con que el mensaje de odio y miedo ha calado muy hondo en la sociedad. El trabajo deshumanizador de las instituciones Europeas ha conseguido su objetivo y la población ha empezado a sentir por las personas migrantes lo mismo que por un animal de circo: lástima por un ser inferior. No vemos personas cuyos derechos, que son los nuestros, están siendo vulnerados. La cosificación ha tenido éxito.

Grecia está llena de personas y ayuda humanitaria procedente de España, en cambio cuando ya estas personas consiguen llegar a un país de destino, no son vistas con tan buenos ojos. Hay una canción que plasma claramente lo que ocurre en España: “¡Refugees Welcome! sí, pero en mi casa no”.

No es sólo un trabajo del Henares, pero quizá sí especialmente por el histórico de odio que hemos tenido. Durante un tiempo el fascismo se ha camuflado y ha utilizado otras armas que no eran la violencia física. Han conseguido preparar el terreno mediante el miedo, igual que hicieron los nazis, para que cuando dejemos morir a gente en el mar, no nos parezca tan escandaloso. Si los nazis hubieran empezando matando personas judías no habrían tenido tanto apoyo en sus comienzos. Primero tuvieron que culpabilizarlos por los problemas económicos y generar un clima de amenaza (nos quitan el trabajo, se llevan las ayudas,…). Ahora mismo en Alcalá han vuelto las agresiones fascistas y la gente incluso lo justifica.

Vemos como el 1% que es quien oprime, ha conseguido convencer a una gran parte del 99% de que su enemigo es otro, que además sufre los mismos (o incluso más graves) robos y pérdida de derechos pero basta señalar alguna diferencia evidente, para separarnos dentro de la misma clase oprimida. Las herramientas principales han sido el racismo e islamofobia, en un contexto de escasez y los sectores atacados están ya sufriendo graves consecuencias de esta estrategia. Pero si el fascismo se lograra implantar, gran parte de la población sería aplastada, incluso sectores que lo apoyan ahora. Suena catastrofista, pero es real, porque ya ha ocurrido y estamos cayendo en los mismos errores que lo provocaron. Hace menos de 10 años que empezó la crisis y hemos vuelto a especular, así que sería una ingenuidad pensar que recordamos las catástrofes humanitarias posteriores a la guerra civil española y a las guerras mundiales del siglo pasado.

 

¿Nos pueden comentar qué tipo de trabajo venís haciendo los últimos años desde UCFR Henares?
Personalmente no llevo tanto tiempo como otras personas, pero me gusta el trabajo interseccional que se realiza desde el colectivo. La lucha contra el odio y el miedo debe atacar todos los ámbitos: desde la política, desde los colectivos y desde la propia iniciativa ciudadana, que es a mi juicio la que de verdad puede cambiar las cosas. Un pueblo que calla frente a una vulneración de derechos hacia otras personas está abocada a perder los propios. Siempre ha sido así. Además se ataca desde todos los frentes: racismo, feminismo, cultura, sindicalismo,…

Yo veo a UCFR como una oportunidad de ofrecer a la sociedad una alternativa de lucha desde la empatía y el afecto. Estoy cansada de ver cómo se traslada y se difunde frustración, rechazo, competencia, miedo,… Me parece que empezar a encontrarnos, aprender y unirnos es la mejor o incluso la única alternativa. En este sentido, he visto como UCFR plantea un antifascismo abierto, no sectario y unitario, que me parece muy necesario para que se impliquen amplios sectores de la sociedad y mostremos que somos la mayoría quienes nos oponemos al fascismo.

Hemos dedicado tiempo a consolidar este espacio con actos de presentación en varios pueblos de la zona. También hemos colaborado con distintas formaciones para la implementación de un “cordón sanitario” en los ayuntamientos donde el neo fascismo tiene concejales, y en varios pueblos hemos conseguido que se apruebe una normativa negando el espacio público a grupos xenófobos – para hacer recogida de alimentos sólo para españoles, por ejemplo.

 

¿Qué os motivó a lanzar esta iniciativa de un gran encuentro en Alcalá?

Es evidente que lo que hemos hecho es insuficiente y queremos hacer más, aglutinando a distinta gente que se opone al fascismo y este planteamiento abierto nos pareció la mejor forma, en vez de simplemente convocar un encuentro con todos los detalles ya cerrado.

Vemos cada día en redes y cada evento, que la gente quiere opinar y aprender, por eso debemos facilitar encuentros donde podamos abordar temas importantes, y el auge del fascismo y la xenofobia nos ha proporcionado la urgencia. Aunque siempre ha estado ahí y hay colectivos que se han visto atacados y amenazados todo el tiempo, en la actualidad hemos visto cómo la población ha justificado el racismo, las actuaciones desproporcionadas por parte de los cuerpos de “seguridad” del estado, cómo se está criminalizando la ayuda humanitaria, cómo se banaliza y normaliza el mal, estamos viendo cómo mientras la ley mordaza cae como un plomo sobre una parte de la población, la otra se vuelve más fuerte, más agresiva y goza además de total impunidad.

Por eso debemos unirnos y como haremos en estas jornadas, analizar por qué está ocurriendo esto desde diferentes perspectivas y encontrar soluciones entre las personas comprometidas que quieren ser parte de la solución; porque guardar silencio, es parte del problema. De hecho es la parte que da más miedo.

 

Cómo ha sido recibido la iniciativa y qué se pretende conseguir con ella?

Sobre mi experiencia en Alcalá, puedo decir, que a pesar de tener un tejido asociativo importante y a menudo colaboramos entre colectivos, en la Asamblea abierta del pasado 18 pude ver a grupos y personas con las que aún no había trabajado y me encantó poder abrir de esta manera mi red de contactos. Ver que tanto los grupos políticos como asociaciones y personas estamos igualmente preocupadas por este giro agresivo del fascismo me ha llenado de esperanzas, de energía y sobre todo de optimismo.

Con un grupo tan nutrido y heterogéneo, vamos a conseguir dotarnos de muchas herramientas y experiencias para combatir esta lacra desde nuestros círculos y extender la solidaridad hasta donde lleguen nuestras fuerzas.

Diría que el objetivo es ese: Aprender a ganar la batalla contra este neoliberalismo anti-personas. Y sólo podemos vencer si nos unimos y dejamos de callar.