Patricia Grela | Este sábado miles de personas se movilizaron en A Coruña para apoyar a los trabajadores y trabajadoras de la empresa de aluminios Alcoa en su lucha frente al posible cierre de la fábrica.

No es la primera vez que la ciudad de echa a la calle para defender la dignidad de los casi setecientos trabajadores y trabajadoras que Alcoa pretende despedir en las fábricas de la ciudad y en Avilés. En el 2014 la multinacional americana ya amenazara con un ERE previo al desmantelamiento de los dos centros.

En esta ocasión, junto con el personal de Alcoa Inespal Coruña, estuvieron trabajadoras de los centros de Avilés y San Cibrao que entienden la importancia de la unidad de clase en estos momentos tan duros. La ciudadanía se volcó ante el drama que supone la pérdida tan importante de puestos de trabajo, pero también contra la liquidación del tejido industrial de la comarca.

La primera de las manifestaciones y actos previstos contó con la presencia de representantes de todos los partidos políticos, incluido el Partido Popular, con gran responsabilidad en lo que está sucediendo. Recordemos que fue el gobierno de José María Aznar el que vendió la empresa pública de aluminios Inespal a la gigante americana en el año 1998. Los beneficios obtenidos y las importantes ayudas públicas recibidas (más de mil millones de euros) no les impidieron presentar expedientes de regulación de empleo y amenazar continuamente con el cierre de unas fábricas obsoletas por falta de inversión.

Asistimos una vez más a una privatización de los beneficios (más de docientos millones en el 2017) a costa de que las trabajadoras paguen con sus puestos de trabajo una recolocación internacional pretendida por la empresa para alcanzar todavía mayores beneficios. Así es el funcionamiento de un capitalismo depredador que utiliza el cierre de empresas como arma para incrementar el precio de sus acciones en los mercados internacionales sin importar dejar cientos de familias sin futuro.

Por eso, las trabajadoras de A Coruña y Avilés, hartas del chantaje, dijeron basta e iniciaron in ciclo de movilizaciones para evitar el desmantelamiento de las plantas, exigiendo la intervención de las administraciones públicas para encontrar una solución. Sin embargo, es de la fuerza colectiva de las trabajadoras de donde surgen alternativas que van más allá de la defensa de los puestos de trabajo, como la demanda de nacionalización de la empresa, así como de todo el sector energético, para conseguir tarifas que no ahoguen al tejido industrial. Estas consignas animan a extender la lucha e impulsar la movilización a niveles más altos. Porque, como se pudo comprobar hoy en A Coruña, las trabajadores y trabajadores de Alcoa no están solas.

 

Versión en gallego:

Manifestación en A Coruña en apoio ás traballadoras e traballadores de Alcoa. Alcoa non se pecha!