Carlos González | En el marco de la campaña sobre Macrogranjas que estamos llevando a cabo, hemos entrevistado a Jaime Seuma, uno de los portavoces de la Plataforma Loporzano SIN ganadería intensiva (PLSGI). Jaime es aragonés del Bajo Cinca e Ingeniero Agrónomo, y vive y trabaja en Santa Eulalia la Mayor (Santolaria), dentro del término municipal de Loporzano, al pie de la Sierra de Guara.

 

¿Por qué razón se creó la Plataforma Loporzano SIN ganadería intensiva?

La PLSGI se creó durante las vacaciones de navidad de 2015 como respuesta a dos anuncios de solicitud de explotación industrial porcina dentro del municipio de Loporzano. La coincidencia de fechas, con el Ayuntamiento cerrado y sin posibilidad de examinar los proyectos, y una actitud desconcertante de los ediles consultados sembraron la alarma entre un numeroso grupo de vecinos/as. Al terminar el periodo vacacional, la Plataforma estaba en marcha y se habían redactado numerosas alegaciones.

 

¿Habéis sufrido presiones o amenazas?

Sí, en varias ocasiones.

 

¿Cuáles son las principales afecciones que causa la ganadería intensiva e industrial?

Las afecciones de la ganadería industrial son muchas y de muy diversa índole, y no se limitan solamente al territorio donde este modelo se extiende. Las poblaciones pierden riqueza paisajística, calidad de vida por los malos olores, pasan indefectiblemente a tener los acuíferos contaminados por nitratos y pierden su mercado turístico. En general, el modelo consiste en el lucro de unos pocos a costa de activos que son comunes. Hay muchos otros aspectos en los que la ganadería industrial resulta perjudicial: sobre el bienestar animal, afecciones negativas sobre el medioambiente, enfermedades, aparición de resistencias a los antibióticos, deforestación de la Amazonía, explotación laboral, deportación de comunidades campesinas para el cultivo intensivo de la soja con la que se fabrican los piensos, huella de carbono, emisión de gases con efecto invernadero, cambio climático… La información disponible es escalofriante y da para escribir un libro.

 

Los promotores de la ganadería industrial defienden que esta genera empleo y fija población, ¿es eso cierto?

No, eso es totalmente falso. La ganadería industrial concentra muchas cabezas de ganado en naves automatizadas que requieren de muy poca mano de obra. La situación de la mano de obra indirecta (macromataderos, por ejemplo) aparece cada vez más en los medios por las condiciones de abusos y precariedad. Tampoco fijan población: ese mantra se lo han arrebatado a los estudios que se han hecho sobre ganadería extensiva (modelo que la PLSGI defiende y alienta). Aragón ha seguido perdiendo población al mismo ritmo durante los años en los que la ganadería industrial se ha disparado. Un ejemplo muy claro: las dos explotaciones porcinas que se plantearon en Loporzano generarían en total, a lo sumo, dos puestos de trabajo a media jornada para dos personas de fuera del municipio.

 

¿Qué intereses tienen entonces quienes promueven o defienden la ganadería industrial?

Las integradoras, o megacárnicas, son lobbies poderosos (a diferencia de lo que ocurre en el resto de Europa) que controlan toda la cadena: desde la fabricación de pienso hasta el despiece y la venta de derivados de la ganadería industrial (cárnicos, lácteos…). Aglutinan tanto dinero y poder que asusta pensarlo. El interés es puramente pecuniario, llamémoslo así, avaricioso.

 

¿Qué alternativas existen frente al modelo de la ganadería industrial?, ¿qué podemos hacer individualmente para cambiar el modelo de la ganadería industrial?

Muy claramente, un consumo responsable apostando por la salud (la nuestra y la de nuestros/as hijos/as) y por la carne de buena calidad. Por un lado consumir carne de pasto, carne de extensiva, carne ecológica, y por otro lado un regreso, en cierto modo, a la dieta mediterránea, menos rica en proteína animal y más rica en proteína vegetal; en suma, una alimentación más saludable. Por otro lado, concienciarnos de las implicaciones reales de esta nefasta actividad (la gente, en general, no es conocedora de sus implicaciones): adquirir una mayor conciencia medioambiental del modo en que vivimos y comunicar a otras personas lo que la televisión se esfuerza en ocultar a las masas.

 

¿Estáis coordinadas las plataformas que luchan contra la ganadería intensiva a lo largo y ancho de nuestra geografía?

En el mes de septiembre de 2017 se celebró en Loporzano el I Encuentro Estatal de Afectados por la Ganadería Industrial, al que acudió más de un centenar de personas de toda España. En esa jornada nació la Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial. Su función es coordinar a las distintas plataformas en todo el Estado y a las asociaciones (medioambientales, etc.) afines a la preocupación de la ciudadanía para llevar a cabo acciones de oposición, protesta y visualización. También orientar a todas aquellas personas que viven tranquilamente en sus pueblos hasta que llega el día en que ven que las explotaciones industriales van a destruir su modo de vida, su hogar, pero no saben cómo hacer frente a la avalancha. El papel de nuestra plataforma en la coordinadora es muy activo puesto que fuimos una de las organizaciones que la impulsó, hemos coorganizado los dos encuentros estatales celebrados hasta la fecha y una de sus coportavoces es miembro de la PLSGI. Este mes de noviembre la Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial acudirá a Bruselas a denunciar la proliferación desmesurada y descontrolada de la ganadería industrial en España, y ahí estarán dos miembros de nuestra plataforma.

 

¿Qué logros habéis conseguido?

La PLSGI aparece en el municipio de Loporzano, un enclave privilegiado a los pies de la Sierra de Guara y, mientras continúe esta amenaza para nuestro entorno, seguiremos defendiendo nuestra tierra. Hasta la fecha, hemos conseguido paralizar las explotaciones que motivaron nuestra creación y hemos sido clave a la hora de generar y extender el debate sobre un modelo basado en la avaricia, que se vale de la opacidad para contaminar y malmeter nuestros pueblos por la persecución del lucro personal de unos pocos especulando con la alimentación. Nuestra plataforma fue la primera de este tipo que surgió en el Estado español, con la excepción de Cataluña, y nos hemos convertido en un referente. Hemos asesorado a personas y movimientos no solo aragoneses, sino del resto de España. Cada vez más personas conocen los riesgos que se nos intentan ocultar de este modelo industrial y nuestra plataforma ha tenido un papel importante en ello.

 

Para finalizar, ¿podrías adelantarnos cuáles son vuestros próximos objetivos y acciones?

La agenda de la PLSGI está llena de actividades. Hemos estado recientemente en Madrid, acompañando al rebaño trashumante en defensa de la ganadería extensiva; también en Zamora, en unas jornadas sobre ganadería industrial. En Huesca hemos participado en una mesa redonda y organizado una charla sobre la contaminación del agua; estamos participando en la creación de una plataforma comarcal en la Hoya de Huesca; preparamos el evento de Bruselas, coordinados con plataformas y organizaciones de todo el Estado; participaremos en una mesa redonda en Monzón a finales de noviembre; seguiremos poniendo mesas informativas y con actividad diaria en redes sociales… En general, vamos a continuar con nuestra labor de defensa del territorio y de divulgación de las verdades ocultas del sector agroindustrial para que la ciudadanía esté informada.