Nélida Molina | El asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca a manos del Comando Jungla (policía militarizada chilena, entrenada en Colombia para matar), ha colmado el vaso de la inmovilización social, tanto en Chile como en el extranjero. Su muerte ha despertado las conciencias aletargadas por el consumismo del modelo neoliberal chileno y el silencio cómplice de los medios de comunicación social afines al actual gobierno derechista de Sebastián Piñera. Se ha desbordado la tolerancia del silencio público que, hasta este crimen, se mantenía ante los otros 17 muertos mapuche que se cuentan entre 1997 y 2018, mientras se sigue transitando hacia la consolidación de una democracia bajo un proceso tutelado por la herencia de la dictadura de Pinochet.

El grito de indignación, que condena y repudia la actuación criminal del Comando Jungla, que pide la destitución de los altos responsables políticos del Estado chileno: Ministro del Interior (Andrés Chadwick, primo del presidente Piñera), del Intendente de la Región de la Araucanía (Luis Mayol), del Director del Comando Jungla y el retiro de las tropas asesinas de la policía militarizada, ha cruzado las fronteras ideológicas y políticas de la nación chilena.

Manifestaciones a lo largo y ancho del territorio mapuche y chileno, no exentas de enfrentamiento con la policía chilena, que provoca el grito popular “Allí están, ellos son los que matan sin razón”; las tomas de centros educacionales, paralizaciones laborales; concentraciones, velatones y cacerolazos de repudio en diferentes ciudades del mundo: América Latina (Argentina, Ecuador), Europa (Madrid, Barcelona, Euskadi, Berlín, París, Ginebra) y Oceanía (Nueva Zelanda), han sido las imágenes que recorren el mundo. También los jugadores de la selección de fútbol chilena y hondureña, se hicieron parte de este repudio general, con un un minuto de silencio en homenaje a Camilo Catrillanca, al inicio del partido de ayer, rebelándose y oponiéndose al criterio preestablecido de que “el fútbol y el deporte quedan fuera de este tipo de manifestaciones”, según la directiva chilena de fútbol.

El Estado chileno ha desatado la violencia terrorista en territorio mapuche, impulsando una nueva Pacificación de la Araucanía que, en 1881, usó la táctica de tierra arrasada, el incendio de comunidades y sus casas, el secuestro de mujeres, jóvenes y niños para servir a los nuevos colonos y el asesinato indiscriminado de guerreros mapuche. Hoy (siglo XXI) pretende una nueva Pacificación modernizada, a través del mal llamado Plan Impulso de Desarrollo de la Araucanía que contempla, por un lado, la limpieza étnica, asesina y genocida de la represión policial ejercida por el Comando Jungla, cuya función principal es proteger los intereses económicos y las inversiones de las empresas extractivistas y, por el otro, ampliar las inversiones y el capital extractivista en territorio mapuche. Para ello es necesaria la violencia ejemplarizante del Comando Jungla, que continúa reprimiendo, allanando, disparando indiscriminadamente en territorio mapuche, torturando y encarcelando a menores mapuche, entre ellos al hermano de Camilo, que fue testigo presencial del asesinato.

Sin embargo, con este nuevo crimen el pueblo mapuche se levanta reforzado del dolor y la muerte con el llamado que ha hecho el longko Juan Katrillanka, (abuelo de Camilo) a poner de pie el Wallmapu , a mantener la cabeza y los brazos en alto, a mantenerse unidos como pueblo mapuche ante el enemigo común: el capitalismo salvaje neoliberal extractivista, nacional y extranjero que pretende imponerse en sus territorios y que tiene como objetivo la destrucción definitiva de su cultura ancestral.
El Pueblo nación mapuche, no está solo. Somos miles y miles de voces y brazos en alto que les apoyaremos hasta finalizar esta batalla desigual, exigiendo respeto y dignidad a este pueblo que ha resistido históricamente las invasiones extranjeras: la inka, la española (que llegó en 1541 y después de más de cien años de resistencia tuvo que reconocerles como una nación con autonomía y autodeterminación), la chilena al independizarse como colonia de España, (sólo sometida por el genocidio del Ejército chileno después de ganar la Guerra del Pacífico en 1879) y ahora, la capitalista neoliberal extractivista protegida por el Estado chileno y las fuerzas paramilitares del Comando Jungla.

Las demandas históricas del pueblo nación mapuche son: Restitución de los territorios ancestrales; Respeto a la autonomía y desarrollo económico ancestral del pueblo nación mapuche, requiere de una respuesta política del Estado chileno y no la política de la zanahoria y el garrote. Por otra parte, los partidos políticos de izquierda tienen que asumir su responsabilidad y las promesas incumplidas con el pueblo mapuche durante los gobiernos post dictadura.

Desde Trawunche Madrid (Coordinación de Apoyo al Pueblo Mapuche), denunciamos la represión al pueblo Mapuche, exigimos responsabilidades sobre el asesinato de Camilo todas las y las muertes mapuches y seguiremos tejiendo solidaridad internacionalista con la lucha de este pueblo en resistencia. Para más información puedes seguirnos en facebook.com/Trawunche

¡¡BASTA DE CRIMINALIZACIÓN Y REPRESIÓN DEL PUEBLO MAPUCHE!!!

¡¡¡MARICHIWEU!!!

Nélida Molina es activista de Trawunche Madrid