Redacción Poder Popular | El sol finalmente lució para las miles de personas que acudieron ayer a la manifestación contra las violencias machistas convocada en Madrid con motivo del 25 de noviembre, Día internacional para la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres. Desde Cibeles hasta Sol una cabecera no mixta de mujeres recorrió el centro de la capital bajo el lema “Libres nos queremos, ni una menos” y por las 972 asesinadas desde 2003, fecha en que comenzaron a registrarse los asesinatos dentro de parejas sentimentales en el marco de la ley de integral de violencia de género de 2004. Sin embargo, los cánticos de las feministas que ayer salieron a la calle denunciaban no solo este tipo de asesinatos, sino las múltiples violencias que sufren las mujeres en en espacios más públicos con consignas como “justicia de mierda, la estás juzgando a ella”. Y es que, sin lugar a dudas, uno de los gritos que más se escucharon ayer entre las miles de jóvenes que se acercaron a la manifestación fue la denuncia de un sistema judicial patriarcal marcado por la injusticia del caso de la manada.

No obstante, y a pesar del éxito de asistencia, el PSOE rompía ayer los frentes unitarios que las feministas hemos querido construir introduciendo en las reivindicaciones del manifiesto la abolición de la prostitución como mensaje principal. Como si las mujeres no tuviéramos otros problemas más importantes: la justicia patriarcal, la brecha salarial, la precariedad laboral, la cultura de la violación, etc. Finalmente, el Foro hegemonizado por el PSOE sacó partido de la división de pareceres e instrumentalizó para sus intereses de partido una manifestación que debería haber sido unitaria, acaparando el protagonismo frente a otras organizaciones dentro de la Plataforma que desde hace años viene trabajando para las convocatorias del 25N. De este modo, pudimos ver a diputadas socialistas al frente de la manifestación, mientras que en la lectura del manifiesto fue llevada a cabo por un grupo nada diverso donde no hubo cabida ni para migrantes, trabajadoras sexuales, racializadas, etc.

Así, la convocatoria de ayer y posterior lectura de un manifiesto no fueron representativas de toda la diversidad del movimiento feminista, sino que por el contrario, ejemplificaron la disputa abierta entre un feminismo institucional que agita la bandera de la igualdad sin atacar la múltiples violencias que soportan las mujeres (económicas, como la brecha salarial, culturales, como la islamofobia, institucionales, como la persecución de migrantes, etc.) y un feminismo radical y transformador que aboga por otro modelo de economía, la abolición de las fronteras y la autoorganización y la autodefensa, más en la línea del manifiesto consensuado por la Comisión del 8 de marzo, responsable de una manifestación mucho más multitudinaria que la de ayer.


La pluralidad de voces solo llegó gracias a la presencia del Bloque de Autodefensa Feminista, el cual la noche antes ya había lanzado una iniciativa de marcha nocturna el sábado 24 que visibilizó ese feminismo autoorganizado, anticapitalista y transformador por las calles de Madrid. Cargadas con antorchas, feministas, bolleras, trans recorrieron el centro de Madrid reclamando que “la calle y la noche también son nuestras”.