Redacción Poder Popular | A lo largo del día de ayer, más de 300 voluntarixs han posibilitado la realización del referéndum sobre la monarquía en las facultades de la UCM y de la UPM en Madrid. Esto sólo ha sido la punta de iceberg de un proceso que se remonta a semanas atrás con varias asambleas y decenas de reuniones que han permitido un despliegue de una escala de vértigo: numerosos puntos de votación en casi 30 facultades y escuelas, urnas móviles y al aire libre diseminadas a lo largo de la geografía de la ciudad.

¿El resultado? Más de 15028 votos, de los cuales el 96,4% se mostraron a favor del derecho a decidir el modelo de estado, apostando el 80,5% por modelo republicano. Sin embargo, los miles de votos no deben atribuirse al despliegue y a la capacidad logística, sino a los nuevos vientos que soplan en el movimiento estudiantil universitario. Tras años con alzas y bajas, pero siempre en un segundo plano de la vida política general, ahora vuelve con fuerza para situarse en el la delantera de la vida política y social del país. En el referéndum de la UCM y la UPM han sido decenas las estudiantes que se están incorporando a la vida política y a la lucha estudiantil de la mano de la celebración del referéndum, lo que da cuenta del carácter regenerador que está teniendo este movimiento y de sus posiblidades futuras.

Aunque obviamente estos resultados no se pueden tomar como una foto fija del conjunto de la juventud, si que demuestran que amplios sectores de ésta sienten hacia la monarquía desde un cierto alejamiento hasta una hostilidad abierta. Hostilidad y lejanía no sólo por motivos de reparación y justicia histórica (no olvidemos que la legitimidad de la monarquía reside en última instancia en el golpe del 36), que también, sino por la percepción consciente o intuitiva de que ésta forma parte constitutiva de todo el entramado institucional y moral (el famoso régimen del 78) que ha permitido la incursión feroz del capitalismo neoliberal que ha destrozado nuestras sociedades.

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Ayer también se celebraron referéndums exitosos en A Coruña, Compostela y Zaragoza. En ese sentido, una mirada perspicaz que se atreva a ver más allá de las estadísticas de universidades que se incorporan al movimiento y el número de votaciones, puede atisbar como toda una nueva generación joven se está incorporando a la lucha política con una capacidad no sólo de regenerar el tejido del movimiento estudiantil y juvenil (nuevos repertorios, consignas, organizaciones), sino de renovar el republicanismo y ampliar la cuestión del derecho a decidir, en un claro guiño no siempre explicitado a Catalunya. De la inteligencia política del propio movimiento, de su capacidad de dinamismo, de la generosidad política y la altura de miras de las organizaciones políticas que participan en su seno dependerá el que esto puede ser el inicio de un movimiento de una escala superior. Lo sucedido hoy en la UCM y UPM invita a ser optimistas y a pensar que, en el próximo período político que se abre marcado por una situación de fuerte inestabilidad, las resistencias creativas tendrán a la juventud como uno de sus principales protagonistas.