Joana Bregolat y Alberto Sánchez | Desde que el año pasado el gobierno de Macron impusiera el programa Parcoursup, las estudiantes salieron con fuerza a las calles y ocuparon facultades mientras se recordaban los 50 años de esa primavera revolucionaria del 68. Ahora, en plenas movilizaciones de Gilet Jaunes, han vuelto a la carga: cientos de institutos bloqueados y convocatorias de asambleas universitarias con miles de estudiantes.

Frente a un clima de lucha política intensa, nace la curiosidad por conocer cuál es el estado y las reivindicaciones del movimiento estudiantil francés. Por ello, entrevistamos a Victor Mendez, de 21 años, estudiante de sociología en Nanterre, militante del NPA y de la UNEF.

 

El curso 2017-2018 ha sido de alta intensidad para el movimiento estudiantil francés. Las movilizaciones, huelgas y ocupaciones que se han producido han sido entendidas ante la intención del gobierno de Macron de imponer la Ley de Orientación y Aprobación de Estudiantes (ORE), conocida como La Ley Vidal. Además, tal propuesta ha sido acompañada por la implantación de Parcoursup: una aplicación web que tenía como objetivo filtrar el estudiantado mediante procesos de selección que actúan como rendición de cuentas de los estudiantes, siendo poco transparentes. ¿Qué supone que entren en vigor?

Son varias las consecuencias su entrada en vigor, la más grave es que la ORE borra del sistema educativo actual la frase: “todo estudiante tiene derecho a inscribirse en la universidad y en el estudio que desea”. Es decir, hasta la reforma de Macron, una estudiante de París que solicitaba matricularse en una carrera, podía cursarla en París. Sin embargo, la ley introduce criterios restrictivos según su pasado académico, la reputación del Liceo y las calificaciones. Eso puede traducirse para el caso anterior, que la estudiante de París puede ser rechazada en toda las universidades parisinas, teniendo que ir a otra lejana. Entonces, introduciendo estos criterios se restringe el acceso a estudios superiores. De hecho, desde que se motivó la implantación de la plataforma Parcoursup, el número de estudiantes que la ha abandonado es muy grande: aproximadamente, 10 veces superior al curso pasado.

Entre los motivos, además de que haya estudiantes que no han sido aceptados en una universidad cercana, en la que lo desearan o incluso en una universidad siquiera, se han introducido cursos basura que sirven para aceptar en la universidad a parte de estudiantes. Sin embargo, esos cursos se encuentran desvalorizados y mal financiados, y solo sirven para contener a esa parte de estudiantes mientras se les impide el acceso.

Por tanto, la suma de todas estas reformas supone que las estudiantes no podrán cursar aquellos estudios que desean convirtiendo a la universidad en una institución elitista, solo para una minoría.

 

Ante este proceso de mercantilización de la educación, ¿cuáles son las demandas de la UNEF y el resto del movimiento estudiantil?

Entre las actuales demandas del movimiento estudiantil, se exige tanto la derogación de ORE como la del Parcoursup, reclamando el derecho de cada estudiante a inscribirse en la universidad y carrera que desee. También se suma la demanda de una mayor financiación de las universidades: el principal sindicato de profesores dice que se necesitan alrededor de 2 mil millones al año durante 5 años para financiar las universidades, dando un plazo a todos los estudiantes, sin dañar las condiciones de profesores y personal administrativo.

Porque el problema fundamental es que el número de estudiantes aumenta pero los presupuestos disminuyen. Esto explica la acción del gobierno de Macron que trata de restringir el acceso, reduciendo el número de estudiantes y, por tanto, también el presupuesto que se destina. A su vez, el mismo gobierno facilita la exoneración fiscal o suprime los impuestos a la gente rica, concediendo regalos a las grandes fortunas mientras lo paga la clase trabajadora.

 

Durante este pasado curso, universidades como la de Nanterre lanzaron comunicados prohibiendo la entrada de las fuerzas represivas en los campus universitarios. Dentro de las protestas de este pasado 9 de abril, junto a otros seis estudiantes fuiste detenido y, ahora, os piden condenas de prisión bajo la acusación de incitar a la violencia contra la fuerzas policiales. Con esta acusación, ¿asistimos a una persecución de líderes del movimiento estudiantil?

Totalmente, y no solo estudiantil, también sindical, por lo derechos de migrantes… Respecto a nuestro caso, las CRS entraron y arrestaron por la fuerza arrestando a 7 estudiantes de entre los cuales solo se nos acusa a 2. Al compañero se le impuso 6 meses de prisión definitiva, a mi preventiva. Con esto, hay voluntad de intimidar y reprimir a todos aquellos que luchan. El gobierno de Macron no tiene legitimidad por eso se apoya sobre la represión, pero la realidad es que la huelga está creciendo y no van a poder pararlo. Ha habido una gran solidaridad de profesores y trabajadores, además de una gran campaña, para que la condena sea retirada, tal como acabamos de ver con la condena de Cedric Herrou, militante por los Derechos Humanos. Es un ejemplo de que podemos conseguirlo y la solidaridad es esencial.

https://twitter.com/AbrirBrecha/status/1071077855327633408

 

Ahora, estamos viendo otra ola de movilizaciones en las universidades: ya hay convocados nuevos bloqueos en los campus universitarios. ¿Cuáles son las perspectivas?

La huelga está tomando fuerza de nuevo, en Nanterre la asamblea de la semana pasada donde se decidió reconducir la huelga participaron unas dos mil estudiantes. El movimiento estudiantil naciente también toma presencia en institutos contra esta reforma. La tarea consiste en masificar la huelga en universidades e institutos: que toda la juventud salga a la calle. Pero las universidades no podrán ganar solas, por lo que es necesario una impulsar una huelga general que englobe en el mundo laboral. Estamos en un buen camino, se ha conseguido que muchas estudiantes puedan tomar partido e incluso se dirijan a las trabajadoras.

 

Desde la irrupción del movimiento Gilet Jaunes, se han ido incorporando estudiantes en sus acciones. ¿Cuál es el nivel de presencia? ¿Qué relación se ha establecido con este nuevo movimiento? ¿Cuáles son las intersecciones con las demandas del movimiento estudiantil?

Las estudiantes llevan sus propias reivindicaciones, de hecho habido huelgas durante la semana. La CGT ha llamó a la huelga el 14D, pero no desde un inicio y eso se debe a que se ha convencido trabajadores teniendo presencia en las movilizaciones de Gilet Jaunes.

Gilet Jaunes a pesar de ser movimiento interclasista en el que participen sectores reaccionarios, ha conseguido movilizaciones masivas con disturbios muy importantes integrando a trabajadoras de las zonas periurbanas más afectadas por la precariedad laboral. Puede que se no sea una huelga en sí, pero sí supone un bloqueo económico por medio de manifestaciones que ha conseguido motivar a muchas jóvenes y trabajadoras. Ha generado una nueva ola de participación masiva y ha obligado a retroceder a Macron y su gobierno. Ya se ha conseguido que anuncie que no va a la aplicar la supresión de la tasa del combustible 2019. Este movimiento ha dado un ambiente de lucha y las estudiantes se están sumando con sus propias reivindicaciones.

 

A medida que las movilizaciones de Gilet Jaunes han sido cada vez más masivas, hemos visto cómo Rassemblement National (RN) –el antiguo Frente Nacional– daba su apoyo y que Marine Le Pen ha intentado sacarle rédito electoral. También, durante la primavera vimos un ataque al más puro estilo squadrista a estudiantes en la facultad de Derecho de Montpellier, que terminó con la dimisión del decano de la facultad [1]. ¿Qué papel está teniendo la extrema derecha tanto en las movilizaciones de los Gilets Jaunes como en las movilizaciones estudiantiles en general?

Marine Le Pen y Rassemblement National no han sido los únicos que han querido sacar beneficios de las movilizaciones, también lo han intentado Nicolas Dupont y Debout la France. Además, se han acercado a las movilizaciones banderas de grupos claramente fascista como Action Française, Le GUD, Bastion Social, entre otras. Rassemblement National concretamente está intentando acercarse a esta última parte de Gilet Jaunes, ya que podría formar parte de su electorado. Es decir, RN se ha acercado a las movilizaciones ante la estimación de que un 60% de su electorado se muestra favorable y apoya a Gilets Jaunes. Su papel en la construcción del movimiento; en algunos lugares ha sido de animar a la participación estructurando las movilizaciones, pero en otros está siendo una minoría.

Para comprender esto, es importante tener en mente que la lucha contra los impuestos sobre los combustibles, por ejemplo, ha sido parte también de las reivindicaciones de la extrema derecha francesa. Sin embargo, en su caso tratan de responsabilizar de la situación a migrantes, y no a capitalistas, quienes son realmente los responsables. Ese es el caso de una de las plataformas estatales que recientemente, en prensa, por medio de un portavoz autoproclamado, incluía en las demandas de Gilets Jaunes la expulsión de migrantes o su completa integración, siendo esta última entendida como obligación a realizar cursos de educación cívica, donde aprender a hablar francés, la cultura, etc.

Ante esto, tenemos que combatir su presencia en el movimiento. Y para ello, es necesario que estudiantes y obreras hagan valer sus demandas estudiantiles, feministas, internacionalistas, haciendo que cada vez los fascistas sean más minoritarios.

Dentro del movimiento estudiantil, la extrema derecha no comparte las reivindicaciones: todo lo contrario. Tratan de poner fin a las movilizaciones saboteando las asambleas e intentando que se generen posicionamientos contrarios. Han llegado a hacer varias tentativas de intervenir de forma física, no solo en Montpellier. La respuesta fue ejemplar: los días siguientes la universidad estuvo en huelga con asambleas de más de tres mil estudiantes. Pero, también en Paris IV o en Tolbiac se generaron ataques fascistas hacía las estudiantes movilizada.

 

La jornada del sábado 8 de diciembre hubo un despliegue policial de 89 mil agentes, que se saldó con más de 1.700 detenidos y 135 heridos. Macron colgó un mensaje en las redes para agradecer a las fuerza del orden su “valor y la excepcional profesionalidad” que mostraron. Así, proyecta una imagen de atrincherarse en un momento de debilidad, ¿es el último asalto? ¿Son los últimos días de Macron en la presidencia?

El gobierno de Macron no tiene ninguna legitimidad y trata de recurrir las fuerzas represivas para romper este movimiento. Esto es otro síntoma más de su debilidad, las recientes encuestas indican que no llega al 30% de apoyos y, por tanto, trataran de reprimir las movilizaciones tal como hizo el anterior gobierno socialista en 2016.

El movimiento estudiantil es consciente de ello y nos estamos autoorganizando para defender nuestros derechos. Haciendo ver que esto forma parte del rol represivo, antisocial y de defensa de los intereses de las grandes fortunas del gobierno de Macron y, en última instancia, del Estado. Esperemos que sea su último asalto y, si el movimiento lo consigue, puede infligir una derrota histórica para las élites financieras. Para ello es necesario que las direcciones sindicales no frenen el movimiento.

Hoy en día, nos estamos preparando tanto para hacer frente a cualquier tipo de represión como para que la huelga vaya lo más lejos posible.

 

[1] https://www.huffingtonpost.fr/2018/03/24/philippe-petel-doyen-de-la-fac-de-droit-de-montpellier-demissionne-apres-les-violences-dans-luniversite_a_23394288/