OPOSICIONES A PUTA

Ahora lo sé:
prostituí mi cerebro.
A un módico precio la juventud
derramada en temarios,
la hiel que opositó mi plaza,
los veranos ingleses,
cursos, títulos, certificados, premios, publicaciones,
la tinta roja que emborrona mis noches,
las tardes, los sábados por la mañana.

Lo sé:
me vendo barato.
Un recorte y me desnudo.
Págame menos
y te trabajo más horas,
te atiendo a más clientes,
y callo como una puta.
Iré a alguna manifestación,
pero, si hago huelga, cóbrate el precio.
Voltéame a su antojo,
no soy más que tu furcia.

Te pido cada vez menos:
una vejez digna,
que sigas pagando las pensiones
cuando me liberes a los setenta
y…
que me libres de la sodomía.

 

(Milagros López)