Daniel Mulero | La plantilla de producción de Cacaolat, situada en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), ha empezado una huelga indefinida desde el 3 de enero. Esta vez los motivos no son directamente económicos. El detonante ha sido la destrucción de la conciliación familiar por la imposición unilateral por parte de la dirección de la empresa de unos nuevos horarios. Unos horarios que alargan jornadas a 12horas, nuevos turnos de noche y en fines de semana, sumado a todos los recortes y ERES anteriores castiga a una plantilla ya fuertemente precarizada.

El cabreo es palpable si nos acercamos al piquete. Un piquete de 24h enfrente de la entrada de camiones a la fábrica. A todas horas encontramos trabajadores en las puertas, junto a un fuego. Un fuego imprescindible porque, al estar al lado del río, la sensación térmica por la noche es de helada. El piquete bloquea las puertas ahora repletas de pancartas reivindicativas. Esta plantilla está unida en la lucha. La empresa ha estado menoscabando continuamente esa unidad separando las negociaciones de cada departamento, enfrentando a los trabajadores y trabajadoras por migajas. Ahora la plantilla se ha hartado y por ello el 100% del personal en producción está secundando la huelga, aunque los principales cambios de jornada afectan sobre todo a una parte (el conocido como 4º turno). Todo el mundo es consciente de que el futuro de todos está en juego.

Lo más perverso es cuando uno se entera de quién es la propiedad de esta marca de batidos tan conocida: DAMM y COBEGA. Dos gigantes de la alimentación. La primera empresa con un beneficio neto de más de 100M€ en el 2016… Y COBEGA ese mismo año tuvo un beneficio histórico de más 2000M€. Vergonzoso e indignante. En 2012 estos dos gigantes se hicieron con el 50% cada una de ellas a través del concurso de acreedores en la cual estaba sumergida Cacaolat. En menos de 5 años ya recuperaron la inversión inicial y actualmente ya se están lucrando de los beneficios de Cacaolat. ¿El milagro? La explotación de clase de trabajadora. Nada nuevo en este mundo capitalista.

DAMM y COBEGA además de aportar capital, trajeron las nuevas formas de explotación que practican en sus empresas. Recordemos que COBEGA es propietaria de CocaCola y se niega a cumplir las sentencias judiciales y por ello siguen las espartanas en pie de guerra. Están desmantelando las líneas de reparto, exprimen la producción al límite de las fuerzas físicas y mentales de la plantilla, dividen constantemente a los trabajadores y trabajadoras según el departamento y ejercen represión sindical. La represión se constató con la sentencia que obligó a recontratar al ex-miembro del Comité de empresa de CGT que fue vilmente despedido.

Ante tales injusticias, el apoyo social que ha despertado en toda la comarca del Barcelonès Nord es monumental. Desde movimientos sociales y plataformas vecinales, hasta sindicatos y partidos. Incluso se ha empezado espontáneamente un boicot a los productos mientras dure la huelga, muchos bares y restaurantes lucen el letrero de que no se vende Cacaolat en apoyo a los trabajadores y trabajadoras. Y el día de Reyes más de 100 personas se acercaron a la concentración del piquete en la fábrica para traer carbón a la dirección. Los empresarios están desbocados, pero por suerte aún vemos focos de resistencia que luchan sin miedo aprendiendo que la unidad y el apoyo mutuo marcan el camino.