Víctor de la Fuente | La explotación laboral sube mientras el nivel de sindicalización en los dos grandes sindicatos baja. La deslegitimación del sindicalismo de concertación, protagonizado por las burocracias de CCOO y UGT, se extiende con cada acuerdo firmado en un despacho, con cada convenio pactado de espaldas a las plantillas, con cada huelga frenada contra la voluntad de las trabajadoras.

La experiencia del Espacio de Autodefensa Laboral (ADELA) en Carabanchel.

Y es que el marco de las relaciones laborales se viene transformando progresivamente desde hace años. Unas relaciones que transcienden más allá de las estrictas relaciones de producción que se establecen dentro del centro productivo y se extienden a los barrios condicionando completamente nuestras vidas. Un modelo más cercano al siglo XIX que al siglo XXI, donde los empleos no llegan para cubrir las necesidades de millones de trabajadoras, total flexibilidad laboral que imposibilita el descanso y una elevadísima temporalidad saltando de un trabajo a otro constantemente. En este contexto se viene desarrollando otro sindicalismo, donde las trabajadoras son las protagonistas y en donde el centro de trabajo importa pero el barrio y el entorno también.

Un ejemplo de esto es el “Espacio de autodefensa laboral (ADELA)” en el madrileño barrio de Carabanchel, un espacio que forma parte de la Asamblea Popular de Carabanchel. Charlamos con ellas en el “espacio sociocultural liberado autogestionado EKO”, uno de los puntos neurálgicos en la vida del barrio. La asamblea de ADELA constituye el punto central del colectivo, se expone cada caso y la estrategia a seguir. Todas escuchan y participan en cada uno de ellos, la experiencia acumulada y el apoyo mutuo constituyen las principales herramientas aquí. Arranca la jornada y un joven expone su caso, un trabajador de telemarketing que trabaja 70h semanales. Una trabajadora, profesora en una academia particular, cuyas condiciones distan mucho de lo firmado en el contrato. Una vecina subcontratada para cubrir un puesto en bibliotecas municipales a cambio de un salario que no llega a los 4€ la hora.

ADELA nace al calor del 15M “ante la ausencia de un frente laboral, un espacio que se articulara en torno al trabajo asalariado” como nos cuentan las compañeras de la asamblea. “Y es que en un momento de auge de las mareas blancas en defensa de la sanidad, la marea verde cuyo objetivo es luchar en favor de la educación pública, la asamblea de vivienda, considerábamos que gran parte de las cuestiones que ahí se debatían tenían un factor común, éste es el deterioro de las condiciones laborales. Pensamos entonces en la efectividad de trasladar al ámbito laboral el modelo que desde tiempo atrás en la Plataforma de Afectador por la Hipoteca (PAH)”. Tras algo más de tres años en marcha la actividad ha sido mucha y variada “desde la formación y difusión de las últimas reformas laborales a las trabajadoras y trabajadores del barrio, temas concretos como informar sobre la situación en el sector doméstico, dar a conocer aquello de la mochila austriaca; así como informar sobre los derechos laborales en un despido”.

La puesta en marcha de un nuevo modelo sindical requiere de un repensar constante de las formas y tratamientos de las luchas sindicales, de los espacios de discusión y acción. Es por ello que el sindicalismo no puede mantenerse al margen de la ola feminista que atraviesa toda nuestra actividad, desarrollar prácticas de cuidados que se enfrenten a la frialdad del mundo laboral donde el trabajador no es más que una mercancía frente a su empleador y al Estado. “Siempre enfocamos todos los casos no solamente en función del éxito que podamos tener, sino desde la capacidad que tenga la afectada de afrontar el caso. Es decir, nunca vamos más allá de lo que la afectada pueda asumir”.

Otros de los dos pilares que dar forma a la actividad de ADELA son el apoyo mutuo y la acción directa. “Cuando alguien viene entre todas tratamos el caso e intervenimos en la estrategia que hayamos elaborado para su solución. No sólo por parte de quienes componemos ADELA sino que se invita al resto de la Asamblea Popular de Carabanchel como al barrio a que participen”. Y es que tras tres años el barrio comienza a conocer el espacio, su actividad y su utilidad. Hasta el punto de que vecinas han acudido a la asamblea ante su situación laboral. Extendiéndose el modelo poco a poco al resto de la ciudad donde han ido naciendo espacios similares, como recientemente se hará en el barrio de Vallecas. Generando lazos fuera de Madrid con otros colectivos en otras ciudades del Estado. Y es que el apoyo mutuo “va de solidarizarse y de apoyarse entre trabajadoras. El contacto y la conexión que se genera entre las compañeras que participan en la APC, en la asamblea de vivienda, en ADELA, genera lazos de unión que provocan solidaridad barrial”. Así como apoyar conflictos que van más allá del barrio pero que nos afectan a todas, como es el caso de la huelga en Amazon, en la central de San Fernando en Madrid, “dando a conocer la situación en el barrio y llamar al boicot. ¿En esto consiste la solidaridad, no? En apoyar desde el barrio el conflicto y demostrar que la plantilla no esta sola en esto” comenta una de las integrantes de ADELA.

Los colectivos de Carabanchel y su acción constituyen una de las principales trincheras frente al auge de la extrema derecha que se vive en el Estado, siguiendo el camino de otros países en Europa y América. “Todo el trabajo que venimos haciendo durante estos años es impresindible para asegurar no dejar huecos al fascismo. Se paran desahucios y no miras de donde viene la familia, los mercadillos de intercambio de juguetes y libros, las actividades y espacios de apoyo mutuo son esenciales, ya que además reflejan la propia composición y vida del barrio. Además de la propaganda para reforzar un discurso donde la solidaridad de clase sea la protagonista. Si esto no se hace es cuando se empieza a escuchar comentarios en los autobuses y nadie dice nada, es cuando se pone un cartel o una pintada racista y nadie la borra, es cuando se van envalentonando y van creciendo”.

Arranca el nuevo año y ADELA se pone en marcha. Una tarde más asamblea en el EKO de Carabanchel seguirán defendiendo los derechos de las trabajadoras del barrio y desde el barrio frente al frío que se extiende cuando el individualismo es el que manda.

Víctor de la Fuente es miembro de la redacción de Poder Popular y militante de Anticapitalistas.