PAISAJE

Si Mahmud Darwish contemplara estas tierras
no perdonaría nuestra oración apátrida.
Porque somos del aquí mientras tú eres del aquí
y del allí; no somos del azar.

Nuestro cuerpo va llegando a la última
de sus cuatro estaciones
sin conocer el hambre verdadera,
la que decimos sentir a menudo.

Amar. Romper. Todo vacío.
Yo miro este paisaje y te repito árbol a árbol
y árbol a árbol renuncio a ti gritando.

Si Mahmud Darwish volviera nos diría: Amaos,
cuando todo se quiebra, amarse no debe ser un secreto.

Me pregunto cuando miro estos muros
cómo concretan las teselas la luz
y si tú la buscarás en mi cuerpo
como el mar a las luciérnagas del estrecho de Mesina.

Del allí y del aquí llegan primero las maletas y el cuerpo,
lo demás viaja despacio, a veces una vida
se demora, un mosaico de días.
Como las ambulancias o el pasillo de urgencias,
aprendemos después, cuando ya es tarde,
que nunca fuimos del azar y ni siquiera
somos completamente dueños del aquí.

 

(Nieves Chillón)