Pepe Mejía | Iván Pérez Molina (1975, Madrid) viene en taxi. Viene de una familia que ha vivido del taxi. Su padre llegó a ser miembro de la junta directiva de la Federación Profesional del Taxi de la que Iván es socio. Hablamos con el secretario de comunicación de transportes y comunicaciones de CGT y secretario de comunicación de Madrid, Castilla La Mancha y Extremadura. Un todoterreno en la lucha sindical.

 

16 días de huelga, concentraciones en la Puerta del Sol, cortes de tráfico en la capital, huelga de hambre, negociaciones y al final el 44,9 % de los votantes habéis decidido levantar la huelga. ¿En qué situación estáis?

Moralmente estamos hundidos, insultados, humillados por parte de la Comunidad de Madrid por la falta de diálogo y la nula disponibilidad a revolver el problema, que no es sólo del taxi, sino global. Buscan en realidad quitarnos y poner a sus amiguetes. Este conflicto ha demostrado, una vez más, que el Partido Popular (PP) no defiende ni le interesa los servicios públicos. No damos perdida la batalla.

 

¿Existen posibilidades de retomar el contacto y las negociaciones con la Comunidad de Madrid?

En este momento es imposible retomar ningún tipo de diálogo con la Comunidad de Madrid porque ellos no quieren regularizar a los vehículos de transporte con conductor (VTC) sino liberalizar al sector del taxi.

 

Y esto, la liberalización del sector del taxi, ¿cómo se concreta?

Las medidas del presidente de la Comunidad, señor Garrido, es quitarnos los días de libranza, anular la regulación de 16 horas diarias para trabajar 24, quitarnos el taxímetro. Estas medidas van a favorecer a los VTC y van en contra de los intereses de los consumidores. Estas medidas harán aumentar la precariedad laboral en el sector del taxi. El usuario no estará protegido porque no va a tener unas tarifas reguladas por la Comunidad de Madrid. Todo se deja al libre mercado, a la oferta y a la demanda.

 

¿Nos puedes explicar cómo es el sector del taxi por dentro?

En Madrid somos 15.723 taxis. En el sector del taxi trabajamos 22.000 personas. El 27% somos asalariados. Libramos de lunes a viernes 2000 taxis cada día y los fines de semana el 50 por ciento. Estamos obligados a parar 15 días en agosto, por vacaciones, y es rotatorio según el número de licencia. Somos autónomos y tributamos por módulos. El mínimo que declaramos son de 40 mil kilómetros al año. Nosotros tenemos hojas de reclamaciones, un seguro de responsabilidad de cincuenta millones, pasamos la ITV todos los años y a partir del quinto año, cada seis meses. Además, el taxímetro está precintado por Industria cada año. A nosotros nos regulan las comunidades autónomas, el Estado y los ayuntamientos.

 

¿Y cuál es la situación al interior de las VTC?

No están obligados a tener hojas de reclamaciones, no tributan por módulos, no tienen tanto control sobre el coche, no pasan la ITV sino a los cuatro años, no tienen seguro de responsabilidad civil, no tienen libranzas, pueden trabajar las 24 horas los siete días de la semana, tienen disponibilidad geográfica, pueden trabajar en cualquier parte de España. La tributación está por estimación directa, según lo que factures. A estos les regula sólo el Estado.

 

¿Qué interés hay detrás de no regular a las VTC?

Las VTC pertenecen a cuatro empresarios con vinculaciones políticas con el PP y el PSOE. En el ayuntamiento de Madrid se ha estipulado que el taxi hace todos los días medio millón de servicios. Una golosina, vamos. En Andalucía, por ejemplo, Rosauro Varo es hijo de la antigua vicepresidenta de la junta de Andalucía y diputada en el Congreso por Madrid. En la Comunidad de Madrid el último ministro de Fomento y el último Consejero de Transportes trabajan ahora como asesores de UBER y Cabify. Existe todo un entramado que tiene intereses en los VTC y en el que se encuentran financieros, banqueros, empresarios, políticos de derecha y del PSOE y las multinacionales. El PP busca la privatización de los servicios públicos y del taxi en particular. Hoy es el taxi pero mañana será la sanidad y la educación.

 

¿Sabéis qué empresas están detrás de las VTC?

La empresa Stonepeak Plum 4 Ltd, con sede en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes, es decir que no paga impuestos en España, posee 140 empresas de VTC en España a través de una red que incluye cinco sociedades interpuestas, tres de ellas en Luxemburgo. Cabify es una empresa española que opera principalmente en Latinoamérica pero tributa en Holanda. UBER. Tributa en Delawuare y opera en toda Europa, USA, México y Canadá. La práctica de estas empresas es que gestionan los servicios de las VTC a través de sus aplicaciones móviles. Por cada servicio se lleva el 25 por ciento. Están consolidados en Estados Unidos, especialmente en Nueva York, en donde el taxi ha desaparecido. En Europa están consolidados en Portugal e Inglaterra. En estos países a los taxistas les ha bajado los servicios, les ha bajado la facturación y los han barrido. No hay servicio público. La táctica de los VTC es bajar los precios mientras tienen la competencia del taxi. Una vez que barren y borran del mapa al taxi triplican el coste de sus servicios en detrimento de los intereses de los consumidores. En estos 16 días de huelgas las tarifas de los VTC han sido triplicadas. “Pagas lo que yo te diga” dicen porque estaban solos en las calles.

 

Durante las movilizaciones habéis captado a favor la atención de muchos sectores, pero otros han expresado su malestar y su oposición, especialmente el usuario. ¿Qué perspectivas tenéis?

La huelga y las movilizaciones nos ha dejado lecciones que tenemos que evaluar. El futuro pasa por la unión de fuerzas con todos los sectores públicos como la educación, la sanidad, e ir creando conciencia social. El conflicto del taxi no es algo aislado sino un problema global que nos afecta a todos y todas. Vamos a trabajar en esa línea con las mareas, vamos a consensuar manifestaciones para ir todos y todas juntas, pensionistas, mujeres,…este sábado 9 de febrero tenemos una manifestación de Atocha a Cibeles que partirá a las cinco de la tarde. Nos manifestaremos junto con los y las compañeras de educación y sanidad. Pero desde el taxi vamos a seguir haciendo presión sindical.