Pepe Mejía | Manuel Ruiz (1956, Granada) va por la vida explicando quién fue Arturo Ruiz. “¿A que conoces a Martín Villa o te suena?” interpela, me mira a los ojos y me dice: “¿Ves? Conocen a los verdugos pero no a las víctimas”. Cuando le preguntan sobre la “transición modélica” se le revuelven las tripas. En la famosa “semana negra” de la “transición modélica”, a cien metros de la Gran Vía en Madrid, fue asesinado a tiros su hermano Arturo Ruiz, un estudiante de 19 años que salió a la calle a pedir Amnistía total, democracia y libertad. Arturo fue asesinado por pedir amnistía y uno de los cómplices de su asesinato salió en libertad gracias a la amnistía. Para que no nos olvidemos de Arturo Ruiz, pero también de Mariluz Nájera, otra estudiante asesinada, Caparrós…y tantas víctimas de esa siniestra etapa de nuestra historia, hablamos con Manuel Ruiz.

 

Cuando se quiere abordar los riesgos que afrontó la llamada transición del franquismo a la democracia se insiste mucho en un hecho execrable: la matanza de Atocha. Pero existen otros hechos execrables como el asesinato de tu hermano Arturo Ruiz. Cuéntanos en ¿qué circunstancias fue asesinado?

El 23 de enero de 1977 se convocó una manifestación para exigir amnistía, democracia y libertad. Mi hermano no pasaba desapercibido. Tenía el pelo a lo afro y eso llamaba mucho la atención. Días antes de su asesinato tuvo un encontronazo con militantes de Guerrilleros de Cristo Rey, una banda ultraderechista. En esa oportunidad los Guerrilleros de Cristo Rey se refugiaron en una comisaría y le señalaron. El día de la manifestación quedó con otros amigos en la Plaza España. Posteriormente caminaron por la calle Estrella y en la confluencia con la calle Silva un grupo de manifestantes alertaron de que había Guerrilleros de Cristo Rey infiltrados en la manifestación. Inmediatamente, José Ignacio Fernández Guaza, se dirigió a los manifestantes y dijo, a grandes voces, que efectivamente él era guerrillero de cristo rey. Al mismo tiempo que profería varios insultos contra ellos y los amenazaba con el guantelete que portaba, especialmente a dos chicas jóvenes. Además amenazaba a los manifestantes con que iba armado con una pistola, haciendo ademán de sacarla. En ese momento mi hermano, Arturo, desprovisto de cualquier tipo de arma, se puso al frente de los manifestantes y reprochó a Fernández Guaza su actitud, diciéndole que si no hubiera llevado una pistola no hubiera proferido las mencionadas amenazas. En ese momento, Fernández Guaza, lleno de ira y odio, retrocedió para encontrarse junto a Jorge Cesarsky Goldestein, y le pidió a este que sacara la pistola que llevaba. Cesarsky sacó la pistola con el objetivo de matar a los manifestantes que ante él se encontraban y disparó contra los mismos, que huyeron por la Calle de la Estrella para no ser alcanzados. Acto seguido, Fernández Guaza le pidió el arma a Cesarsky, que se la entregó a sabiendas de que también este pretendía disparar a matar, cosa que hizo tomándola con las dos manos y efectuando dos disparos dirigidos contra Arturo, alcanzándolo uno de ellos de lleno en la región lumbar izquierda y provocándole la muerte de forma instantánea.

 

¿Quiénes eran Fernández Guaza y Cesarsky?

Arturo Ruiz

Ambos eran miembros de la banda ultraderechista Guerrilleros de Cristo Rey y tenían las tareas de asistir a las manifestaciones en contra de la dictadura, infiltrarse y provocar actos violentos. Fernández Guaza decía trabajar para los servicios de información de la Guardia Civil. Al día siguiente de asesinar a mi hermano, recogió de su casa una bolsa con sus pertenencias y una pistola. Posteriormente viajó a Francia y desde allí le dijo a su mujer que le enviara dinero a un guardia civil. Fernández Guaza huyó protegido por la Guardia Civil. Cesarsky, inmediatamente después del asesinato, se fue a las oficinas de la Dirección General de Seguridad, que estaban situadas en la calle Rey Francisco, y entregó a un agente los números de matrícula de coches que circularon por los alrededores de la manifestación. Cesarsky, que fue vendedor de seguros Sanitas para miembros de la policía y por eso tenía esos contactos, fue detenido y condenado a seis años de cárcel pero a los 10 meses salió en libertad gracias a la amnistía.

 

Dígame, ¿cómo era su hermano?

Pues mira, era un joven de izquierdas, con inquietudes políticas y sociales, se rebelaba contra las injusticias. Obrero de día y estudiante de noche. Somos ocho hermanos, Arturo era el seis y yo el quinto. Mi padre fue secretario del ayuntamiento de Guadalix de la Sierra y vinimos en el 74 desde Granada.

 

Desde el asesinato de su hermano en 1977 -en el centro de Madrid y a la vista de tantos testigos- ¿ha recibido su familia o usted algunas explicaciones desde las instituciones o las administraciones públicas como el Ministerio del Interior o el mismo Poder Judicial?

Nosotros nos enteramos de la muerte de mi hermano por la televisión. Los gobiernos de aquella época, y los sucesivos, no han tenido ningún interés en esclarecer los hechos. Uno de los responsables es Martín Villa, ministro de la gobernación de aquella época. Existe la voluntad de que la gente se olvide, de que la transición tiene sus sombras y que todavía no están esclarecidas. Todo este tiempo hemos mendigado por las administraciones pidiendo que se esclarezca y se asuman responsabilidades. En la junta distrital de Fuencarral-El Pardo, por iniciativa del concejal Guillermo Zapata y el acuerdo de todos los partidos políticos, incluido el PP, se ha puesto el nombre de Arturo Ruiz a un complejo deportivo. Una de las cosas que debo a mi hermano y otras víctimas es que voy a luchar para que las cosas se esclarezcan.

 

¿Por qué cree Usted que no se ha investigado o no se quiere investigar el asesinato de su hermano?

Arturo Ruiz, con camiseta negra, junto con su hermano Manuel.

La impunidad en este y otros casos está propiciada por los mismos poderes del Estado. El asesino de mi hermano huye con la colaboración de la Guardia Civil. Existen dos barbaridades. Impunidad y premios para los represores y olvido a las víctimas. A Martín Villa le condecora el mismo rey Felipe, se le premia como miembro de Consejos de Administración de empresas del IBEX 35 como Endesa, Sogecable. Se premian y condecoran a policías torturadores, por sus silencios y complicidades. No se quiere investigar las complicidades entre los Guerrilleros de Cristo Rey, la Guardia Civil y los cuerpos represivos. No se reconoce a las víctimas y sí a los verdugos. El mundo al revés. Esa gente sigue ahí, se pasea tranquilamente por nuestras calles, conviven con nosotros, son criminales. En cualquier otro país como Francia, Alemania, Estados Unidos se honra a las víctimas de la tortura y la represión. Aquí no, se premia a los responsables de los asesinatos y la represión. Ellos quieren poner un manto, lo que ellos llaman transición modélica fue un cierre en falso, así como la ley de amnistía que la aprovecharon los propios verdugos porque las víctimas no lo consiguieron. Surrealista.

 

Actualmente ¿cómo está el caso?

En 2015 ponemos una denuncia, que la presentó Carlos Slepoy, y la presentamos en el Consulado argentino. Ahora mismo el caso está en manos de la jueza Servini. Está en buen camino porque los y las represaliadas nos estamos uniendo y conociendo, es la única manera de ser visibilizados.

 

Participa también de la campaña de llevar a juicio a Martín Villa…

A Martín Villa se puede, y se le debería, juzgar por crímenes de lesa humanidad, porque en su tiempo fue responsable de las fuerzas de seguridad que amparaban a las bandas parapoliciales como los Guerrilleros de Cristo Rey. Vamos a reagrupar a toda la gente de los colectivos afectados como el caso Almería, la familia Caparrós, el asesinato de Germán en los sanfermines entre otros, porque no podemos consentir que a un torturador como Billy el Niño lo condecoren y que a Martín Villa lo premien entrando en consejos de administración de grandes empresas.

 

¿Qué acciones pensáis hacer?

Vamos a seguir explicando, narrando, contando los hechos de nuestra historia reciente. Vamos a ir a los colegios, institutos, vamos a pedir que se refleje en los libros de texto y el reconocimiento en todas las administraciones. En la actualidad, todavía hay jueces de esos tiempos en ejercicio, así como policías. Los responsables todavía tienen mucho peso.