Marta Macías | Tras los diferentes referéndums celebrados entre noviembre y diciembre del año pasado, se ha inaugurado la que denominan la “segunda ola”, este jueves 31 de enero en la Universidad Rey Juan Carlos. Han votado 8607 personas, de las cuales un 96.2% ha votado a favor de poder decidir sobre su modelo de Estado; un 73% a favor de instaurar una república, y un 56.85%, a favor de cambiar el nombre de la universidad.

Este movimiento nació en la universidad Autónoma de Madrid, impulsado por un grupo de estudiantes que consideraban necesario reabrir el debate entre monarquía o república a la sociedad actual. En muy breve tiempo se empezaron a sumar universidades de todo el país, como la de Zaragoza, la Carlos III, la Complutense, varias de Barcelona, Vigo, Alicante… o incluso distintos barrios, de Madrid principalmente. Los resultados en general fueron, como consideran los impulsores de este movimiento, muy buenos, alcanzando índices de participación de hasta el 30%. Entre estos datos, se aproxima que un 80% de los participantes votaron a favor de la república y, lo que es más importante, más de un 90% votaron a favor de poder decidir sobre su modelo de Estado.

Como han reiterado en varias ocasiones los y las portavoces de los referéndums, este movimiento no finalizó en diciembre, sino que aún quedan muchos referéndums y acciones conjuntas que pretenden lanzar las plataformas. Hemos estado en la universidad Rey Juan Carlos, hablando con Juan Francisco Muñoz, integrante de la plataforma Referéndum URJC.

 

¿Por qué creéis que es relevante hacer un referéndum? ¿Qué tipo de valores se defienden con este referéndum?

Estamos convencidas de la que la monarquía, institución de carácter obsoleto, antidemocrático y patriarcal, que cuenta, además, con constantes escándalos de corrupción, es una extensión del régimen franquista que asoló España durante 40 años, así como que el modelo de estado actual está totalmente establecido según los deseos del dictador, dejando “atado y bien atado” la jefatura del Estado.

Nunca se contó con la ciudadanía para decidir algo tan transcendental como el modelo de Estado, se incluyó en el paquete constitucional de la Transición, gestionada por franquistas.

Desde la plataforma Referéndum URJC creemos que la relevancia de esta consulta pasa por la concienciación ciudadana, no solo estudiantil sino popular, de la necesidad ciudadana de tomar las riendas del futuro de su calle, de su barrio, de su pueblo o ciudad y de su estado en general. La responsabilidad de conocer lo que sucede alrededor y empoderar a la población para poder decidirlo todo.

Si las Instituciones, que son las responsables de realizar un referéndum de garantías en todo el Estado, no lo hacen, hay que, desde la ciudadanía, alzar la voz sobre los temas que nos importan y exigir a nuestros representantes que hagan su trabajo; representarnos.

 

¿Qué tipo de valores se defienden con este referéndum?

La libertad de expresión, la solidaridad social, el derecho a decidir y la responsabilidad ciudadana. Por ello, luchamos por cuestionar aquello que parece inviolable, abrir brecha en este sistema para mostrar nuevos caminos posibles, poner en su legítimo centro mediático la participación popular y el debate colectivo, utilizando herramientas democráticas y organizándonos desde abajo, mediante asambleas colectivas.

 

El histórico papel de la juventud como actor activo en las movilizaciones sociales se ha visto mermado en los últimos años, ¿por qué creéis que ha sido así? ¿por qué debemos subvertir esta dinámica?

En los últimos años, la comunidad universitaria y educativa, en general, se ha visto afectada por los mayores recortes de la historia de la democracia en este país.

Además, para la población joven en particular, se han recrudecido las condiciones de vida de forma drástica: tasas de desempleo superiores al 50%, retraso de la edad de emancipación, empeoramiento de las condiciones laborales y una sobrecualificación que hace que desde hace ya casi 10 años exista una fuga de cerebros sangrante para este país.

La razón por la que esto no se ha traducido en una auténtica revolución social, creemos, se debe al hundimiento que ha surgido en el movimiento post-15M. Cuando se recogieron todas esas proclamas del “último gran movimiento ciudadano que ha visto este Estado”, se volcaron en él las esperanzas de formar un partido político que las llevara al Congreso de los Diputados. Se hizo lo que pedían desde la vieja guardia política, formar un partido, y según se fundó, comenzó el intento más vergonzoso de desprestigio por parte del régimen del 78 para deslegitimar el movimiento ciudadano.

Unido a esto, hemos podido comprobar cómo la izquierda política no ha sabido llevar a las altas instancias del poder, de forma eficiente, las reclamaciones que el pueblo le estaba pidiendo, centrándose en peleas internas de egos que solo han resultado en una desafección política como nunca antes se había visto, fundiéndose su imagen con la del resto de partidos y dejando de representar esa imagen de cambio que se esperaba.

Con esta situación encima de la mesa, muchos movimientos se fundieron para darle fuerza a esas plataformas ciudadanas que se presentaron a las consiguientes elecciones, dejando en muchos casos de lado la lucha en las calles y los barrios, alejándose del obrero y la obrera de a pie.

El movimiento estudiantil no fue ajeno a esta evolución, muchas de las antiguas asociaciones de estudiantes perdieron (o cedieron) esa fuerza en pos de unas plataformas que no llegaron a los objetivos marcados. Las nuevas generaciones de estudiantes, además, sufren de una despolitización característica de sus padres y madres, que nacieron y mamaron aquella cultura franquista, que parece haber resurgido en los últimos años, aquel “No te metas en política”.

El sistema actual, englobando todo este contexto, se ha dedicado en los últimos años a desprestigiar y deslegitimar todas las acciones que se hayan podido hacer en su contra, con unos medios de comunicación al servicio de las grandes compañías que financian al sistema, para que todo siga igual.

Si la ciudadanía, si la gente de a pie sigue sin movilizarse contra la evolución del sistema, seguirán los recortes, seguirá imperando el patriarcado, seguirá imperando la injusticia social, la reducción a la nada de la seguridad laboral, la desaparición de las libertades fundamentales de asociación y expresión y un largo etcétera. No hay que dejar que nos arrebaten lo que tantas generaciones pasadas han luchado porque tuviéramos, tenemos que, parafraseando a William E. Henley, ser “Los amos de nuestro destino, y los capitanes de nuestra alma”.

 

¿Cómo consideráis que ha ido la jornada?

Ha sido un éxito absoluto, con más de 8600 votos se ha prácticamente duplicado la participación que hubo en las elecciones al Rector, ni la lluvia ni el frío han conseguido frenar las ansias de democracia del ámbito universitario. Profesores y profesoras, alumnos y alumnas, PAS, todo el mundo ha participado de este día, al que de forma cariñosa algunas compañeras llamaban “La fiesta de la democracia”. Tanto los esfuerzos realizados por las organizadoras como la ilusión de las participantes han dado sus frutos. Esto realmente ha sido un día precioso.

 

¿Cómo ha sido la comunicación con el resto de plataformas?¿Estáis en contacto?

Estamos en contacto directo con todas las plataformas a nivel regional y estatal que se están movilizando. Es realmente esperanzador ver a gente de todas partes del Estado trabajando entre ellas y ayudándose mutuamente. Esto está cuajando en una mayor interacción dentro del estudiantado, lo cual, con la buena fe y trabajo de todos y todas, podemos utilizar para llegar más lejos de lo que en muchos años se ha visto en
el movimiento estudiantil y ciudadano.

 

¿Qué acciones futuras tenéis planeadas?

Desde Referéndum URJC la idea es clara, la lucha no ha terminado, ni siquiera hemos dado dos pasos, solo uno, pero uno firme y poderoso. Creemos en la coordinación de todas las plataformas para seguir siendo ruidosos, sin dilación, debemos aprovechar las herramientas de las que disponemos a día de hoy para continuar sin pausa el movimiento estudiantil. Debemos salir de la Universidad y contactar con los barrios, debemos seguir tejiendo las redes del cambio, tenemos la responsabilidad de unirnos con el resto de movimientos sociales, debemos prepararnos para poner el jaque al Régimen del 78.