Atocha

7:30 h

y el viento entra a la estación

 

Ruido hazme tuya en el reflejo de andenes

reflejo de reflejo los cuerpos al unísono se montan

en trenes blancos con destinos de agua

al unísono recrean el abrir de las puertas

choque de placas tectónicas

Ruido tú y tus paredes de baldosa mármol – los

cuerpos provocan accidentes bajo las ruedas

//el chirrido de los astros//

 

ruido que es silencio de trenes donde bocas sujetan cortantes sus dientes

 

& todos los cuerpos

se miran como si nunca hubieran visto un cuerpo

recuerdan

sus reuniones los labios

desmiembran la anatomía O Ruido de los continentes trenes que hierven dirección norte-sur

 

descubren mis ojos de estela su surco

desmienten los cuerpos sus vidas en asientos dobles

O Ruido y se alejan los trenes y suben los cuerpos las escaleras mecánicas

 

la aceleración de sus partículas contamina el aire

el vaho la única señal blanca

 

& vuelven los trenes con su estruendo cargados de longitudinales tumbas

 

enfrascados en sus chispazos eléctricos

los cuerpos no terminan O Ruido de lustrar sus huecos

 

y vuelven los trenes dirección sur- norte de regreso cargados                      Ruido lacérame

 

sigue tu vientre deslumbrado carcomiendo la línea segura

tan sólo un pie de distancia tan sólo

 

y al instante la jungla se concentra entre mis hombros sudando

conductos de ventilación escapan de las casas como gusanos

& todos los cuerpos en la sincronía del acuario confluyen en su germinación

 

Ruido que encarnas el canto brujo

puentes plomizos de sol temblando sobre las autovías

cuando regresan de la jornada

impertérritos

mientras duermen en el Ojo del Ángel

las luces trepándose a las farolas O Ruido en su córnea tatuadas

 

Hazme tuya – este es el zumbido

 

escribo buscándolo

teniéndolo – perdiéndolo                      arrugando el material

buscando la doblez inexacta.

 

(Naila Gómez)