O. B. | El 13 de febrero unas 50 personas posaban frente a un edificio misterioso en un polígono de El Prat. El típico lugar dónde parece que nada vaya a suceder nunca. Acompañaban una rueda de prensa con carteles dónde aparecía un pulpo y el lema #KillBlackstone. ¿Quiénes eran? ¿Qué les había hecho desplazarse hasta esa especie de búnker? ¿Quién es Blackstone? Empecemos a resolver las incógnitas por el final. Simplificando se podría decir que Blackstone es el principal casero del Estado Español. El fondo buitre oportunista con sede en Delaware controla 6 socimis, una figura conocida como la Sicav del tocho porque supone una exención de impuestos, y se calcula que 20 y 25 mil pisos en el mercado del alquiler. Y subiendo.

La inmensa mayoría de su stock inmobiliario, unas 40 mil viviendas si contamos también las destinadas a la compraventa, proviene de desahucios hipotecarios a través del parque inmobiliario considerado “tóxico” de la banca rescatada y la SAREB. Por ejemplo, la lucrativa operación de compra de activos de Catalunya Caixa o la compra de 1800 pisos de la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de Madrid que convirtieron a Blackstone, a través de Anticipa Real Estate, en una gigante inmobiliaria aquí. Su negocio consiste por lo tanto en comprar a precio de saldo y ganar el máximo dinero posible en el mínimo tiempo, se lleven a quien se lleven por delante.

@SindicatLloguer

Con semejante peso en el mercado y semejantes prácticas es de imaginar que Blackstone sea un oponente habitual de los colectivos por el derecho a la vivienda. Aquí llegamos a la primera incógnita: la rueda de prensa la convocaba el Sindicat de Llogaters, el Sindicat de Barri de Poble Sec, el Grup d’Habitatge de Sants, l’Oficina d’Habitatge Popular de Gràcia, el Sindicat d’Habitatge del Raval y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Barcelona. Una nutrida representación del movimiento por la vivienda que se había desplazado hasta la sede de Anticipa, la filial de Blackstone, a declararles básicamente la guerra.

Los diferentes colectivos habían ido agrupando casos para trabajar en una estrategia conjunta que les permita sentar a Blackstone a negociar. Además, para romper la inaccesibilidad del fondo buitre también querían poner el foco sobre sus colaboradores necesarios, algunos con una pretendida imagen de respetabilidad e incluso gestión ética como es el caso de Fincas Amat.

La rueda de prensa fue el punto de partida a una lucha que se prevé larga y de la que no se va a escapar ningún tentáculo del pulpo. El movimiento por la vivienda comenzó con un primer tanto al frenar el desahucio de Joan, Eloísa y su familia. Este desahucio estaba impulsado por Tessi Diagonal, los representantes legales de Blackstone, pero el Sindicat de Barri del Poble Sec se impuso.

Un par de semanas después llegaba un nuevo asalto con idéntico resultado. En esa ocasión se trataba de intento de desalojo de Hospital, 99 dónde 10 familias viven tras rescatar el inmueble del abandono y la especulación. El Sindicat d’Habitatge del Raval consiguió congregar a más de una cincuenta de personas en un ambiente festivo y de comunidad para frenar el intento de lanzamiento:

Además de frenar el desahucio el movimiento vecinal ocupa la oficina de la entidad financiera BBVA, propietaria del bloque que le traspaso la gestión a Blackstone, para exigir alquileres sociales. Sin embargo, el segundo éxito del día no fue posible y la policía intervino para expulsar a la personas solidarias de la sucursal bancaria antes de que se sentaran a negociar. Sin embargo, la lista de colaboradores necesarios de Blackstone se iba haciendo cada más visible.

De nuevo el Sindicat de Barri de Poble Sec seria el protagonista de la siguiente acción de la campaña #KillBlackstone en esta ocasión se trataba de “Cinco mujeres contra Blackstone”, todo un western como apuntaban desde Feministes Indignades. El 1 de marzo el colectivo dio una sorpresa al Bufet Vallès Arbós para exigir un alquiler social para Wendy, Wanda y su familia. ¿La respuesta a cinco personas, incluidas dos menores de edad y una persona con diversidad funcional que acudieron a acabar con la pesadilla? Un nuevo desalojo policial con violencia. De todas formas, los apoderados que hasta ahora habían hecho negocio con los pisos de Blackstone (y también de la SAREB) emergían a la superficie.

El martes 5 de marzo ha sido el turno de defender la vivienda de Lourdes. Una activista del Sindicat de Llogaters que vive en Vall Hebron en un piso alquilado a través de la plataforma Alquilovers y a quien quieren subir la renta un 56%. Su piso lo administra Finques Amat y en la sede de esta empresa activa en el mercado barcelonés desde 1948 es dónde se han concentrado las activistas.

Amat Immobilaris es una empresa que se define como familiar y que actualmente esta dirigida por la tercera generación con Guifré Homedes Amat en la Dirección General de la compañía. Se vanaglorian de un trato cercano y personalizado e incluso de tener una ética empresarial con gran peso de los valores. Recientemente han recibido un premio de El Periódico por innovar, antes les premió CECOT en 2017 e incluso el Premio Factor Humà Mercè Sala. A la segunda generación pertenece Joana Amat, hasta hace poco co-directora de la empresa y que pertenece al Consejo Asesor del Observatorio Metropolitano de la Vivienda de Barcelona (O-HB).

Detrás de esta fachada sus prácticas se alejan bastante de su supuesta ética empresarial porque se dedican a gestionar inmuebles de uno de los principales fondos buitres globales que se dedica a expulsar sistemáticamente familias de sus casas para hacer negocio en todas las ciudades que pisa. Los conocimientos de Barcelona de empresas como Amat o Vallès Arbós son imprescindibles para el aterrizaje de estos gigantes en la ciudad condal. La concentración de hoy era una oportunidad para demostrar la supuesta ética de la que presumen. Que consigan una solución para Lourdes o que renuncien a la gestión del piso. Parece sencillo, ¿no? En cambio, Amat Immobiliaris estaba cerrado un dia entre semana a las 11 de la mañana. No parece casual. Más bien da la sensación que quieran eludir su responsabilidad en la gestión de inmuebles de Blackstone. El Sindicat de Llogaters le dejó en la puerta un recordatorio a la espera de que muevan ficha.