Laia Facet | El Centro Cultural Franscesca Bonnemaison, conocido como La Bonne, ha topado con una renovación del convenio por parte de la Diputación de Barcelona que tal y como han declarado hace inviable el mantenimiento del proyecto. Un proyecto que viene de lejos porque el espacio y su edificio se fundaron en 1922 gracias a Francesca Bonnemaison y un grupo de mujeres. El proyecto duró hasta el final de la Guerra Civil cuando para evitar que el espacio se lo quedara la Sección Femenina se lleva a cabo la cesión a la Diputación de Barcelona. Sin embargo, existe una cláusula que condiciona su uso a la función por el cual se fundó: promover la cultura de y para las mujeres. Se trata de una cláusula que ha sido vulnerada repetidamente. Gracias a las reivindicaciones de los movimientos, el espacio se recuperaría hace unos 15 años con el mismo objetivo fundacional que ahora se pretende volver a vulnerar.

El martes 5 de marzo en rueda de prensa explicaban como «la propuesta de renovación por parte de la Diputación de Barcelona, en concreto del área de logística y patrimonio, lejos de reconocer este trabajo que hace 15 años que se viene haciendo, pero que viene de la fuente del que fue este primer instituto de cultura de la mujer fundado por Franscesca Bonnemaison. Lejos de esto, nos hemos encontrado una propuesta que es inadmisible.» La propuesta pretende hacer una cesión de solo dos años que imposibilita la estabilidad del proyecto, cuando se venía de un convenio de 4 y otro previo de 10 años. Además, la cesión de uso enfatiza la privatización de algunos de los espacios del edificio con el que se considera una intervención. La última negociación ya supuso un recorte del 90% de la financiación que obligó al Centro a reinventarse. Cómo han declarado los últimos años se han encontrado con «una primera estrategia de dejar sin recursos y una segunda de intervencionismo absoluto en el funcionamiento del día a día».

Pese a las dificultades, La Bonne es hoy un proyecto plenamente vivo que trabaja con unas 90 organizaciones de mujeres y por cuyos espacios han pasado más de 10.000 personas el último año. En la rueda de prensa ha intervenido también la activista Norma Falconi recordando que fueen  La Bonne donde se fundó el Sindicato de trabajadoras del hogar y los cuidados, Sindillar, y ha revindicado que «nosotras no solamente cuidamos, también queremos cultura». En definitiva, un espacio vivo y fundamental que refuerza la idea de que «el problema no lo tenemos nosotros, lo tiene la diputación».

Este conflicto estalla en un momento donde proliferan los estudios de la situación de invisibilidad y menosprecio de las mujeres en el mundo de la cultura, así como el crecimiento espectacular de la producción cultural feminista los últimos años. Un convenio con un recorte e intervención de estas características no solo no responde a la dinámica de La Bonne sino en general a los feminismos. La situación se da en un momento «donde todo el mundo se quiere atribuir el feminismo de una manera gratuita y aleatoria. Que una institución como la Diputación haya puesto en marcha una campaña alrededor del 8 de marzo diciendo que la Diputación es feminista es una incongruencia y una falta de respeto absoluta por el movimiento feminista y por las mujeres de la cultura» ha reivindicado Marta Vergonyós.

Cómo exigen en el manifiesto que han difundido recientemente reivindican «un convenio que garantice el uso del Edificio Francesca Bonnemaison por las mujeres y que se acabe con el uso ilegítimo de los espacios para el lucro y beneficio de la Diputación de Barcelona». Con esta voluntad La Bonne no descarta emprender medidas legales y judiciales y convocan a acciones de desobediencia civil feminista. El jueves 7 de marzo a las 12h del mediodía en la puerta del edificio tendrán lugar un piquete informativo, llaman a adherirse al manifiesto difundido y participarán en la manifestación del 8 de marzo en el marco de la huelga feminista.