Fernando Román | Alumnos de la USAL agrupados en torno a la plataforma “USAL decide” están intentando llevar a cabo una consulta sobre el modelo de Estado, consulta que ya se ha celebrado en más de la mitad de las universidades públicas del Estado y en ciudades y barrios. De esta manera se quiere poner de relieve la ilegitimidad de la monarquía y la necesidad de abrir un proceso constituyente en el que sea la gente la que decida su futuro.

Ante la negativa recibida, por parte del rectorado de la Universidad de Salamanca para realizar dicha consulta y la censura que está viviendo la plataforma, se realizó ayer, a las 19:00 horas, una concentración (convocada por la plataforma) por la “Libertad de expresión” en el Patio de Escuelas. Nos encontramos allí algo más de un centenar de personas, tanto de la plataforma “USAL decide” como de diferentes colectivos, reclamando la presencia del Rector con el fin de escuchar las razones que le habían llevado a no autorizar la consulta.

No voy a detallar la pobreza argumental de las respuestas del Rector, pero si recoger lo último que nos dijo: “No voy a autorizar está consulta”. Qué el Rector de una universidad pública niegue a sus alumnos la realización de una consulta “simbólica” no sólo es vergonzoso y nada democrático, sino que ataca uno de los pilares que fundamentan la actividad universitaria: el ejercicio de la crítica.

Este es un ejemplo más de las nefastas consecuencias que tiene para las clases populares la alianza de las élites económicas y las instituciones culturales. Porque Sr. Rector ¿se negaría a autorizar un acto en su universidad organizado por el Banco de Santander?