Pepe Mejía | Latifa Benaaziz (Ksar Sghir, 1970) procede de la tribu Aitali, en el Atlas marroquí. Socióloga y activista feminista, de muy joven se trasladó a Tetuán. A punto de finalizar sus estudios de derecho público, inició su activismo en el colegio para luego continuar en la universidad. Políglota, domina castellano, árabe, inglés, francés y un poco de bereber, estudió formación profesional en gestión de empresas en la escuela francesa Effet en Fez.

Latifa –que es la tercera de cuatro hermanos- es miembro de Amnistía Internacional y vicepresidenta de la asociación “Appui pour femmes en situation difficile” [Apoyo a Mujeres en situaciones difíciles] en Tetuán. Luchadora incansable, participó el 20 de julio de 2017 en la memorable Marcha del Rif en Alhousaima –hubo más de 200 detenidos y reprimieron duramente con cañones de agua y gas pimienta-. Además ha estado participando activamente en todas las marchas que se han desarrollado posteriormente. Miembro del Consejo Nacional del Partido Socialista Unificado (PSU) y de la sección femenina local y regional.

¿Qué representa el PSU?

En el PSU funcionamos con corrientes internas, democracia interna y participativa. Apostamos por un socialismo más abierto, defiende a las clases más desfavorecidas y opta a una verdadera democracia en donde haya separación de poderes y una monarquía parlamentaria que respete esa separación de poderes. El monarca debe reinar y no gobernar. Por otro lado, mi partido tiene presencia en Italia, Bélgica, Francia y en España tendremos una agrupación. Tenemos presencia en todo el territorio marroquí. Nuestra referencia es Mohamed Ben Said Aitldder, líder histórico que resistió al protectorado francés, español en 1960. Nos reivindicamos de este miembro de la liberación armada marroquí (ALM). En nuestro partido hay obreros y obreras, estudiantes de universidad y colegios y una mezcla de clases media y académicos.

¿Cuál es el peso de las mujeres en su organización?

Tenemos muchas mujeres en la organización y en todos los órganos. Votamos la cuota y en principio conseguimos un 20% y ahora hemos llegado al 35%. El PSU es el único partido que tiene como presidenta a una mujer, Nabila Mounib. Somos muy activas y hemos participado en el cambio de la ley de familia. Tenemos mucha influencia no sólo en las instituciones sino en la calle, junto con el movimiento feminista, desde la Federación de Mujeres Feministas. Tenemos presencia local, regional e internacional y mantenemos relaciones con el movimiento feminista en España.

Fuera de Marruecos se cuestiona su democracia. Marruecos ¿es una democracia genuina?

Marruecos es un país en proceso de democracia, no es una democracia consolidada por eso hay que separar las instituciones, los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Esto nos lleva a cambiar algunas cosas en la Constitución. El recurso a las religiones son elementos teocráticos y no laicistas. Por ejemplo, en los derechos de la mujer no se puede legislar en igualdad desde una ley islámica. En Túnez sí han logrado la equiparación entre mujeres y hombres y han avanzado en igualdad, es un ejemplo.

¿Cuál es su opinión sobre la monarquía alauí?

Si habría monarquía parlamentaria yo no tendría nada en contra. Si logramos una monarquía que esté regida por una leyes que impidan ejercer un poder absoluto, bienvenido. A todo esto quiero añadir. Se puede conseguir cambios desde las instituciones y desde la calle.

¿Cuál es su relación con los jóvenes del Movimiento 20 de febrero?

Todos los jóvenes del partido vienen del Movimiento 20F. El partido participó en el movimiento de la primavera árabe en Marruecos. Exigimos cambios en la Constitución, derechos humanos, mejores condiciones sociales y por eso el partido no quiso participar en las elecciones del 2011. Porque no estuvimos de acuerdo con los cambios en la Constitución, los cambios que se hicieron fueron para frenar a la primavera árabe en Marruecos y frenar así al Movimiento 20F. Y de esta situación se aprovechó el partido islamista. Apenas le ofrecieron llegar al gobierno dejaron al movimiento. Los islamistas lo traicionaron y siguen gobernando. Se unió al Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM) -fundado por un amigo personal del monarca Mohamed VI- y a otros partidos. Hicieron una mezcla rarísima. Una autodenominada izquierda con derecha.

“Libertad, honestidad y justicia social” son los cánticos con los que jóvenes e intelectuales gritaban por las calles de Casablanca. Hoy ¿se mantienen esos lemas? o hay otros.

Hoy esos lemas tienen y mantienen vigencia. A estos lemas se añaden otros en apoyo a los movimientos en el Rif, en Jerda, por el tema de los pozos de carbón. La gente se muere, quieren trabajo, protección, seguridad. También nos movilizamos en Zacura, en donde no hay agua, y se denomina la revolución de la sed. Exigimos la libertad de los detenidos políticos del Rif y de todos estos movimientos. Hay mucha represión contra todos los movimientos y nos echan muchos años de cárcel. Con los islamistas hemos degradado los derechos humanos, hemos vuelto atrás. Los islamistas han sacado leyes más represivas violando los derechos humanos más elementales.

¿Cuál es la postura del PSU ante el islamismo?

Nosotros pensamos que tenemos que separar la religión de la política. Cada uno puede ser practicante. Al contrario de los islamistas, que dicen que nosotras queremos cambiar la religión, nosotras queremos la libertad de religión, la libertad de expresión. Queremos un país laico para tener democracia verdadera. Dentro del partido hay practicantes pero con mentalidad de izquierda.

¿Cuál es la postura del PSU con respecto al Sáhara?

El PSU cree en la unión de Marruecos y cree que el Sáhara son ciudadanos marroquíes. No reconocemos a la RASD. En este tema influyen intereses de Occidente. En su tiempo no se explicó que el Sáhara pertenece a Marruecos. El Sáhara ha sido utilizado como moneda de cambio. Con el pueblo saharaui tenemos muy buenas relaciones. Ellos se sienten marroquíes. Hay que tratar este tema con más democracia, porque hay mucha deformación de la verdad.

¿Cómo ve el horizonte político? ¿Existe la posibilidad de que haya cambios?

Si no hay monarquía parlamentaria no vamos a participar. Hemos optado por ganar posiciones, posición social y posición política, sin pensar en estar en el Gobierno. Contamos con juventud y masas sociales. Nuestro proyecto tiene como eje mejorar la educación porque consideramos que es la base. Queremos mejorar la sanidad, crear empleo, que haya más democracia, más libertad de expresión. La represión no es la solución actual de Marruecos, hay que sentarse y reconocer que el país no va bien y apostar para que haya cambios reales y no superficiales que no llevan a ninguna parte.