Carmena cree que el referéndum planteado [por Podemos para prohibir la tauromaquia] no es oportuno porque hay que acostumbrarse “a tener sintonías diferentes” (…) “Me parece que entre las personas progresistas hay gran preocupación por el maltrato animal y son contrarias a la tauromaquia, pero creo que hay que saber convivir y es importante que se trabaje en ese sentido. Veo interesante trabajar contra el sufrimiento animal. Pero hay que pensar que hay unas tradiciones, una cultura, y hay que ser tolerantes”, dijo la alcaldesa. Publicado en El País.

Nate Sánchez | Querida Manuela Carmena,

A usted le parece razonable que promovamos el respeto a la cultura y a las tradiciones, y yo le animo encarecidamente a seguir en esa línea. ¿Para qué cambiar la tradición de ensartar animales, corretearlos con una capa y luego acuchillarlos hasta verlos morir echando sangre por la boca? ¿Quién no quiere una tradición así en su sociedad? Una tradición que es incapaz de sobrevivir económicamente por sí misma (vaya, a lo mejor la tradición está de capote caído) y necesita de subvenciones millonarias por prácticamente todas las instituciones públicas. ¿Cómo hay gente que se atreve a plantear si quiera que dejemos de pagar con nuestros indignos impuestos de transgresores-antisistema-odia-culturas la noble tradición centenaria de ejercer la violencia de forma desgarradora contra un animal que no tiene la culpa de nada?

De hecho, si los tradicionales señores (qué típico, siempre son señores) que se dedican a este evento cultural de altura no tuvieran el desahogo de practicar la clásica violencia contra el toro y así soltar un poco de testosterona a lo mejor tendrían que recurrir a otra de las tradiciones más añejas y con más pedigrí en España que es la que dar de hostias a las mujeres de culturales maneras. Una tradición que se ha llevado por delante la vida de cientos de mujeres en los últimos años, decenas de miles en los siglos y siglos que ya tiene el patriarcado. ¿Pero quiénes somos nosotras para acabar con esta tradición, querida Alcaldesa? ¿Acaso ahora las mujeres van a dejar de ejercer el tradicional recibimiento con Brandy y sonrisas a destajo cuando llega el varón a casa desde la fábrica o el espacio de coworking? ¿Cómo vamos a dejar de seguirle el rollo a esos señoros que maltratan, humillan, desprecian, violan y utilizan a las mujeres como esclavas? ¿Qué tradición hay más vieja que ésta? ¡Si Abascal en el fondo es todo un cultureta!

Hay otras tradiciones, querida Alcaldesa, que algunas indecentes rojeras están cuestionando últimamente. Como la tradición de lanzar animales desde campanarios, lanzar tu fortuna a Suiza o Panamá cuando empiezas a acumular billetitos o lanzar el envoltorio de plástico del helado al mar cuando estás de relax en la playa. En el fondo muchas tradiciones van de lanzar cosas: se lanzan piropos que se heredan de padres a hijos en la ya clásica manera de explicarles a las mujeres que el espacio público no es suyo sino nuestro, de los hombres, como ha sido siempre. Se lanzan también los puñetazos contra los niños y niñas que son diferentes en los colegios para enseñarles desde que son peques que este mundo se divide en jerarquías (y hay gente que ahora lo llama “bullying” y que dice que hay que acabar con ello, con lo noble que es esa práctica y lo bien que ha funcionado siempre para adiestrar en la sumisión) y se lanzan a las familias de sus casas cuando el banco, como hace de toda la vida de dios, acumula más y más, aprovechándose de que, vaya qué mala suerte, no es una tradición en España hacer cumplir derechos constitucionales como el de garantizar una vivienda digna a todas las personas. Qué pena que las tradiciones tengan que ser estáticas y no podamos sustituir algunas viejas por otras nuevas. Entiendo que, por ello, usted continúa dándole oxígeno a la muy española tradición del pelotazo urbanístico, ¿verdad, Alcaldesa? Es que es usted una romántica.

Pero ojo, querida Carmena, tal vez haya algún bonachón clásico que después de leer novelas de Pérez Reverte quiera recuperar la añeja tradición española de ir a despachos de abogados de izquierdas a asesinarlos. Tal vez este acto folclórico a usted no le parezca tan bien, yo entendería que se le remuevan algunas cosas por dentro, algunas personas sólo se molestan por las causas que les afectan directamente y de ello vendrá que usted juegue al politiqueo electoral con lo que no le afecta ni le eriza la piel, véase, inocentes animales que sufren y son vejados día a día; pero no se preocupe: hay todo un ejército de mujeres y hombres asquerosamente subversivos que cuestionan todas las tradiciones, que las tratan de adaptar a los nuevos sentidos comunes que se están fundando hoy día, a base de cariño, cuidados, respeto y equidad. Nuevos sentidos comunes que son, efectivamente, muy poco tradicionales a veces, pero que puede que funden nuevos o transformados actos populares, con un poco menos de sangre y con más magdalenas. A ver si así a usted le gusta.

Imagen de ElDiario.es.