Pepe Mejía | España será demandada -ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya- por “genocidio de lesa humanidad” por la actividad de empresas extractivas españolas en territorio mapudungún, en la región histórica de la Araucaria, al sur de Chile. A las empresas se les acusa de extraer recursos energéticos utilizando una política “devastación, exterminio, judialización”, avaladas por el Estado chileno.

En la mira está la empresa Endesa que para abastecer de electricidad inundó miles de hectáreas de tierras y lugares sagrados de los pehuenches en la zona del Alto Bío Bío.

A su paso por Madrid, Juana Calfunao, “autoridad ancestral” de la Comunidad Juan Paillalef, nos explicó que el “Estado chileno matan, balean, sacan militares para defender a las transnacionales”.

La actividad de las empresas extractivas “ensucian y contaminan nuestros ríos, violan nuestros lugares sagrados, utilizan pesticidas en la agricultura y se apoderan de semillas naturales”.

Durante la comparecencia de Calfunao se denunció la actuación de la empresa Eco Hispánica –que colabora con la empresa municipal RivaMadrid en Rivasmadrid- que tiene previsto alimentar a una incineradora en Temuco, territorio mapuche.

El pueblo mapuche es el único pueblo originario de América del Sur que ha resistido por siglos la invasión, conquista y colonización española, consiguiendo, incluso, el reconocimiento como nación por parte de la Corona Española en 1651. A fines del siglo XIX, los Estados chileno y argentino desconocen esta condición de nación y ejecutan una nueva invasión militar (Pacificación de la Araucanía en Chile y Campaña del Desierto en Argentina). A partir de este momento, el genocidio, usurpación y militarización de sus territorios ancestrales ha sido la permanente historia de resistencia del pueblo mapuche. Hoy resisten la invasión de las empresas hidroeléctricas, forestales, mineras y extractivistas, tanto nacionales como transnacionales.