Erré los números del último sorteo.
Hoy apuesto a la suma
del tiempo que me compran legalmente
y el que me roban.

Será el ocho
si soy capaz de irme a mi hora.
9: si no llega el relevo.
10: si la central de Atlanta despierta con migraña.
11: si el sistema impide abrir las puertas.
12: si los financieros eligen el color rojo.
13: si empieza a temblar la silla.
14: si es el suelo el que se mueve.
15: si la competencia hunde los precios.
16: si el fiscal descubre la verdad.
17: si la dirección recela de los accionistas.
18: si los accionistas se saben estafados.
19: si un traidor rechaza otro soborno.
20: si una guerra remota corta los suministros.
21: si un accidente laboral deja demasiados huérfanos.
22: si se descubre mano de obra esclava en una fábrica.
23: si un escape tóxico nubla el aire.
24: si soy capaz, sin reventar, de resistirlo todo.

Las cuentas de mi inversión en azar
son un derroche.
No se puede jugar a diario con la suerte.

(ANA BELÉN MARTÍN VÁZQUEZ)