Pepe Mejía | Considerar insulto que te griten “¡Democracia!” Prohibir la entrada a la sala por llevar una camiseta que dice “¡Libertad!” y policías que saludan muy efusivamente a los abogados de Vox. La sesión de hoy en el Tribunal Supremo -que juzga a políticos catalanes- ha sido kafkiana y de esperpento. Como si de una obra de teatro se tratara.

La mañana comenzó muy tempranita. Nos levantamos a las seis de la mañana y la sesión se inició pasadas las diez. Pero las familias de los y las presas políticas catalanas se habían puesto en marcha desde mucho antes. Tragan kilómetros y kilómetros para ver de lejos a sus seres queridos.

Nos fuimos a tomar cafelito al Supremo pero salimos pitando porque empezaron a entrar miembros de la UIP y no era plan de amargarnos el café.

Después de dejar el móvil y pasar los controles de seguridad, ya en la antesala, a nuestro compañero, Pedro Casas, se le comunicó que no podía entrar a la sala con esa camiseta –de color amarillo- y que tenía un único lema: “¡Libertad!” Después de que otro policía dijera que, si se lo tapaba podía pasar, vino el “guv’nor” de turno y dijo textualmente: “Usted no pasa si no tengo esa camiseta en mis manos y bajo mi control”. Así que antes de que nuestro querido Pedro hiciera el semi strip tease, un compañero catalán le ofreció una camiseta de color blanco.

Después de este incidente que marcaba la pauta de los niveles de democracia y libertad que respiramos, tuvimos el privilegio de saludar muy de cerca a algunos de los presos políticos. Guiños, sonrisas cómplices, pulgar levantado, forza! Salut! frases de cariño, calor y solidaridad.

La sesión fue un desfile de policías/testigos que como un mantra manifestaron que durante la incursión policial del 1O en diversos colegios se les había insultado llamándoles “¡hijos de puta!” y…”¡Democracia!”

Uno de los policías dijo que había sido agredido con una urna en la cabeza, no recibió atención médica, ni tampoco sufrió baja laboral. Afirmó que su agresor no fue identificado en el acto. El mismo policía dijo que compañeros suyos había grabado imágenes en el interior del colegio. La defensa preguntó: “Si se grabaron imágenes, y Usted fue agredido, ¿Visionó Usted después el vídeo para identificar a su agresor?” El policía no respondió, se quedó mudo por unos instantes y entró en contradicciones.

Decisión del director del teatro: suspender la sesión. Eran las 13 horas y habitualmente se finaliza más allá de las 14 horas.

Nos fuimos con la seguridad de que habíamos asistido a una obra de teatro, donde hay un regidor que te obliga a que no te salgas del papel, y cuando eso ocurre se suspende la sesión. Le llaman democracia y no lo es.