SAMPLER

Bandas de millones de hombres negros parecen ir errantes por el aire, en el Sur, bandas de millones de hombres negros.

Conforme galopamos hacia el fuego hubo denuncias y extensión de sábanas. Y ciertos pasos en el exterior. La épica reinventada podría ser un pájaro en contrabando. Algunos piensan aún en un canto, un largo canto colectivo.
Toda respiración propone un reino.

Al paso de los años, la plaza en la que habían sido valientes se fue llenando de propaganda política y de animales domésticos.

Cómo pesa el agua a un día del manantial. Un metro de entraña para medir nuestras opciones hasta el instante en que esa hoja abandone su desierto, halle el revés de la nada y tenga por fin su objeto.

¿Es el dinero el corazón del hombre?

 

Cuando debas ir hacia abajo, busca el pozo más profundo y desciende pero nada hay subterráneo que no fuera la roca de la que está hecho el mundo. Cada cuarto de hora las vendedoras de lotería reescriben una vida en letras mayúsculas, cada cuarto de hora los tendones se tensan en las cornisas. Un niño llora o alguien canta.

Hay un rojo sanguíneo; la transexual periferia del lenguaje. Picaba todo el tiempo. Una levedad bonita y a la vez incapaz de cambiar los objetos de sitio, el mundo. Intransitivo el dolor, eso seguro.
Las cosas como son en la guitarra azul se modifican. Y dijeron entonces: Debes tocar un aire más allá de nosotros, pero nuestro.

Las buenas noticias, en la mayoría de los casos, se dan en voz baja.

Se coge la barriga y dice: Será tranquila, pero compleja.

[con Marta Agudo, John Ashbery, Antonio Gamoneda, René Char, Haruki Murakami, Valerie Mejer, Juan Carlos Mestre, Irène Némirovsky y Wallace Stevens]

(JULIETA VALERO)