Gerardo García | El pasado miércoles 10 de julio tuvo lugar en La Plaza de l@s Comunes un encuentro abierto con Renata Souza, militante del PSOL (Partido Socialismo y Libertad), activista en defensa de los Derechos Humanos y diputada en la Asamblea Legislativa de Rio de Janeiro, en el marco de un viaje que está teniendo por el Estado Español y por parte de Europa para dar a conocer y denunciar la actual situación por la que atraviesa Brasil.

Renata fue colaboradora habitual de Marielle Franco, concejala, también por el PSOL, en la Cámara Municipal de Rio de Janeiro asesinada a tiros en marzo del año pasado por sicarios vinculados con la extrema derecha y, más concretamente, con el actual presidente del país, Jair Bolsonaro y buena parte de su exposición giró en torno a la figura de la citada política, cuya actividad se centró principalmente en la defensa de los derechos y en el empoderamiento de las mujeres negras y del colectivo LGTBIQ+, así como en explicar ciertos detalles de su asesinato, cuyo esclarecimiento total aún no se ha producido.

También se conversó tendidamente sobre las características generales del ‘Gobierno Bolsonaro’, marcado por un gran autoritarismo y una política centrada en un severo de recortes y derechos civiles y depauperación generalizada de la población brasileña, alcanzándose a días de hoy cifras récord de paro en todo el país. Tampoco hay que olvidar la fuerte campaña de apoyo popular (que hoy empieza a resquebrajarse), basada en el descontento general por la corrupción política y en ciertas promesas, tan ‘fáciles’ a la hora de buscar soluciones a problemas estructurales (como puede ser, el elevadísimo índice de criminalidad que se da en el país, con 65000 asesinatos producidos en el último año) como peligrosas como la de armar masivamente a la población, aludiendo a la necesidad de ‘defenderse del resto de su propio vecindario’.

Otro asunto que se abordó fue la actual situación del PT (Partido del Trabajo), especialmente después del impeechment a Dilma y del injustificado encarcelamiento de Lula (consecuencia de un más que irregular y sospechoso proceso judicial, instruido por el juez Sergio Moro, hoy Ministro de Justicia de Bolsonaro), y del resto de la izquierda brasileña. El PT, hoy en día, se enfrenta a un complicado proceso de reconstrucción, marcado por la ‘huida’ de bastante militancia a otras formaciones de izquierdas (entre ellas, el propio PSOL), cierto y tímido giro izquierdista en lo institucional y un aún menos decidido intento de regeneración y de expulsión de personas claramente vinculadas a casos de corrupción, obstaculizado por un aún persistente inmovilismo cupular. En cuanto a lo segundo, lo que más puede caracterizarse de la izquierda brasileña es su dedicación casi exclusiva a responder de forma lo más rápida y eficiente posible a las agresivas políticas del ‘Gobierno Bolsonaro’.

En conclusión, fue una hora y media de más que interesante y necesaria conversación en la que trató de visibilizarse una situación altamente crítica y poco conocida aquí y en la que se reafirmó, una vez más, la necesidad de emprender una lucha lo más interseccional posible, fundamentada en una efectiva solidaridad internacionalista entre los pueblos.

Gerardo García es militante anticapitalista.