Pepe Mejía |Lorena Ruiz Huerta (Madrid, 1977) ha sido diputada en la Asamblea de Madrid y portavoz del grupo parlamentario de Podemos en el parlamento autonómico. Abogada y activista, como Coordinadora de análisis jurídico en Greenpeace sigue muy de cerca la campaña en favor de Madrid Central.

Pregunta.- Recientemente el Juzgado número 24 de Madrid ha paralizado cautelarmente la moratoria de las multas en Madrid Central tal como lo había pedido en un recurso contencioso administrativo Ecologistas en Acción y Greenpeace. ¿La victoria de la paralización es una victoria jurídica o del movimiento social?

Respuesta.- Es una victoria judicial, no cabe duda. Pero lógicamente no hay una demostración empírica de que la movilización ciudadana sí influye como hemos visto con el tema de la manada, en donde el movimiento feminista ha impulsado movilizaciones en la calle. El resultado final es que hay una conciencia mayor sobre Madrid Central, pero no deja de ser una victoria en los tribunales. 

P.- ¿Cuál es la importancia de la movilización en favor de Madrid Central?

R.- Habido movilizaciones de pocos días de duración a la que se han sumado muchas organizaciones, no sólo las ecologistas, sino de otros sectores como el del taxi. El movimiento ha aglutinado a más de 90 entidades. Madrid Central es una adherencia a la ciudadanía. Se ha trabajado sobre el consenso y los medios de comunicación han prestado mucha atención a este tema. No es un tema de derecha o izquierda, es una reivindicación sensata que afecta a la salud pública. 

P.- ¿Cómo se ha organizado el movimiento en favor de Madrid Central?

R.- El movimiento se organizó como Plataforma en la que Ecologista en Acción llamó a la defensa de Madrid Central. Desde el primer momento consiguió reunirse al máximo nivel municipal, incluso desde muy pocos días después de la manifestación del sábado previo a las medidas cautelares. Sacar a la calle cincuenta mil personas es un éxito. En otras ocasiones no despierta tanta adherencia.

P.- ¿Cuáles han sido los apoyos?

R.- Además de las grandes entidades han participado y participan Jóvenes por el clima, vecinos y vecinas, Madres por el clima…llegamos a cortar la calle de Alcalá y Greenpeace organizó piquetes a la entrada de Madrid Central el día de las movilizaciones. 

P.- ¿Quiénes pueden ahora circular por Madrid Central?

R.- Pueden circular los vehículos que tengan autorización y coches de la zona, además los de servicio público. Vehículos que realizan tareas de distribución y los de emergencia. 

P.– El Consistorio ¿ha presentado recurso?

R.- El Juzgado número 24 de Madrid, que dio la cautelarísima, no admitia recurso. El Juzgado pidió que presentara alegaciones y el ayuntamiento lo hizo. Ahora cabe recurso pero todavía no lo ha presentado. Greenpeace le pide al Consistorio que cese esta batalla, que es una pelea contra un muro, que es contra la ciudadanía. Los jueces están diciendo que es una aberración, que responde a intereses particulares del ayuntamiento.

P.- ¿Por qué cree Usted, o cuáles son los motivos que están detrás del empecinamiento del Consistorio de tumbar Madrid Central?

R.– En realidad se trata de declarar la guerra a todo lo que huela al ayuntamiento de Ahora Madrid. Hacer todo lo contrario a lo que hizo el ayuntamiento de Ahora Madrid, contra esa medida estrella de Manuela Carmena. No es una medida política sino de destrozar por destrozar. Madrid Central es una medida modesta que está costando muchísimo implementarla y no supone un peligro a la industria del automóvil.

P.- El proyecto de Madrid Central concita muchos apoyos, pero ¿es necesario tomar otras medidas complementarias a las de Madrid Central?

R.- El 80 por ciento del espacio de la ciudad está ocupado por el coche. Necesitamos medidas políticas de restricciones al uso de los automóviles. Las medidas de Madrid Central pueden generar resistencias pero después la gente se adapta. En dos meses y medio se ha reducido drásticamente la contaminación en el centro y aledaños. Necesitamos medidas políticas de restricción al espacio de los coches y ensanchar espacios de bajas emisiones, como en Barcelona. Algunas medidas de disuasión es reducir la velocidad, poner más carriles de bus y bici e impulsar los usos alternativos al transporte. Pero en lugar de esto, el Consistorio elimina los semáforos en la A-5. Almeyda ha tomado medidas en contra de las que tomó en su día Ruiz Gallardón y la misma Ana Botella. 

P.- ¿Madrid Central en los barrios o distritos?

R.- En la línea que comentaba antes. El 80 por ciento de espacio para vehículos. En los barrios hay que adaptar la velocidad de los coches a 30 kilómetros, fomentar el uso de las bicis, el transporte público, Metro, buses… ofrecer alternativas de uso del coche en los barrios. 

P.- Madrid Central es una apuesta por el transporte público. Entonces, ¿cómo es que hay mucha gente se queja del mal funcionamiento del Metro?

R.- Falta inversión de la Comunidad de Madrid. En la legislatura anterior, desde la Comunidad se le hizo la guerra a Manuela Carmena para que colapsara y se indignaran contra el ayuntamiento. El Metro ha sufrido recortes drásticos y no se ha recuperado el poder de inversión. 

P.- En todo este debate del Madrid Central ha salido la conveniencia de instaurar peajes. ¿Peaje sí o no?

R.- En Londres funciona y la baja de emisiones es superior a 300 km cuadrados…es carísimo el peaje, es astronómico. Fomenta la diferencia entre ricos y empobrecidos. Estoy en contra de los peajes. En primer lugar hay que restringir y no pagar, hay que conseguir que el uso de la ciudad sea igualitario para todos. Invertir en transporte alternativo y no en peajes.

P.- En España mueren al año diez mil personas por efectos de la contaminación. ¿Nuestra salud está en juego? 

R.- Desde luego. La contaminación es un problema de salud humana. Estamos respirando aire envenenado, contaminado, peligroso para nuestra salud. Estaría bien que las distintas plataforma en defensa de la sanidad se involucraran, pero constatamos que no hay por la defensa de la salud. El sector médico es bienvenido. La asociación de neumología ha hecho una denuncia y se han manifestado de forma clara con Madrid Central. Hay que cuantificar el costo de los problemas de salud por la contaminación. La salud es un derecho. No existe conciencia entre los políticos de los peligros del cambio climático. Nos estamos cargando el clima con las emisiones de CO2 y los coches como principales causantes. 

P.- Bueno, estamos hablando del impacto de los vehículos en el centro de Madrid pero, ¿y las calderas, el aire acondicionado, los aviones…?

R.- Greenpeace es una gota en el océano y es insuficiente para luchar contra la contaminación. El Rainbow Warrior, buque insignia de la organización, está impulsando la campaña “Cambia la energía, no el clima”. Es importante que los gobiernos se tomen en serio la transición energética y se abandone el carbón, el gas, el petróleo y apuesten cien por cien por las renovables.