JULIA

Hoy a Julia le ha dado
por gritar su nombre al final de cada calle.
La gente lo respeta,
pero considera
que sería mejor
que aprendiera a morir en silencio
al principio de cada una de ellas. Ellos
podrían entonces
acabar libres su camino,
sin miedo a chocar
con un nombre inesperado.

(Yolanda Ortiz Padilla)