Javier Coco | Empieza una nueva temporada en el fútbol europeo y comienza, una vez más, la oportunidad de conquistar (o reconquistar) un espacio de lucha para la izquierda.

En estos momentos donde la extrema-derecha es una realidad internacional y continua avanzando e imponiendo sus políticas y discursos, con el apoyo de los sectores neoliberales y socialiberales, y, por desgracia, que no por sorpresa, por algunos sectores reformistas con la escusa de la protección nacional, es más importante que nunca, si alguna vez dejo de serlo, luchar y trabajar en todos los espacios donde las clases populares estén presentes.

La izquierda a lo largo de la historia ha abandonado ciertos espacios de masas porque consideraban que no eran lo suficientemente “cool” para lanzar su discurso o bien que la gente que los frecuentaba no tenia el suficiente nivel para comprender ese discurso. El fútbol es un buen ejemplo de este inmovilismo clasista de la izquierda. Un inmovilismo que ha provocado que los campos se llenasen, salvo escasas y maravillosas excepciones, de simbología y discursos fascistas.

Aunque es cierto que hemos perdido figuras de primer nivel que lleven la lucha socialista tanto dentro como fuera del campo, que hagan más atractivo este espacio para las organizaciones de izquierdas, un ejemplo de esto podría ser Socrates, futbolista brasileño de las decadas de los 70´s y 80´s abiertamente socialista y que ficho por la Fiorentina para leer a Gramsi en su idioma original, esto último es solo una anécdota, pero nos sirve para enmarcar este ejemplo, también es verdad que estamos en un momento donde hay clubs que se hacen internacionalmente famosos por su lucha antifascista, ejemplo de ello, pese a su escaso éxito deportivo es el FC St. Pauli que nos puede servir como prueba para construir una alternativa diferente dentro del fútbol actual.

La izquierda debe abandonar su discurso clasista para luchar, desde dentro, en todos los espacios al lado de la clase trabajadora. Porque de poco, o nada, nos servirá nuestro discurso si no estamos con la clase obrera en su día a día, en su puesto de trabajo, en su precariedad, en su ocio, en resumen, en su vida, y para muchos miembros de las clases populares, el fútbol es parte de su vida.

Volvemos a tener la oportunidad de limpiar el fútbol de odio y llenar nuestros estadios de solidaridad internacional, de antifascismo, de anticapitalismo, de feminismo, de ecologismo. Porque tenemos la oportunidad de recuperar el fútbol para a quien de verdad pertenece, a la clase trabajadora.

Porque el fútbol es de la clase obrera, porque el fútbol es nuestro.

Javier Coco es militante de Anticapitalistas Zamora.