LUGARES INSÓLITOS HABITADOS POR EL HOMBRE

No Alert, el pequeño pueblo canadiense
a 500 millas al sur del Polo Norte
en el que sólo viven cinco personas.
Tampoco la Depresión de Danakil, en Etiopía,
tierra policromada que la traslación castiga
con belleza y 60 grados centígrados;
ni Sentinel del Norte y los arcos y flechas
de su única tribu.
Ninguna de esas aldeas a las que se llega
atravesando el Himalaya a lomos de un burro
o las antiguas casas subterráneas de Capadocia
que siguen habitadas.
Ni siquiera Pyramiden,
un rincón abandonado en Rusia
en el que vive un treintañero
con la única compañía de un zorro ártico.

De todos los lugares inhóspitos
en los que el ser humano ha hundido
la raíz rutinaria de sus pies,
quedémonos con el sofá de una casa cualquiera,
la mullida indiferencia de una vida prestada.
El lugar es esa esquina conocida
en que perdemos la cuenta del tiempo,
donde enfermamos por la fiebre de la mentira
y creemos curarnos llevando a la boca
una cucharada dulce y rebosante
del jarabe de la inercia.

(Maribel Tena)